Ana María Alonso Fernández-Aceytuno

«Mi currículum literario es prácticamente inexistente», asegura Ana María Alonso Fernández-Aceytuno, ganadora de la última edición del Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós. El galardón, que llevaba veintinueve años sin ser convocado por el Cabildo grancanario, recibió la cantidad de ochenta y ocho muestras procedentes de Canarias y varios países. Hasta ahora, Alonso Fernández-Aceytuno no había escrito más que relatos para algunas publicaciones. Su ópera prima, Todo quedará en la sombra, le costó cuatro años de trabajo que abordó de forma discontinua. En ella, la autora ha intentado trasmitir la vida cotidiana de las personas que vivieron en la colonia de Sidi Ifni, utilizando como personaje principal una joven que se traslada desde Madrid a casa de sus tíos. La chica, hija de un republicano, narra a través de su mirada la vida de las familias, las mujeres y los niños. Una obra que el jurado eligió por «la forma directa y la perspectiva novedosa».

⇒ ¿Todo quedará en la sombra?

«El título del libro hace referencia a la  oscuridad que ha rodeado todo lo referente a la colonia española de Ifni»

Espero que, al menos, aporte un rayo de luz. El título del libro hace referencia a la  oscuridad que ha rodeado todo lo referente a la colonia española de Ifni, situada en el seno de territorio marroquí, pese a los 35 años en los que España estuvo presente, pese a que es un episodio de nuestra historia relativamente reciente (se entregó a Marruecos en 1969) y pese a que allí hubo una guerra, con numerosos muertos y heridos, muchos de ellos jóvenes soldados que fueron enviados por la fuerza a cumplir su servicio militar. El resultado de esa guerra, en la que España perdió todo su territorio excepto la capital, Sidi Ifni, donde se concentró la población, fue silenciado por Franco para que su fracaso fuera menos patente. Otra consecuencia de esta ocultación es la confusión que existe entre las colonias de Ifni y el Sáhara, con diferente ubicación geográfica, muy distintas en tamaño, lengua, paisaje o formas de vida de sus habitantes.«

⇒ Entiendo que estarás muy satisfecha de recibir este galardón que el Cabildo recupera tras tantos años sin convocar y que creo que no ha ganado ninguna mujer hasta el momento.

Aunque creo que aún no he podido digerir del todo la noticia, la verdad es que me encuentro muy feliz. No puedo compararme en modo alguno con ninguno de los anteriores ganadores, que son en la actualidad escritores consagrados, pero este resultado me da confianza y me anima a seguir por este camino.

«en un primer momento la noticia me anonadó»

⇒ ¿Cómo te sentiste al recibir el premio? ¿Quién te informó y de qué forma recibiste la noticia?

Fue un momento de mucha emoción. Me telefoneó a mi móvil el presidente del Jurado para comunicarme personalmente que mi novela había sido la obra ganadora, y en un primer momento la noticia me anonadó. Luego abrieron el micrófono y pude hablar con todos los miembros del tribunal sobre algunos aspectos de la novela pero, hasta que no pasaron un par de días, no pude asimilar la noticia en toda su dimensión.

⇒ ¿Por qué te decidiste a presentarte? Vienes del mundo de la medicina, una mujer científica, ¿desde cuándo se despertó ese interés por la escritura?

Al ser mi primer trabajo, digamos, serio, en el ámbito de la escritura, necesitaba medirme, que personas de gran experiencia y formación literaria fueran los que valoraran mi trabajo. Por otra parte, tenía la idea clara de que, cuando dispusiera de tiempo, quería dedicarme a escribir. Para tener una mínima base teórica, los dos o tres años previos a la jubilación hice algunos cursos de escritura creativa para dotarme de las herramientas suficientes.

⇒ Es tu primera novela y haces diana con un premio tan importante, dotado con 15.000 euros. Me planteo dos cosas: ¿qué harás con el dinero?, ¿seguirás escribiendo, es un incentivo más que económico, literario?

A la primera pregunta, creo que me haré un regalo, un buen equipo de música y libros en formato papel; y con el resto, no tengo pensado nada. Probablemente, dados los tiempos que corren, servirá de apoyo familiar. Respecto a la segunda, quiero seguir escribiendo. Dado que es una primera novela, y aunque el dinero siempre es importante, me pesa más el incentivo literario. Sé que no soy joven, pero he tenido una vida muy activa y siento que tengo muchas cosas que contar. Este premio me ayuda a pensar que podría hacerlo.

⇒ ¿Se une a esta fiesta haber sido seleccionada entre una gran cantidad de obras y lo que significa la celebración del Bienio Galdosiano?

Por supuesto. Supongo que para un jurado debe ser difícil la elección, cuando solo puede ser una obra la elegida, y que los demás participantes pueden haberse sentido decepcionados, pero, como dije antes, ha sido una gratísima sorpresa. Que se enmarque en el Bienio Galdosiano es aún una satisfacción mayor. Benito Pérez Galdós, para los canarios y en particular los grancanarios, es un referente literario muy especial. Mi padre tenía en su biblioteca sus obras completas. En mi adolescencia había leído algunas de ellas, y me habían deslumbrado.

«En Ifni existían distintos grupos sociales, impermeables entre ellos»

⇒ ¿Te ha hecho llegar el Jurado su valoración personal? 

En la conversación telefónica que tuvimos cuando me comunicaron que había obtenido el premio los miembros del jurado me comentaron que consideraban que mi novela estaba muy documentada, bien escrita y bien estructurada, pero que lo que más habían valorado era que abordaba de una forma original una página de nuestra historia reciente poco conocida, y que lo hacía con un lenguaje fresco, muy directo.

