Elsa López

Hablar de escritoras canarias nos lleva sin duda a la pluma de Elsa López. Quedó a las puertas del Premio Canarias de Literatura 2018 que se entrega este 30 de mayo, Día de Canarias. El galardón recayó en un gran amigo suyo, Ángel Sánchez, de quien dice que ha sido uno de los poetas que siempre ha «admirado y querido». Además de poesía, tiene obras en prosa y ha escrito guiones de cine. Posee numerosos trabajos de investigación y colabora con la prensa con asiduidad. Fundadora de Ediciones La Palma, apoya a nuevos escritores y busca nuevos talentos. Nacida en Fernando Poo, sin embargo, es y se siente palmera. Recibió la Medalla de Oro de Canarias en 2016. Rebelde y muy comprometida con la política y la lucha feminista, afirma haber tenido que enfrentarse a algunos obstáculos por ello, aunque reconoce haber recibido «más alegrías y cariño que responsos». Elsa López presenta este martes, 29 de mayo, en la XXX Edición de la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria, la reedición de su poemario Inevitable océano (Torremozas, 2018).

⇒ Antes que nada, me gustaría saber cómo te has sentido al quedarte a las puertas del Premio Canarias de Literatura 2018.  

Siempre te sientes decepcionada. Sueñas con el premio y piensas que va a llegarte. Luego sabes que, que una vez más, ha pasado de largo, pero entonces ocurre el pequeño milagro de saber quién lo ha recibido y entonces te alivia saber que ha ido a parar a quien tú crees que lo merecía.

«Ángel Sánchez es mi amigo; es un gran poeta, un ensayista y un investigador absolutamente magistral»

¿Qué opinión te merece Ángel Sánchez? 

Ángel Sánchez es mi amigo; ha sido uno de los poetas que siempre he admirado y querido. Publiqué en 1996 su novela Cuchillo criollo y he seguido su trayectoria durante muchos años. Es un gran poeta, un ensayista y un investigador absolutamente magistral. Él ha escrito sobre mi obra y yo he seguido la suya. ¿Qué más puedo decir? Lo llamé y le di mi enhorabuena cundo lo supe. No podía tener un rival mejor y cuando alguien mejor que tú gana, solo cabe admitirlo y celebrarlo.

⇒ ¿Somos los escritores excesivamente vanidosos como para ser generosos ante los premios ajenos? ¿Crees que hay demasiado ego?

«Para ser generoso con los premios ajenos basta con pensar que hay quien es mejor que tú, mejor escritor, mejor artista, y si le conceden un premio es porque lo merece»

El ego no es malo. Es solo cultivar lo que uno cree que es. Amarse a sí mismo no tiene gravedad, es normal querernos. Lo que no es normal es amarnos en exceso por encima de los demás porque eso nos conduce a la vanidad y a la soberbia que acaba haciendo daño a quienes nos rodean. Para ser generoso con los premios ajenos basta con pensar que hay quien es mejor que tú, mejor escritor, mejor artista, mejor en lo que sea y, en resumen, si le conceden un premio es porque lo merece. En ocasiones piensas que no es justo, que tu libro es mejor, que tu cuadro es mejor, que tu canción es la mejor, y entonces padeces el síndrome de la víctima al pensar que no te premian por algo, porque eres perseguida, porque no cumples con la voluntad del jurado, porque te rodean diversas clases de enemigos… Ahí es cuando gimes y pataleas por no ser reconocida. Pero hay una cura para tal síndrome. Yo lo sé. Consiste en estar a las puertas de algo; ser la eterna finalista; quedarte sin el premio que creías merecer hasta que comienzas a comprender que hay cosas que son como son y tú no puedes cambiarlas porque están lejos de tus deseos. Lo aprendí de niña cuando no me daban la medalla al buen comportamiento, aunque yo creyera que era buena; cuando no recibía los regalos que había pedido porque no tenía Reyes Magos que leyeran mis cartas o cuando alguien se comía a mi lado el helado que yo quería o el abrigo que deseaba y era el último que quedaba en la tienda y otros padres se adelantaban a los míos para comprárselo a sus hijas. Son frustraciones que te enseñan a ser fuerte y a no sufrir excesivos desengaños.

⇒ ¿Cuándo y dónde surge la literatura en tu vida?

