Damián H. Estévez: «Tiendo al barroquismo, al exceso verbal»

Entrevista exprés

Nacido en Los Realejos, asegura que es «un apasionado de la mentira del fabular», lo que le viene de las historias contadas por su abuela y sus numerosos tíos en las tardes en que se «desfajinaban las mazarocas en las azoteas». Estudió Ciencias en el instituto y si embargo luego le dio por hacer Filología Hispánica y ejercer de profesor por varias islas. De escuchador de relatos pasó a escribirlos, y a inventar esas crónicas de la isla canaria de Lotavia que conoce bien y donde transcurren las historias de las obras publicadas hasta ahora. Hernández ha inventado esa nueva isla, perfilada según el crítico literario y escritor Daniel Bernal «con prolijidad casi enciclopédica».

Tres claves de tu último trabajo

Quién como yo (Aguere-Idea, colección G21, 2015) responde a las ideas del escritor, crítico literario y pensador ruso Mijail Chejtoievstoi, quien en su ensayo El subsuelo del mal, publicado en 1902, defiende que acaso este no exista más allá de la ficción. Se pregunta si las historias del mal solo sean un invento de la novela, de la poesía, de la pintura, de la filosofía incluso, con el propósito de entrenar nuestra mente, de apartar nuestra preocupación de lo único que en realidad nos preocupa, la muerte, a la vez que generan atrocidades que nos adiestren para encarar la atrocidad última, de nuevo, la muerte. Confío en que su hipótesis no incluya, por supuesto, los actos de barbarie de los que somos a diario informados (lo contrario sería en exceso ruin), sino a esa maldad del espíritu de la que hablan los filósofos y los poetas. Cuando escribo no recalo en teorías literarias ni filosóficas, pero al reflexionar a posteriori sobre esta novela he advertido que en ella subyace esta clave del mal-ficción. Creo que el modo de obrar de la literatura, y de todas las artes en general, en definitiva, es ser expresión de la verdad de que solo hay alegría cuando por un momento se suspenden las pasiones del alma en la contemplación de la belleza, según la idea de Schopenhauer. Al menos la literatura que yo pretendo hacer. Luego está la invención de la isla, de esa Lotavia que se estira y encoge, que se reinventa a sí misma, que me permite estar al mismo tiempo en cada una de las demás islas de nuestro archipiélago.

¿Qué autor o autora te inspira?

Desde que lo leí por primera vez y ya para siempre jamás, William Faulkner. Los autores de la explosión sudamericana, en su momento y menos ahora, pero queda mucho de ellos: García Márquez y Alejo Carpentier. Ahora mismo leo y releo los relatos de Alice Munro, fue una revelación para mí, la conocí cuando le concedieron el Nobel; la admiro porque está muy alejada de mi propio estilo. Yo tiendo al barroquismo, al exceso verbal, y cuando me siento un poco perdido o desalentado o agobiado, releo la prosa concisa, profunda, afilada, de la autora canadiense y vuelvo a respirar. Otra autora a la que recurro con frecuencia, Siri Hustvedt, después de que leí Todo cuanto amé se encuentra más en mi línea, en las descripciones externas y también en la introspección de los personajes. Una tercera escritora: Irène Némirovsky. Ahora mismo me entusiasman algunos autores de Europa del Este y del Mediterráneo oriental: el libanés Amin Maalouf, el egipcio Naguib Mahfuz, el turco Orhan Pamuk o el albanés Ismail Kadare, cuyo El cortejo nupcial helado en la nieve me impresionó.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: Cántico espiritual, de Juan de la Cruz.

— Una novela: Una casa para Mr. Biswas, de V. S. Naipaul, y Mientras agonizo, de William Faulkner.

— Un cuento: vale, solo uno: Las ruinas circulares, de Jorge Luis Borges.

Una obra de teatro, un guión cinematográfico

— Una obra de teatro: Los físicos, de Friedrich Dürrenmatt.

— Un guión: Johnny cogió su fusil, dirigida por Dalton Trumbo.

Proyectos

Estoy terminando la redacción de una serie de relatos que tienen como protagonistas algunos de los personajes circunstanciales de Quién como yo: la dependienta de una farmacia que ama la belleza, dos mujeres antagónicas que contemplaron el incendio que provocó Miguel Monteverde, el empleado de un supermercado que se enamora de quien no debe, un travestido que trabaja en un burdel y participa en plataformas anti-desahucio… De hecho, en los cuentos anteriores, algunos personajes protagonistas de uno de ellos, aparecían momentáneamente en otros. Me encanta ese juego, porque ni la vida ni el arte se acaban en un solo relato.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Con cualquiera de ellos que habite Lotavia. Lotavia fue conquistada por el conde de Arcipes, natural de Sevilla, don Cristóbal Montés de Tería. Algunos investigadores han defendido que lo fue por dos militares diferentes, el uno de noble abolengo y el otro un arribista, que además de disputarse las glorias de la invasión, se repartieron la toponimia. Lo aceptado en la actualidad se sostiene en la acreditación como auténticas de las crónicas manuscritas de Fray Antón de Alacena, halladas por el historiador tinerfeño Rodrigo Trujillo a principios del pasado siglo XX, crónicas ya citadas por Viera y Clavijo, –ilustre hijo del mismo pueblo del autor de esta novela que ahora presentamos–, en su Noticias de la Historia General de las Islas Canarias: un solo conquistador que decidió fragmentar su apellido haciendo honor a las dos semi-islas que componen la isla de Lotavia. Su capital, San José, es a su vez capital de la tercera provincia de las islas Canarias.


'Quién como yo', de Damián H. Estévez
Portada de ‘Quién como yo’, de Damián H. Estévez.

Damián H. Estévez (Los Realejos, Tenerife, 1960) estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna. Ha impartido la docencia como profesor de secundaria de Lengua y Literatura en institutos públicos de El Hierro, Gran Canaria y Tenerife. Actualmente lo hace en el Instituto de Tegueste. Obtuvo el premio Félix Francisco Casanova del diario El Día en el año 1977, y publicó algunos textos en ese periódico y en La Tarde. Ha publicado los libros de relatos Lo que queda en el aire (Idea, 2010), En el aire queda (Aguere-Idea, 2013) y la novela Quién como yo (Aguere-Idea, 2015). Pertenece a la Nueva Asociación Canaria de Escritores (Nace). (Web).

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