Jorge Liria
Jorge Alberto Liria (Foto: Anroart Ediciones).

El cierre de librerías es un hecho constatable en muchas de nuestras ciudades; sin embargo, se sigue escribiendo y se sigue leyendo, aunque sea poco, tal y como muchas voces han detectado, dando la voz de alarma. Hoy las grandes se unen y los pequeños sellos se centran en los autores y autoras locales sin dejar de mirar más allá de su horizonte. Es el caso del editor canario Jorge Alberto Liria Rodríguez. Creador de varias editoriales desde que comenzara a principios de este siglo (2004) —Anroart Ediciones, Beginbook Ediciones, Mercurio Editorial y algunas otras menos conocidas y pequeñitas—, supera ya el millar de libros en el mercado. Con casi un centenar de títulos anuales, Liria se posiciona en la defensa de sus autores y autoras, a quienes anima a seguir produciendo. Además de la edición, ha compaginado durante dos décadas su vocación investigadora en Historia con otras profesiones como el periodismo.

⇒ Crear una editorial, o varias en tu caso, ¿es un salto al vacío? 

Jajajaja —sonríe a carcajada limpia en un contexto que no podía ser de otra forma, rodeados de libros—. Te voy a dar la vuelta a la pregunta. Primero, por qué se crea una editorial. Cuando uno crea una editorial no sabe a qué se enfrenta, pero debe tener en cuenta las razones que le llevan a ello. Cuando, como en mi caso, crees en el mundo de los libros, lees… es fácil motivarse. Yo veía que en Gran Canaria no había editoriales, pero sí en el resto del Archipiélago. Había en varias islas, pero en Gran Canaria no había nada y las ediciones eran en su mayoría públicas. Y realmente fue casi por casualidad. Dejé el periódico y empecé a colaborar con la universidad, mis investigaciones y a editar de forma muy tenue. Y, de repente, me encontré con una avalancha de gente que quería publicar sus libros, pero se encontraba con muchos obstáculos. De hecho, parece que nadie escribía antes de 2004, que literariamente nuestra isla estaba muerta, que había una segunda generación de los años setenta y nada más, Y es mentira: las obras estaban en los cajones. Y nace la literatura que conoces ahora. Todo esto demostraba que lo público suponía un enorme control de la cultura. Todo lo contrario a la libertad. Yo soy de los que piensan que no puede haber un lugar lo suficientemente libre y maduro si es incapaz de fabricar un libro. Ninguna sociedad puede madurar culturalmente si no se fabrican libros.

«La crisis económica ha fomentado la creación y la creatividad»

⇒ Hace no demasiado tiempo las editoriales independientes eran una avanzadilla que ganaba terreno a los grandes grupos. ¿Cómo valoras el actual momento del sector en este sentido?

Mi idea fue desde el principio tener contactos con la distribución convencional, tener los mismos espacios, las mismas estrategias, poder usar los medios de comunicación… y, sobre todo, un desafecto de todo lo público. Los libros aquí estaban llenos de anabolizantes culturales y mi intención era luchar contra ese tipo de estrategia extraña, donde a lo mejor tu texto terminaba en el despacho de un político para que lo subvencionara. Eso rompió la estricta confidencialidad entre autor y editor, llegó un momento en que no te enterabas de nada, no sabías cómo iba el curso de tu obra hasta que no estaba en la librería. Eso produjo, en los años 2004 y 2005, un impacto extraño, aquí había todo tipo de presiones, muchos obstáculos inimaginables. Es evidente que aquí gusta tener la cultura muy atada y, aunque afortunadamente se ha roto en algunos aspectos, en otros sigue existiendo ese control. En mi opinión la crisis económica ha sido un varapalo para la cultura, sobre todo en el terreno de la promoción y el acceso de la gente, pero por otro lado ha sido muy buena porque ha fomentado la creación y la creatividad. En estos últimos años, año y medio más o menos, aparecen otra vez las técnicas de control cultural y no te hablo desde el punto de vista empresarial, este es un negocio que es mío, si gano o pierdo es mi decisión, lo que quiero es que haya libertad en la creación y luchar contra ese control. A la gente lo que le interesa es que haya libros que leer y no le interesan estas cosas. Los libros deben ser libres, las personas que tienen la responsabilidad de la cultura lo que deben hacer es igualar el acceso a la cultura, como en Alemania, Francia, Italia… Las bibliotecas, gratuitas y bien provistas, y que quienes no puedan pagar cultura puedan tener acceso gratis. Para mí es comparable a las medicinas, no podemos quitárselas a las personas que no pueden pagarlas y con la cultura pasa igual, no es aceptable que solo puedan acceder quienes puedan pagarla.