En la adolescencia. Mi profesora de Lengua, Carmen García del Diestro, me enseñó a creer en mí misma y en lo que escribía. Tenía 14 años y mis notas en literatura eran brillantes. Suspendía Matemáticas, Física y Química, pero supe, gracias a ella, que eso era lo de menos, que uno debe hacer lo que le sale de dentro sin miedo alguno y que unos tienen capacidad para la ciencia y otros para las humanidades. De todas maneras, aquello era sólo el resultado de una infancia rodeada de libros y una madre que leía mucho y a buenos autores. Ella lo leía todo: teatro, ensayo, poesía y, sobre todo, novelas. La recuerdo, feliz, sentada en un patio que teníamos en África, con las piernas sobre una silla, al sol, leyendo y sonriendo como si todo aquello que ocurría en los libros le estuviera sucediendo a ella.

'Inevitable océano', de Elsa López

⇒ En Inevitable Océano nos dices, entre otras cosas: «Hoy quiero regresar…». ¿A dónde quieres regresar y a dónde no volverías jamás?

Yo ya he regresado a dónde quise regresar. He vuelto a la isla. A la mía. Y en ella quiero seguir envejeciendo y morir. Es inevitable. No puedo remediarlo. Desde niña volvía a La Palma en verano y se me quedó grabada esa costumbre. Luego volví un invierno y me quedé un tiempo. Conocí el amor y me quedé con él como una prueba más del regreso necesario. Madrid fue un lugar privilegiado donde he vivido muchos años y donde he sido feliz y desgraciada, como todos los que viven mucho tiempo en un mismo lugar. Pero mi corazón, mis afectos y mis paisajes están en mi isla. ¿A dónde no volvería jamás? No hay lugar que el tiempo no haya puesto en su sitio. Como ocurre con las personas. Todo se acomoda con el paso de los años; todo encaja para darte la razón de tu existencia. Los lugares son como las personas: unas veces maravillosos, otras inhóspitos y perturbadores. Todo depende de uno mismo.

⇒ Esta edición de la feria de Las Palmas de Gran Canaria está dedicada a las mujeres, tú eres una luchadora de los derechos, tienes varios premios y has ostentado cargos de responsabilidad. Asistimos a una nueva era de lucha feminista, hay ya académicos, periodistas, economistas que se niegan a participar en actos públicos si no se cuentan con mujeres ¿Qué pasos deben darse aún para que se nos tenga más en cuenta, concretamente en el mundo literario? A principios de año un estudio realizado por la Asociación Genialogías de mujeres poetas revelaba que los hombres han ganado el 82% de 48 premios otorgados entre 1923 y 2016.

No hay pasos. Son zancadas las que hay que dar. Creo que ahora por primera vez en muchos años de acomodación y regalo debido a las mejoras conseguidas en algunos sectores, las mujeres se han dado cuenta de que la lucha no puede ser pacífica ni hacerse en los salones o en las tribunas. Hay que tirarse a la calle y gritar, levantar los brazos y hacer que crujan los cristales y las conciencias. Se quejan algunos sectores de la manera de hacerlo (confesiones, denuncias, declaraciones) pero no había otra. Hay armas sin necesidad de usar fusiles para hacer una guerra que remueva las piedras. ¿Exagerado? No. Hay muchas cosas aún por cambiar: desde la forma de hablar, hasta la manera de actuar. Nos cuesta. A mí me cuesta y me chirrían los oídos cuando escucho algunas palabras o razonamientos, pero comprendo que es difícil adaptarse a todo eso. Lo intento. Juro que lo intento y en ocasiones lo hago, pero, bueno, ya es bastante admitir el dulce dormitar de casi un siglo.

⇒ Eres una mujer contestataria, lo que algunos llaman políticamente incorrecta, sin embargo eres muy accesible, poco dada a que el éxito se te suba a la cabeza y siempre abierta a entrevistas y no cortarte a la hora de expresarte, ¿te ha supuesto esto obstáculos en tu vida?

