Cirilo Leal

El teatro, como pieza fundamental de la literatura, está más vivo que nunca en Canarias. Entre sus nombres propios, uno de los autores más prolíficos, Cirilo Leal, un palmero nacido en Venezuela que ejerce de periodista en Tenerife. Asegura que su afición a escuchar a los demás le viene desde que pasaban por el bar de su padre, ubicado en el muelle, todo tipo de personas, desde cambulloneros a inmigrantes o emigrantes retornados como su propio padre que se fue a Venezuela desde su isla de origen en La Palma y regresó con mujer e hijos. Confiesa que no prestó la atención que la propia historia de su padre requería por ser un adolescente con otras inquietudes, y cuando murió, en el año 76, adquirió el compromiso de escuchar y rescatar esa historia oral de emigrantes clandestinos, de represaliados de la Guerra Civil por todas las Islas. «El teatro que tiende la mano a los protagonistas reales para que, desde la ficción dramática, desde la mentira artística, puedan gritar sus verdades, sus dolores, sus sueños y esperanzas, aunque sean anhelos desgarrados», señala. Acaba de ver la luz el primer tomo de sus obras completas, Teatro Memoria I (Aguere-Idea, 2018).

⇒ ¿Cómo te sientes ahora que Ediciones Aguere-Idea publica esta serie con tus obras teatrales completas?

«Un teatro que sigue reivindicando la vertiente social del teatro, más allá de los condicionantes del mercadeo cultural»

Reafirmación de un viejo compromiso: un planteamiento o cuestionamiento crítico del presente a través de miradas al pasado. La memoria como excusa para acometer las falacias y los espejismos del presente, las mentiras institucionales, políticas, sociales. Un teatro de ideas. Un teatro de valores. Un teatro que sigue reivindicando la vertiente social del teatro, más allá de los condicionantes del mercadeo cultural.

⇒ ¿Es la vida el mayor escenario teatral del mundo?, ¿crees que asistimos hoy en día a un abuso del drama incluso a pesar del sentido crítico y la ironía?

Asistimos a una comedia bufa, a rituales entronizados de la burla a la inteligencia. El teatro, como herramienta artística y medio de comunicación vivo y directo, se ha de sumar a los empeños de la denuncia contra esta farsa y la grosería con que nos gobiernan y mienten.

⇒ Rafael Lutzardo, autor del prólogo de este primer tomo, cuenta que siempre mantuviste un espíritu curioso, buscando rescatar las vivencias de quienes vivieron e incluso huyeron de la Guerra Civil española. Supongo que ha sido un notable esfuerzo recopilar esa historia oral, ¿guardas muchas cosas aún en el tintero?

Podríamos decir que los textos que el inquieto Ánghel Morales da a la luz son preámbulos a trabajos, iniciativas y experiencias ya en marcha de rescate y dramatización de vivencias que, pese a los pactos del silencio y el olvido, aún laten en el espíritu y en los caudales soterrados de la oralidad.

«Este no es teatro de entretenimiento y risa fácil»

⇒ Dice de ti que eres como un arqueólogo del teatro costumbrista, ¿te sientes cómodo con esa definición?

Indagador en las fuentes vivas para extraer testimonios, relatos y dramas a los que doy formato periodístico, audiovisual o teatral. No se trata de teatro costumbrista al uso y abuso, sino de un teatro espejo del presente inspirado en sucesos, situaciones y tragedias que, en muchos casos, han caído en la redes del olvido. Un teatro que se inspira en raíces y tradiciones y cuyos frutos aspiran a retos universales. Este no es teatro de entretenimiento y risa fácil. Disfrutas, sientes y reflexionas.

⇒ Cuéntanos qué metodología usas para rescatar la memoria de los mayores. Tu formación en psicología, tu forma de hacer periodismo, ¿crees que facilitan esta labor de documentación? 

«entiendo la dinámica de creación teatral como un proceso abierto, en continua transformación, en constante elaboración y reelaboración»

Desarrollar la capacidad de escucha y de empatía. Permitir que se abran las puertas del alma y recoger los testimonios y las palabras, las risas y las lágrimas con absoluta responsabilidad y respeto y darles forma de arte y expresión creativa. En muchas de las experiencias llevadas a cabo, como Teatro Cambullón, los cambulloneros, sus mujeres e hijos, subieron al escenario a contar, denunciar y reivindicar sus demandas. La metodología de trabajo se resume en el maridaje de memoria y arte: Memoriarte. Por otro lado, entiendo la dinámica de creación teatral como un proceso abierto, en continua transformación, en constante elaboración y reelaboración. No existe el primer y único texto, todos son sometidos al proceso de creación colectiva de los intérpretes y de los espectadores. 