«No es aceptable que solo puedan acceder a la cultura quienes puedan pagarla»

⇒ Pero, entonces, ¿tienes una motivación muy romántica hacia la literatura y tu entorno editorial?

Vamos a ver, vengo del mundo real, del periodismo y sabía lo que había, pero yo lo que quería era resolver un problema. No conocía el intríngulis del mundo editorial porque no me dedicaba a ello, pero sí mi deseo de universalizar y democratizar la cultura.

⇒ ¿Controlas ahora el mundo editorial o te  quedan aún puntadas que dar?

Controlo todo, tengo muchísima información sobre todo lo que se hace. Conozco muchos autores y autoras, cada cual tiene su historia y al final las conozco todas.

⇒ ¿El catálogo elegido se basa en tu gusto o depende del tipo de literatura que se consume en cada momento? 

Para elaborar el catálogo lo primero que cuenta es mi opinión, pero tengo gente que se dedica por ejemplo a seleccionar la poesía, o los aspectos técnicos de temas universitarios. Tengo un comité científico de la universidad y personas, lectores, a los que les paso textos y obras. A mí me llegan las propuestas y yo las derivo. Fíjate que lo que publicamos no es ni el dos por mil de lo que nos llega. Ideológicamente lo que hago es que desde el punto narrativo, literario, tengo preferencia por que sean los propios autores y autoras sus protagonistas. Mi función es desde una editorial pequeña, pero mi sueño es que los autores puedan publicar también con otros sellos. Quiero ser un trampolín, que mis editoriales sean un lugar de paso para cada artista y que cada uno tenga después su camino literario.

⇒ ¿De qué depende el éxito de un pequeño sello?

De sus autores y autoras. Son quienes deben velar por su trabajo, ganarse a sus lectores. Yo solo estoy en medio, fabrico el objeto.

«Los editores no corremos peligro»

⇒ En Canarias estamos viviendo una eclosión de talentos y tú estás dando salida a autores y autoras, pero ¿crees que la figura del editor corre peligro, sobre todo con la aparición del libro electrónico? 

No, en absoluto, los editores no corremos peligro. Y tampoco me preocupa el libro electrónico. Es cierto que en el mundo enciclopédico, científico, tienes el acceso a Internet. En el mundo de la literatura, el libro digital crea su propio lenguaje, no se escribe igual que para papel, es una literatura diferente, con estilo diferente que se adapta a los usos del tiempo y de Internet. Son conceptos diferentes, soportes diferentes. El libro en papel tiene un gusto distinto, la maquetación, el número de páginas, el espacio, la tipología de sus letras, son perfiles y aromas diferentes. Es algo así como comparar el paso que se da desde el invento de la imprenta, hasta los casi doscientos años que tarda la eclosión de la novela. Son expresiones distintas y el arte no tiene fronteras, yo creo que no es competencia. Los formatos tradicionales de escritura cambiarán, es algo lógico y ya ocurre esto en las artes plásticas, en la música. La pintura no desaparece, lo que cambian son los formatos, las herramientas, el arte no puede desaparecer, sino evolucionar.

⇒ ¿Crees que el lector sigue teniendo un papel decisivo?

Sí, sí claro, los lectores tienen mucho que decir y son ellos los que demandan a los autores qué tipo de lecturas quieren, son quienes les motivan y exigen. Dirigen las tendencias de mercado. Siempre digo a los autores y autoras que tienen que tomar la iniciativa a través de las redes sociales, el anunciar y vender su obra, crear expectativas, eso también condiciona los gustos de los lectores. La interacción entre autor y lector es muy importante hoy en día. Las modas, lo que está en uso también se convierte en gustos habituales.

⇒ ¿Cómo se descubre a una persona con talento?

Para mí, el artista tiene que inventarse algo diferente, no tiene que repetir lo que han escrito otros. Es cierto que hay grandes imitadores, pero en general yo busco creatividad, novedad. La genialidad debe ser algo propio, la seña de identidad de cada cual, la locura que uno es capaz de practicar. El autor y la autora deben descubrirte universos que no te imaginas, si eres capaz de imaginarte lo que viene en el siguiente renglón a mí ya no me vale. Te tiene que sorprender, y para eso no está capacitado todo el mundo. Es importante tener mucha destreza técnica, no hablo de académica, que son cosas diferentes. Y desde luego hay que leer muchísimo. Fíjate que tal vez la creatividad solo represente un cinco por ciento, pero ese porcentaje debe ser especial, propio. No me gustan los escritores que son producto de una tradición local, deben serlo a nivel global. Eres heredero de tu mundo y lo llevas a campos conocidos, pero lo interpretas de forma global. Si cogemos por ejemplo a un autor de aquí y uno de Reino Unido, seguramente tendrán en común muchas más cosas de las que a priori parecen, muchas similitudes por ese mundo insular, aunque escriban en lenguas diferentes.

⇒ Ahora que hablas de islas, ¿sigue siendo un hándicap la insularidad?, ¿el hecho de que los escritores canarios usemos nuestros giros y expresiones puede ser un obstáculo?

La insularidad sí que es un hándicap para muchas cosas, lo es en la sociedad y en los autores, claro. Aquí para moverte a promocionar tu libro tienes que salir de las Islas, mientras que allí solo coges un coche y te pones en cualquier sitio. Pero con respecto a la escritura, no, ahí sí que no hay ningún problema, al contrario. La escritura es la expresión de su lengua, un escritor o escritora no puede impostar lo que no es, ni escribir como no habla. Se debe tener el enorme deber de contribuir al desarrollo de su propia lengua y no traicionarse a sí mismo. Sería una imposición hacerlo de otra forma. Tenemos un ejemplo muy claro con los franceses, que son muy estrictos con su gramática, muy dogmáticos. Y sin embargo, en los últimos años, desde los noventa hasta ahora han experimentado un cambio importante en su forma de hacer literatura. ¿Por qué? Porque hay mucha influencia de la África francófona. Igual pasa en Brasil, es otro modelo distinto que ha terminado por imponer su habla sobre el portugués oficialista porque se ha extendido más su uso por una razón de peso, ya que demográficamente son más numerosos y casi por supervivencia se ha impuesto, ya que hay más lectores y escritores. Es un hecho que el respeto a las academias hispanoamericanas es casi reciente, y por una cuestión económica. Con la dictadura, la literatura estuvo controlada hasta los años setenta. A partir de los ochenta se empezaron a traer autores y tener presencia editorial española en México y esos países. Se empezó a construir un lenguaje diferente. A las Islas ese mundo nos pasó de largo. Desde aquí solo mandábamos unos pocos emisarios, algunos que vivían fuera de las Islas y los demás, es como si fuera un mundo desde el fracaso asumido que daba lo mismo.

«Una gran asignatura pendiente es el acceso de la mujer a la narrativa»

⇒ ¿Existen muchas asignaturas pendientes en la literatura insular? 

En mi experiencia como editor, las Islas tienen una gran asignatura pendiente y es el acceso de la mujer a la narrativa. En otros campos, como el científico, el ensayo sí, pero en narrativa el porcentaje de obras que yo recibo es muy bajo.

⇒ Sin embargo, somos muchas mujeres escritoras

Sí, es cierto, pero yo intuyo por lo que es. Igual estoy equivocado, pero si tú eres un escritor amateur, que es el noventa y cinco por ciento de los casos porque nadie puede vivir de la literatura, es complicado, la escritura significa sacrificio, restar horas a tu familia, al sueño. La mayoría de las mujeres por desgracia tiene muchas responsabilidades.

⇒ ¿Crees que viene más por esa vía que por el miedo a que no te publiquen o seas rechazada?

Yo creo que es más por eso. Los hombres tiene más facilidades, más espacio de tranquilidad. Es un porcentaje muy bajo frente a la totalidad de los varones. Al menos en narrativa, porque en poesía aparece mucha gente que yo denomino cantarines, no poesía en sí, pero te das cuenta de que en los campos de la literatura de verdad escasea la presencia femenina. Te das cuenta de quién tiene más tiempo libre y quién no. Las mujeres escritoras normalmente se demoran más en entregar sus obras y yo creo que por ese motivo.

⇒ ¿Qué piensas de la autopublicación?

