Rosario Valcárcel y Luis León Barreto, unidos para siempre (también) por el cuento

► León Barrreto: «Los cuentos, en cierto modo, son fragmentos de una crónica de la memoria, el paisaje, el tiempo que te ha tocado vivir»
► Valcárcel: «Es una demostración de amor y de sigilo que se prolonga en la literatura, que es en definitiva donde confluye todo: lo que somos y cómo pretendemos llegar a mostrarnos a los demás»

El sello Mercurio Editorial, que dirige Jorge Liria, ha publicado en un solo volumen los libros Cuentos gozosos, 40 relatos de Rosario Valcárcel, y Cuentos traviesos, 68 textos de Luis León Barreto. El libro cuenta a su vez con dos portadas diferentes, singularidad que otorga independencia a cada una de las antologías. Una para cada autor, unificadas por los colores usados, del derecho y del revés.

Rosario Valcárcel y Luis León Barreto
Rosario Valcárcel y Luis León Barreto (Foto: Emilio Barrionuevo).

Rosario confiesa que la iniciativa fue de Luis: «Quiero insistir en que para él era un deseo tan ilusionante, que yo lo interpreté como una demostración de amor y de sigilo que se prolonga en la literatura, que es en definitiva donde confluye todo: lo que somos y cómo pretendemos llegar a mostrarnos a los demás», explica. Luis, por su parte, incide en la autonomía de ambos autores: «Podía quedar un libro diferente a lo que se suele hacer, cada uno escribía lo que le apetecía sin saber lo que escribía el otro, sin censurar al otro. Independencia total, libertad».

Ambos escritores, que son pareja en la vida real, se lo propusieron al editor y cuenta el autor que «a Jorge Liria le pareció buena idea este dos por uno, algo no frecuente, y menos de una pareja de escritores con estilos tan distintos. Uno nunca sabe cómo va a funcionar lo que escribe, si va a gustar, a quién le va a interesar, etcétera. Cada libro es una propuesta a la nada o a la sonrisa y a la tolerancia de algunas personas». Y fue así como surgió el proyecto.

«Lo interpreté como una aventura más que la vida me ha ofrecido en ese caminar uno al lado del otro», confiesa Rosario, «estar junto a Luis en un libro era algo excepcional. Sopesé el reto de responsabilidad y me puse a escribir», añade la autora.

El libro fue presentado el pasado 16 de noviembre en el Club La Provincia. «Fue emocionante que Rosario consiguiera reunir más de 100 personas en la presentación», señala Luis, «y que firmáramos tantos libros. Ella es lo mejor que me ha sucedido. Ella es optimista, yo pesimista. Ella duerme a pierna suelta, yo tengo insomnio».

«Explorar la felicidad»

Rosario asegura que en Cuentos gozosos revela historias sobre la memoria, secretos sobre las calles en donde jugaba de pequeña, la playa, el mar, el cine, la adolescencia y el enamoramiento. «Voy al encuentro de esa infancia que Benedetti llama el paraíso perdido. Pero también hay relatos sobre los dominios de Afrodita: el placer y a la carnalidad», afirma. Insiste en que los lectores pueden encontrarse  a Eros transformado en Tánatos. Con narraciones totalmente independientes pretende explorar «la felicidad que se extingue y no queda más que el sufrimiento, el vacío y la desolación por el que pasamos los humanos».

'Cuentos gozosos', de Rosario Valcárcel
Portada de ‘Cuentos gozosos’, de Rosario Valcárcel.

Resulta muy curioso que ambos eligieran temas muy diferentes a la hora de escribir y sin embargo pudieran unificar sus relatos en una única obra. Luis asegura que su elección no fue premeditada: «Quizá los temas te eligen a ti, te golpean los recuerdos, los deseos, las frustraciones, los momentos de plenitud, la ansiedad, las depresiones, la euforia. Mis temas son muy variados, hay cuentos melancólicos, hay cuentos optimistas, humorísticos, crueles, violentos, hay cuentos suicidas. Distintos registros, como la vida misma. El resultado estético es muy bueno, la portada de mi libro —Cuentos traviesos— es de una pintora checa, Katerina Espevakova, muy interesante. Creo que ha salido algo visualmente atractivo. Para ser famoso cinco minutos, como dijo McLuhan».

La portada de Cuentos gozosos, por su parte, es de Luz Sosa, «una gran pintora que supo captar la idea que yo quería», expresa Rosario. «Una obra inspirada en un artista poderoso, Chagall, un pintor tan dulce, juguetón y mágico que me hubiese hecho muy feliz ser la protagonista de una de sus obras, una de esas adolescentes alegres y desenfadas que, casi como en sueños, bailan o se besan en circos, en carruseles o en un aire de belleza transparente camino al cielo», admite la pluma femenina del proyecto.

'Cuentos traviesos', de Luis León Barreto
Portada de ‘Cuentos traviesos’, de Luis León Barreto.

Ambos escritores han dedicado varios de sus relatos a sus amistades, en agradecimiento a esas personas, pero aseguran que  los cuentos no tienen nada que ver ellos: «Son solo gestos de amistad».

«Radiografía de la vida»

Estamos ante un libro que, aunque Rosario ve como un homenaje a autores como Anaïs Nin, Baudelaire, marqués de Sade o Henry Miller, prefiere «dedicarlo al difícil mundo de la pareja, de las relaciones interpersonales que son tan difíciles de llevar en armonía. Unos dicen que esto ocurre porque los astros que nos velan trastocan la cotidianidad». «Por eso sigo pensando que el amor y el sexo pueden puede salvarnos», indica.

Luis confiesa que para él, el libro es «una radiografía de la vida», donde las influencias y los homenajes están también presentes: «Yo, por ejemplo, considero a Julio Cortázar un genio de la narrativa breve; hizo una literatura provocativa, anarquista, vital». Al escritor le interesa ojear la vida que pasa al lado, «la literatura siempre es un paseo al interior de la conciencia, las experiencias vividas, las experiencias que te han contado, las experiencias de las que has sido testigo. Los cuentos, en cierto modo, son fragmentos de una crónica de la memoria, el paisaje, el tiempo que te ha tocado vivir».

El autor de Las espiritistas de Telde toca en esta nueva entrega temas como las nuevas tecnologías, «con sus cosas buenas y también con la perversa soledad y el individualismo que generan». Algunos de sus cuentos fueron escritos hace casi 50 años, cuentos de cuando estudiaba en La Laguna, también algunos recientes que suceden en ciudades lejanas: «Cuentos de la memoria rural que me tocó en la isla de La Palma, hay cuentos en los que sale Santa Cruz de Tenerife, otros de la ciudad de Las Palmas, otros de Madrid, Londres, Egipto, Viena, La Habana, Niza, Berlín, Zurich, etcétera».

Este jueves 23 de noviembre, a las 20.00 horas, el libro será presentado por segunda vez. En esta ocasión, en la Casa Museo León y Castillo de Telde.

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