⇒ ¿Crees que la novela reavivará las vivencias de quienes nacieron en Sidi Ifni por motivos familiares, o de quienes se criaron en ese territorio marroquí?

Es posible que para algunas personas sí, aunque no para todas. Las percepciones de quienes vivieron allí no son iguales en las mismas circunstancias, en muchos casos están modificadas por el paso del tiempo o por la nostalgia, y, en cualquier caso, lo que he escrito es una ficción. En Ifni existían distintos grupos sociales, impermeables entre ellos excepto en el caso de los niños, que compartían escuelas y colegios. Estaban los oficiales (y dentro de ellos los de pata negra y el resto), los suboficiales, los civiles, la población nativa. La población civil se enmarcaba por su categoría social, a juicio de los que mandaban en la colonia, en los centros de reunión de los oficiales o suboficiales, y la población nativa vivía al margen. Mi novela trata de abarcar la forma de vida, desde el punto de todos los grupos, haciendo hincapié especial en la mirada femenina, pero se centra más en las familias de los oficiales, porque es en la que está incluida la protagonista. Hay una frase de un libro de Paul Auster, El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras, que me gusta mucho. Preguntado Aharon Appelferd sobre el carácter autobiográfico de uno de sus libros (Tzili), contesta: «Escribir las cosas tal como sucedieron es hacerse esclavo de la memoria. Los materiales están tomados de la propia vida pero, en última instancia, lo creado es una criatura independiente».

⇒ Es una novela contada por una mujer. Has navegado mucho en busca de documentación y testimonios reales, haciendo uso de la historia oral. Había muchas esposas, hijas de militares o civiles que se vieron obligadas a vivir ahí. Por ejemplo, hablas de la escasez de recursos. ¿Refleja las peripecias de las mujeres y los niños en aquellas condiciones de vida?

En Ifni apenas había agua, tampoco puertos ni industrias. Era una región pobre que se surtía de lo que recibía de fuera y la distribución seguía un orden jerárquico. Sin embargo, excepto durante el periodo de la guerra, los recuerdos de mujeres y niños que vivieron en la capital hasta la entrega del territorio son, en general, felices. Había muchos bailes, bautizos, bodas, la elección de miss Ifni, paseos por la plaza de España, la playa, el colegio, el cine… Su papel como mujeres estaba muy limitado pero la mayoría se habían criado allí, y no conocían otra cosa. Otra cuestión es la de las mujeres nativas, sometidas a un régimen de esclavitud y de abusos, y con muchas más carencias en su vida diaria. Es una novela coral, contada en tercera persona, pero hay una protagonista que no pertenece a ese mundo, con una voz narrativa más potente, y una mirada curiosa que va describiendo lo que ve con una objetividad y rebeldía ajena a quienes viven ahí, a la par que se desarrolla una trama personal.

⇒ La novela se desarrolla entre 1955 y 1958, en plena dictadura española. ¿Se notaba de alguna forma especial la falta de libertad que existía en el resto del territorio, o por el contrario esa lejanía le confería un aire diferente?

«las sociedades militares se caracterizaban por relegar a la mujer a un papel de esposa obediente y madre educadora»

Ifni era básicamente un enclave militar pequeño y cerrado, y las sociedades militares se caracterizaban por relegar a la mujer a un papel de esposa obediente y madre educadora de hijos en los valores cristianos. Mientras que en la Península en la década de los cincuenta dan comienzo los movimientos estudiantiles, las protestas obreras, las primeras huelgas, en Ifni todo esto ni se conoce, y además es impensable. A las mujeres nativas las casan, casi niñas, con quien su padre decide, en general hombres mayores divorciados de sus mujeres mayores. Pero en las familias militares, de una forma más disimulada, también muchos de los matrimonios son acordados por las familias.

⇒ Suelo preguntar a las autoras y autores cómo hacen para despedirse de sus personajes, ¿te ha costado mucho, o siguen presente de alguna forma en tu vida?

Tengo que reconocer que he vivido tanto tiempo con ellos que aún no me he despedido del todo. Pero ya tengo otros personajes en mi cabeza, y cuando acabe el proceso de corrección y el libro esté impreso, creo que no me costará el adiós definitivo.

⇒ Ahora que estás jubilada, y tras este estreno de premio, ¿tienes pensado seguir escribiendo sobre algún tema concreto que te llame la atención?

Hay otro tema que estuve barajando antes de decidirme por el de África, referente al microcosmos de la vida hospitalaria, donde confluye lo mejor y lo peor de los seres humanos, con la idea de abordarlo con cierto punto de vista de humor negro, pero aún es un proyecto poco desarrollado.


Ana María Alonso Férnández-Aceytuno (Las Palmas de Gran Canaria, 1949). Los primeros siete años de su vida transcurrieron en las colonias españolas en África, los primeros seis en Ifni, en un puesto del interior llamado Tiugsa (Tagragra), y el último en El Aaiun, hasta que en 1956 su familia se traslada definitivamente a Las Palmas de Gran Canaria. Estudió Medicina en Salamanca, en la especialidad de Anatomía Patológica en Barcelona, y trabajó en distintos hospitales hasta su jubilación en 2014. Entre 1983 y 1990 ocupó algunos cargos de gestión sanitaria en la provincia de Las Palmas y en Andalucía, y obtuvo una beca de investigación de un año en un hospital de Canadá. Ha publicado relatos cortos y crónicas de viajes en distintos blogs.