Que se hace daño a la calidad, porque por lo general es un negocio que no controla la calidad literaria. Y es imposible que un autor o autora pueda persistir autoeditándose, no puede dedicar su vida, además de a escribir, a la distribución, promoción… Una de las consecuencias de la crisis es la tendencia a la concentración de las editoriales. A partir de los años noventa las grandes editoriales secuestran las obras, se quitan competencia, y esa congelación de obras permite tener más espacios en las librerías. Son precisamente esas grandes concentraciones editoriales las que se permiten descubrir a grandes escritores por los que apostar, de jugarse muchos millones, es algo que no se pueden permitir por cualquiera. En ese contexto, las editoriales pequeñas se han visto obligadas a convertirse en editoriales de autopublicación, cobrando las ediciones a los autores. Tenemos que  tener en cuenta que las generaciones de editoriales no envejecen, son empresas que a duras penas llegan a la segunda generación y la crisis terminó por acelerar el proceso de desaparición. También otras se han ido a buscar autores de fuera a ferias como Frankfurt o Londres en busca de autores con cierto nombre y que les puedan generar muchos réditos. Hoy en día los autores y autoras tienen menos oportunidades que hace unos años para editar sus obras, y de ahí que surjan esas nuevas fórmulas como también el crowdfunding.

⇒ ¿Estás a favor o en contra del crowdfunding?

Estoy en contra. Creo que los lectores ya compran los libros de sus autores, no me parece bien que tengan que pagar por un producto antes de hacerlo. Los libros tienen que nacer con expectativas, hay que apostar, y el crowdfunding no arriesga. Esto cercerna la posibilidad de que los autores tengan nuevos lectores, y es esa la finalidad de los autores y autoras, la búsqueda de nuevos lectores. La gente que te conoce puede comprar el libro para leerlo o no, solo por la relación personal. Por tanto, no es una fórmula válida. Pero luego está la idea de que aquí quien no publica un libro no es nadie, y realmente lo que me preocupa a mí es que alguien pase por la vida sin leer libros.

⇒ Parece que todo el mundo se queja  de que los canarios leemos poco. ¿Han constatado ustedes, editores y libreros, si se lee poco o nada en Canarias?

Muy poco. Las estadísticas son engañosas, la gente en los sitios comunes no lee, les preguntas qué hacen en su tiempo libre y la lectura no es una de sus actividades. La gente no lee ni las revistas en las consultas médicas. Ya no ves a nadie en las paradas de guagua ni en los aeropuertos, en la playa son los turistas los que leen. No ves a los canarios leyendo en las piscinas, están con sus móviles. Leer es un hábito saludable.

«El libro es un halo de libertad»

⇒ ¿Crees que de alguna forma falla el fomento de la lectura, eventos que favorezcan la promoción de la misma?

La lectura significa tradición y esto tiene mucho que ver con la familia. Si en una casa no hay libros, no hay lectores. Ahora, de repente, mucha gente dice que es alérgica a los libros y los retira de sus casas… Yo creo que estamos controlados por el mercantilismo, damos espacio a la robótica, a la electrónica, pero no a los libros. Se quiere domesticar el libro y ya hoy día hasta los muebles están domesticados, la ropa… El libro es un halo de libertad al que ya no se da tanta importancia.

⇒ ¿Crees que las ferias de libros contribuyen en buena medida a la lectura y son espacios ideales como encuentros entre lectores y autores? La de Las Palmas de Gran Canaria ha adquirido cada vez más relevancia. El pasado año se la consideró la mejor de la década.

Lo son, de hecho siempre se han hecho ferias de libros en los municipios y parece que ahora se están volviendo a recuperar. Y la de Las Palmas de Gran Canaria sí que es importante pero, desde mi punto de vista, si algo tiene de criticable es el hecho de no tener unas fechas estables. Como editor, participo en varias ferias y ni siquiera se nos avisa, la cambian cada año y eso despista mucho. Sé que es responsabilidad de los libreros,  pero esto nos rompe la agenda. Este año coincide con la primera semana de la Feria del Libro de Madrid y apenas se nos comunica a los editores, nos enteramos por casualidad. Pero bueno, aquí hasta se ha cuestionado la continuidad de la feria y eso sí que es más grave.

⇒ Si pudieras elegir un libro para editar ahora mismo, inalcanzable, difícil, admirado… ¿cuál sería?

No, no tengo preferencias por ninguno. Al contrario, tengo los títulos y autores y autoras que quiero publicar. Me gusta sorprenderme, descubrir cosas nuevas. A veces te llevas sorpresas de alguien que no esperabas, para bien o para mal, es decir que te dan algo que te decepciona o algo que te sorprende… me gusta sorprenderme, aunque empresarialmente no sea la mejor decisión, pero es la que me motiva. Es la fórmula que me construye como editorial y persona. Yo he dado preferencia a la gente de aquí y, aunque tengo otra gente que me ha pedido publicar, no lo he hecho. Podría construir un catálogo económicamente más comercial, pero me gusta el que hago.

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