Pablo Fajardo

Como si de uno de sus guiones se tratara, Pablo Juan protagoniza estos días una historia de película: primera novela y primer gran reconocimiento. Guionista y cineasta, enredado desde siempre en el medio audiovisual, este joven canario verá publicado su primer relato antes de que finalice el año gracias al primer premio cosechado en el certamen Nuevas Escrituras Canarias —de apoyo a los jóvenes literatos de las Islas— que el Gobierno de Canarias ha decidido retomar tras años olvidado en un cajón. Hemos querido saber más del autor, un nuevo nombre que sumar al de por sí ya amplio espectro de firmas en la literatura hecha en el Archipiélago, y el resultado es esta entrevista.

⇒ Tu formación y tu trayectoria están centradas en el ámbito del guión y el audiovisual. ¿Por qué este salto a la narrativa?

La verdad es que ha sido bastante inconsciente. De alguna manera, ni siquiera me he llegado a plantear la idea de dar ningún salto. Así que, si dicho salto existe, seguro que será sin red. La literatura siempre ha sido una parte fundamental en mi vida, pero siempre ha sido una faceta más bien lúdica, relacionada con el autoconocimiento y el disfrute de otros autores. Aunque desde pequeño siempre cultivé la afición por escribir narrativa, mi relación con la literatura siempre ha estado más enfocada a la lectura. Nunca sentí esa necesidad de publicar. Generalmente, cuando pienso en una historia, suelo hacerlo en clave audiovisual, casi por deformación profesional. Sin embargo, hace un año me apunté a un curso de escritura creativa y retomé la afición por escribir relatos cortos como una especie de terapia. Así, comencé a darme cuenta que dentro de esos relatos existían una serie de elementos y temas comunes. Y que en todos ellos bullían muchas de las preocupaciones que rondan mi cabeza a día de hoy.

⇒ ¿Qué significa este premio? ¿Crees que los premios sigue teniendo ese carácter impulsor de hace unas décadas?

«los premios literarios han perdido un poco esa facultad para ponderar, encumbrar o dictaminar la excelencia»

Supone una gran alegría para mí, ya que me abre la posibilidad de visibilizar mi obra y dar a conocer mi trabajo en unas condiciones idóneas. Sin embargo, uno no puede evitar sentirse abrumado por formar parte de una especie de catálogo que, se supone, representa el pulso actual de la literatura en Canarias. Siempre me ha costado verme como representante de nada. Por otra parte, creo que a nivel general los premios literarios han perdido el carácter impulsor que tenían antes. A día de hoy, tanto el mercado editorial como el consumo de contenidos se han democratizado gracias a las infinitas vías con las que cuentan los autores para divulgar su material. A mi juicio, esto ha hecho que los premios literarios hayan perdido un poco esa facultad para ponderar, encumbrar o dictaminar la excelencia. Cosa, por otra parte, que me parece estupenda.

⇒ Con este premio, tu nombre irrumpe en el ámbito de las letras canarias, donde posiblemente no sea muy conocido. Para quien no te conozca en esta faceta, ¿quién es Pablo Fajardo, cuáles son sus gusto, intereses…?

«trato de observar lo cotidiano y extrañarme frente a la realidad que nos rodea, mostrando el lado más oscuro y perverso»

A la hora de abordar mis historias, trato de observar lo cotidiano y extrañarme frente a la realidad que nos rodea, mostrando el lado más oscuro y perverso que habita en ella. Partiendo de situaciones aparentemente banales o comunes, intento llegar a otros lugares; bien a través de una determinada metáfora, de una distorsión de la realidad o cambiando abruptamente de género para romper las expectativas del lector. De alguna manera, de eso habla Al fondo hay ruido. Por otra parte, encontrar la perspectiva cómica a cualquier situación, por trágica que sea, también es innegociable. Mis gustos literarios, sin embargo, son bastante más eclécticos. Como lector, disfruto con los autores que, por una razón u otra, consiguen que me remueva; como Emmanuel Carrère, Zadie Smith, Sara Mesa, Pierre Lemaitre, Eloy Tizón o Knausgard que, mencionados así, suenan como los ingredientes de un potaje de berros.

⇒ ¿Tienes en marcha algún nuevo texto literario distinto del guión?

Ahora mismo estoy centrado en terminar mi primer largometraje documental como director, que confío en terminar a finales de año.

⇒ Cine (o audiovisual) y novela, guión y narrativa, no dejan de ser dos formas de contar historias. ¿Qué coincidencias y qué divergencias ves entre ambos formatos?

«Jugar bien al ping pong no te convierte necesariamente en un buen tenista»

Creo que la narrativa y el guión parten de una misma base: la de contar una historia. Pero, al margen de eso, están plagadas de diferencias. A mi modo de ver, son como el ping pong y el tenis; en ambos casos tienes una raqueta en las manos y consiste en pasar la bola a través de la red, pero eso no quita para que sean dos deportes distintos. Jugar bien al ping pong no te convierte necesariamente en un buen tenista. Sí es cierto que mi faceta como guionista me ayuda a desarrollar ciertos aspectos que para mí son clave en la literatura, como son la capacidad de pensar en imágenes, la naturalidad de los diálogos y un determinado sentido del ritmo.

⇒ ¿Sigues la actualidad de la literatura en las Islas? ¿Cómo valoras el momento por el que atraviesa?

La verdad es que no la sigo para nada, por lo que no me veo facultado para opinar al respecto. Como es natural, sigo a aquellos autores que me interesan lo que cuentan y cómo lo cuentan. Circunstancialmente, algunos de ellos son canarios, como Alexis Ravelo, Sabina Urraca o Julio Fajardo, por mencionar algunos, pero no creo que su origen o condición insular tengan nada que ver en este aspecto. Generalmente, creo que a día de hoy la conexión o los puntos comunes que puedan existir entre determinados autores están más relacionados con un cierto componente generacional que geográfico.


Pablo Fajardo Juan (Las Palmas de Gran Canaria, 1983) es licenciado en Historia del Arte (Universidad Complutense de Madrid), diplomado en Cinematografía y Artes Audiovisuales (Escuela Superior de Artes y Espectáculos TAI) y máster en Creatividad y Guiones de TV (URJC y Globomedia). Desde hace diez años trabaja como guionista para diferentes productoras del sector audiovisual, escribiendo y desarrollando todo tipo de formatos; desde series de ficción, sketches de humor o programas de actualidad. Al fondo hay ruido supone su primera incursión en el ámbito de la literatura.

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