⇒ ¿Crees que los escritores hacemos poco uso de este tipo de investigación, del recurso de la fuente oral para destacar el entorno que nos ha tocado vivir? 

La antropología, y especialmente el periodismo, nuestra profesión, nos empuja al empleo de este procedimiento de acarreo de información. En muchos casos, la fidelidad a la realidad es un imperativo; y en otros, la creatividad y la imaginación son nuestros aliados para construir mensajes, comunicarlos y recoger en los receptores sus impresiones, opiniones y análisis.

⇒ ¿Cómo, cuándo y por qué eliges el teatro?, porque tienes también prosa en tu carrera literaria y no solo escribes, también te subes a los escenarios.

Mi padre tenía un bar en el muelle de Santa Cruz, el bar La Marquesina, al que acudían los que daban vida a ese ambiente, portuarios, celadores, guachimanes, pescadores, maleteros, emigrantes retornados, viejos polizones y, fundamentalmente, los cambulloneros y revendedores… Tiempo de transición de la dictadura a la democracia. Movimiento independentista en tierra y a través de La voz de Canarias libre, de Antonio Cubillo. Los cambulloneros subían a todos los barcos que se aproximaban a los puertos canarios, entre ellos a los buques rusos… Alguien pensó que si esta gente compraba barriduras de bodega con plena libertad, qué les impediría introducir armas o drogas a las Islas. La Guardia Civil comienza a poner obstáculos a una actividad, una tradición que nació al calor de la actividad portuaria. Una actividad que contribuyó a paliar el hambre y las enfermedades durante la posguerra. Los cambulloneros querían denunciar el atropello. Los medios de comunicación de entonces, radio y prensa, no atendieron sus demandas. El teatro se convirtió en el medio para recordar a la sociedad el papel que desempeñó el cambullón en aquellos años negros. Desde esa época, años setenta, el teatro ha seguido siendo un instrumento para indagar, difundir y refrescar la memoria, no sólo del cambullonaje, sino también de los emigrantes clandestinos, de los indianos, de los cabuqueros…

⇒ Con varios premios a tus espaldas, ¿has pensado alguna vez presentarte a algún concurso nacional o crees que tus obras estarían fuera de contexto en el panorama peninsular?

Al principio me presentaba a los concursos regionales con aciertos, eran estímulos para escribir textos. Sin embargo, esa motivación decayó, pese a que estudié en Madrid durante años. Algunos de los textos fueron paseados por escenarios peninsulares por compañías canarias. El reto que me marqué fue y es escribir piezas dramáticas inspiradas en acontecimientos canarios y darles la proyección universal, lo cual ha permitido que compañías extranjeras, latinoamericanas y portuguesas hayan acometido algunas de estas fábulas como si hubieran sido escritas al calor de historias de esos lugares. Por eso mi teatro nada o poco tiene que ver con el costumbrismo.

«El periodista no le puede dar la espalda a esas zonas oscuras de la sociedad»

⇒ En uno de los libros en los que colaboras junto a otros investigadores de ambas universidades canarias, Enigmas y tesoros en Canarias. El misterio de Cabeza de Perro, cuentas la leyenda de ese pirata. Hay una anécdota relacionada con un vagabundo que fue asesinado por un chico que creyó que tenía dinero tras hacer un reportaje para televisión en el que ustedes le pagaron por su colaboración. ¿Crees que las miserias humanas pueden hacernos sentir culpables de nuestro trabajo o por el contrario debemos seguir ahondando en ellas?

El periodista no le puede dar la espalda a esas zonas oscuras de la sociedad, darle voz a los sin voz, historia a la gente sin historia. El periodismo es el medio por excelencia y también el teatro. El teatro espejo de la sociedad. El teatro comunitario. El teatro participativo. El teatro que tiende la mano a los protagonistas reales para que, desde la ficción dramática, desde la mentira artística, puedan gritar sus verdades, sus dolores, sus sueños y esperanzas, aunque sean anhelos desgarrados.

⇒ Has dado multitud de charlas y conferencias, estás siempre activo. ¿Cómo sacas tiempo para investigar, escribir, representar?

Es un compromiso que adquirí cuando falleció un emigrante clandestino que, al final de sus días, quería contarme su odisea y su experiencia de la Guerra Civil… y no le presté mucha atención porque eran un adolescente inquieto en cuestiones que nada tenían que ver con la remembranza, con la mirada atrás, con las confesiones… Ese emigrante clandestino fue mi padre. Tras su muerte me hice con una grabadora y empecé a entrevistar ancianos por todas las Islas. Desde el año 76 sigo en este empeño. Cada vez más apremiado por la urgencia de la muerte de los protagonistas de la emigración a Cuba, la Guerra Civil, la emigración clandestina… Llegué a tiempo para conversar con viejos mambises que lucharon en la guerra de independencia de Cuba. Aún hay muchos testimonios que recoger antes de que el olvido definitivo los borre.