«digo lo que pienso sin tapujos, soy respetuosa, dialogo y razono mis posturas políticas o morales, y, sobre todo, me gusta mirar a la gente a la cara y sonreír con frecuencia»

Pienso que sí en alguna ocasión. Recuerdo a un político pararme una vez por la calle para recriminarme y pedirme explicaciones; recuerdo a determinados compañeros escritores que me han puesto la proa por haber dicho lo que pensaba sobre su obra sin nombrarlo, sin hacer uso de su nombre (hay quien se señala a sí mismo sin necesidad de que tú lo hagas); sé de algunas quejas de amigas que no han comprendido mis palabras, pero poco más. Creo que he recibido más alegrías y cariño que responsos. En una ocasión, un amigo cura me dijo que era la atea más respetuosa que había conocido y mis amigos que están políticamente al otro extremo de mis pensamientos, se asombran de mi capacidad para llevarme bien con ellos y discutir sin llegar al crimen. En cierta ocasión, un escritor canario escribió en su blog que no entendía cómo yo me llevaba bien con todo el mundo como si eso fuera la consecuencia de algo oscuro relacionado con mi intimidad. Bueno, ya sabemos. Algunos hombres justifican el éxito de una mujer como el resultado de una vida sexual bastante activa. Pues está clara mi respuesta: digo lo que pienso sin tapujos, soy respetuosa, dialogo y razono mis posturas políticas o morales, y, sobre todo, me gusta mirar a la gente a la cara y sonreír con frecuencia.

⇒ También has fundado una editorial, apoyas mucho a la gente joven que empieza o reeditas a escritoras ya con bagaje, como el caso de Dolores Campos-Herrero. ¿Qué criterios sigue tu editorial?

Siempre el mismo. Edito lo que me gusta. Leo y me conmueve lo que leo. Eso, por una parte, y por otra tengo actualmente dos buenos asesores que trabajan para la editorial y dirigen con muy buen criterio dos de sus colecciones: Nuria Ruiz de Viñaspre y Nicolás Melini. EME y La Palma con Ministerio del Aire son las tres columnas que sostienen esa casa. Mi hijo, David Cabrera, vigila para que no se derrumbe.

⇒ ¿En general, qué opinión te merece la literatura actual en las Islas?

Hay un resurgir de muchos autores y el nacimiento de otros muchos. Quizá más que un resurgir sea una visibilidad que nos permite disfrutar de ellos. Ir por Madrid y encontrar sus libros en el escaparate de una librería me produce una rara sensación de triunfo. Encontrarme con Alexis Ravelo o Anelio Rodríguez Concepción o Dolores Campos-Herrero o Nicolás Melini en un lugar de éxito de venta al público, o de los libros más leídos en ese momento, es algo difícil de expresar.

⇒ ¿Y la poesía? Has dicho en alguna ocasión que la poesía es ahora más necesaria que nunca, y están surgiendo voces de gente muy joven que han vuelto la mirada a este género. ¿Qué opinión te merece?

«La poesía vive un momento especial. El resultado de la labor de muchos profesores que creen en ella, que la aman y se la inculcan a sus alumnos»

Un momento especial. El resultado de la labor de muchos profesores que creen en la poesía, que la aman y se la inculcan a sus alumnos. Acabo de estar en el Viera y Clavijo de La Laguna y no me podía creer lo que escuchaba. Sabían mis versos de memoria, habían leído mis poemas de amor y los comentaban con una naturalidad increíble. Esa es la educación y una profesora, Olga Poggio, que lo ha hecho posible. En La Palma un grupo de jóvenes se reúne una vez al mes para leer poemas, improvisarlos, cantarlos o leerlos. Es conmovedor. Me reúno con ellos y me enorgullezco y emociono al escucharlos.

⇒ Eres una gran defensora de la lectura, y parece que las ferias del libro se apuntan a hacer talleres y fomentarla entre la juventud. Esto me sugiere dos preguntas: ¿Todo vale con tal de que se lea? ¿Consideras que este esfuerzo del Gobierno de Canarias debe hacerse todo el año y no solo los días del libro o en las ferias?

Es un tema de libre elección. El Gobierno no es una entelequia. Un gobierno está compuesto por profesionales que invierten lo que saben en hacer algo en relación con esa encomienda que les ha hecho el pueblo. Si no hay buenos gestores, no hay buenos resultados. Si ellos creen que una feria soluciona el tema de la lectura, se equivocan. La lectura y su necesidad debe ser una labor diaria y desde que son pequeños. Animar a leer a un niño no es enseñarlo a leer, no es sólo enseñarlo a amar la lectura. Fomentar la lectura es una labor continua, que consiste en entusiasmar, dar alegría a quienes leen, hacerles comprender la maravillas que encierran esas páginas. Lo demás está bien, pero no basta.

⇒ Por cierto, los libreros se quejan de la reducción de apoyo económico para este tipo de actos. Sin embargo, siempre hay voces que protestan porque se trae a muchos escritores y escritoras de fuera con los gastos de viaje, hospedaje y comida que ello supone. ¿Crees que sería mejor ahorrar gastos fomentando a los autores y autoras locales?

«Traer a autores ‘de fuera’  es una suerte que no siempre podemos tener. Nuestros escritores están en casa y podemos recurrir a ellos cuando queramos»

No lo creo. Traer a autores de fuera como si fueran extraterrestres venidos de un lugar extraño, es una suerte que no siempre podemos tener. Nuestros escritores están en casa y podemos recurrir a ellos cuando queramos, pero poder escuchar y tener cerca a quienes viven lejos y aún así leemos y admiramos, es un regalo. El éxito y la fama es un atractivo para un público determinado y no debemos ser tan puristas que desperdiciemos la oportunidad de hacer de los libros un espectáculo para aquellos que se deslumbran con ello. Quizá ese día lean por primera vez un primer libro al que seguirán otros. No será la primera vez ni la última que sucede.

⇒ Cada libro tiene una parte de ti, como has afirmado en varias ocasiones. ¿Qué nos queda por descubrir?, ¿qué te resta por aprender, ya que dices que estás en continuo aprendizaje?

Mucho. No creo que viva lo suficiente para poder hacer y escribir todo lo que tengo entre manos. No lo creo. Y tampoco creo que pueda aprender lo que me falta por descubrir y que me llena de curiosidad. Son demasiadas cosas para dejarlas pasar. Aún me quedan dos o tres viajes por hacer, dos o tres libros por escribir y muchos años para aprender cosas nuevas, leer nuevos libros y conocer gente que merezca la pena.

⇒ ¿Es la filosofía realmente una asignatura innecesaria como sostienen algunos, o por el contrario nos salva del pensamiento cada vez más en desuso? 

«Un pueblo que no piensa, no hace autocrítica ni selecciona moralmente lo que conviene más a sus necesidades, es un chollo para quienes detectan y mueven los hilos del poder»

Sigo creyendo en ella. Sigo defendiéndola y sigo opinando que los gobiernos dictatoriales quieren quitársela de encima por miedo a ser descubiertos y perder los privilegios que conceden la ignorancia y la falta de espíritu crítico. Un pueblo que no piensa, no hace autocrítica ni selecciona moralmente lo que conviene más a sus necesidades, es un chollo para quienes detectan y mueven los hilos del poder. A más gente idolatrando los becerros de oro y dejando de pensar entretenida en mirar ordenadores y devorar lo que le dan sin permiso, más espacio libre para quienes intentan apoderarse de la tierra y de nuestras conciencias.

⇒ ¿Tienes material inédito? ¿Qué temas quedan en tu tintero que no hayas tocado ya?

Tengo una novela a medias, siempre a medias, sobre la vida de mi madre en África. Tengo dos libros en distintas editoriales a la espera de su edición. Uno es El vuelo que presenté a un premio del Cabildo de Gran Canaria y no gané, pero ahora saldrá en otoño en Madrid en Amargord Ediciones con las ilustraciones de un antiguo becado de la Fundación Antonio Gala. Otro es un libro de poemas que está esperando en Hiperión la llegada del invierno. Y uno más, ya acabado, que aguarda en mis cajones el momento propicio.


Elsa López (Santa Isabel de Fernando Poo, 1943) es catedrática y doctora en Filosofía, miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, embajadora de Buena Voluntad de la Reserva de La Biosfera Isla de La Palma ante la Unesco y Medalla de Oro del Gobierno de Canarias 2016. Ha sido presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid (1987-88), presidenta del Ateneo de La Laguna (2011-2013), organizadora y coordinadora para el Gobierno de Canarias de los proyectos El Papel de Canarias (1993) y Memoria de las Islas (1994-2000), y directora de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores (2002-2006). Es Premio de Investigación José Pérez Vidal (1993), Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (1987), Premio Internacional de Poesía Rosa de Damasco (1989), Premio Nacional de Poesía José Hierro (2000) y Premio de Poesía Ciudad de Córdoba Ricardo Molina (2005). Sus poemas han sido traducidos a diferentes idiomas y parte de su obra poética ha sido incluida en antologías nacionales e internacionales. Colabora con sus artículos en prensa y en revistas nacionales e internacionales.

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