⇒ Ahora mismo eres un gran representante del género, ¿cómo ves el teatro insular? 

«Esta energía creativa es superior al teatro comercial o al de mucho éxito en la televisión canaria»

Gran nivel de interpretación y de montaje. Muchas personas decididas a convertirse en profesionales del teatro. Jóvenes escritores con una proyección nacional e internacional, generación abanderada por Tony Tabares, periodista y dramaturgo, al que admiro y del que aprendo a mirar más allá de los islotes. Esta energía creativa es superior al teatro comercial o al de mucho éxito en la televisión canaria.

⇒ ¿Crees que el teatro sigue siendo una asignatura pendiente en el impulso cultural de las Islas? Ya no existen circuitos subvencionados por los organismos públicos, hoy son las compañías o los amantes como tú comprometidos con sus propios recursos.

Quiero creer que cada día vamos despejando las sombras que envuelven las iniciativas públicas, las Canarias en Red de turno de las que se nutren los aprovechados de siempre, para dar entrada a mentes e iniciativas creativas, a jóvenes con planteamientos renovadores que no cuentan con los asideros de muchos de los profesionales de la cosa cultural.

⇒ Fuiste el último presidente de la desaparecida o más bien suspendida en el tiempo Asociación de Escritores de Canarias (ACE), ¿crees que se debería retomar? 

«Las administraciones, al no tener delante a un interlocutor, privilegian a los de siempre, a los que, con este Gobierno o con el otro, siempre se llevaban el gato al agua»

Ánghel Morales ha demostrado que existe una nueva energía creativa, autores que se leen entre sí, dialogan, trazan líneas de acción colectivas y, por supuesto, personales, más allá de posiciones narcistas e isloteñistas. Esa fuente de energía, aunque no lo necesite, podría asumir este reto. Las administraciones, al no tener delante a un interlocutor, privilegian a los de siempre, a los que, con este Gobierno o con el otro, siempre se llevaban el gato al agua.

⇒ ¿Tienes nuevos proyectos editoriales?

Acometer la postergada tesis doctoral sobre el teatro de la Transición en Canarias, en parangón con el teatro español de esa época. Un teatro urgido por la necesidad de la denuncia, de la reivindicación, del cuestionamiento de las versiones oficiales. Un planteamiento teatral que cobra fuerza en tiempos como los actuales en los que se lucha por una nueva transición.


Cirilo Leal (Carúpano, Venezuela (1953). De padre emigrante palmero y madre venezolana, psicólogo de formación, ha crecido y vivido en las Islas, donde ejerce como periodista, guionista de televisión y autor dramático. Se ha especializado en el periodismo de rescate de vivencias y tradiciones. Entre sus obras teatrales, inspiradas en historias de vidas, destacan Las lanchas rápidas (premio de teatro Francisco Martínez Viera, La Tarde, 1979 – premio de teatro Francisco Martínez Viera, La Tarde, 1980), La ciudadela (premio de teatro Francisco Martínez Viera, La Tarde, 1981), La conjura (premio Ángel Guimerá, CajaCanarias, 1984), El Amarrado (1984), La galería (premio Santa Cruz de La Palma, 1985), Radio Machete, la voz de los sueños (1994), La querencia (premio de teatro Domingo Pérez Minik, Universidad de La Laguna, 1996), La carnada (premio de teatro de autor Ciudad de La Laguna, 1997), El espacio de los desvelos (premio de teatro Domingo Pérez Minik, Universidad de La Laguna, 1998), Memoria de sombras (1999), Bajo un mismo cielo (2000), Cautivas (2001), Melodía de recuerdos (2004), La danza de la sabina (2006), El cochino transgénico (2008), Tragicomedia de la papa bonita (2008), Va el alma por pasar (2009), Epina, la fuente de los espejismos (2013), La rentrée (2013), La nube o Caídos del Olimpo (2014), Insight (2015), Tiempos mejores (2016) o Los pasos perdidos (2017). Para un público de todas las edades escribe las comedias de costumbres Rebotallo de fantasmas, Pueblo seco y El gallo de la zafra. En el año 1977 pone en marcha el Teatro Cambullón y en 1999 el Teatro Malgareo, integrando los personajes del carnaval con la pieza Bajo el mismo cielo. En 2015 desarrolla la experiencia Teatro Memoria con los textos Tiempos mejores e Historias de la Viña del Loro.

Puedes comentar este artículo en nuestra página de Facebook: