Rafael Alonso Solís: «En Borges está toda la literatura»

Rafael Alonso Solís

Entrevista exprés

Rafael Alonso Solís publicó el pasado año su primera novela, El canto de la raposa (Baile del Sol, 2016), un relato que «fue creciendo a empujoncitos», según el autor, y pudo acabarlo cuando, tras romperse «un par de costillas», permaneció dos meses sin salir de casa». Una ópera prima que ha cosechado críticas favorables, como por ejemplo, la de Eduardo García Rojas, que finaliza su reseña en El Escobillón señalando: «Solo es el principio de una carrera que se augura preocupada por el retrato psicológico de los personajes. Que lo que son por dentro mueven la acción que hace avanzar a todas las historias».

Tres claves de tu último trabajo

Mi último trabajo es mi primera novela. Después de haber escrito muchos relatos, algunos artículos de opinión y cientos de columnas, terminar una novela —corta, pero me parece que ahí cabe todo— me ha permitido comprobar que podía hacerlo y me ha situado en la posición de salida para continuar otras dos que están encima de la mesa, listas para continuar. La raposa comenzó como una frase para rellenar el folio en blanco una tarde de verano. Después fue apareciendo un personaje, que no sabía si era yo —luego no fui yo; o sí, cualquiera sabe— y que fue creciendo de forma automática, sin esfuerzo aparente. Ahora, cada vez que la presento y alguien habla de ella, me quedo sorprendido, porque casi no me siento el autor. Es como si se hubiera escrito sola y yo me hubiera limitado a eliminar lo que sobraba. Hace años, Gopi Krishna, un místico hindú con el que pude hablar durante varias horas, y que ha descrito en varios libros el proceso del despertar de Kundalini que le sucediera tras años de meditación, me dijo que las palabras y los versos se le aparecían en el espacio, sin llamarlos, como si estuvieran flotando en el éter. Yo creo que la literatura es algo así. Una vez también tuve la experiencia de ver flotando en el aire una fila de enanitos vestidos de rojo, como los de Blancanieves, que pasaron por delante de mis ojos y desaparecieron por el lado izquierdo. En mi caso, hacía unas horas que me había tomado un tripi.

¿Qué autor o autora te inspira?

Si hay que elegir uno, sería Borges. En Borges está toda la literatura, porque debió abrir alguna puerta escondida en el rincón de la biblioteca de Babilonia y se encontró con las palabras. Las mismas que Cervantes y Quevedo habían sacado de la calle, y Valle-Inclán había llevado de paseo. Pero también Poe, Rulfo, Lovecraft y los maestros del género negro. Seguramente son los que más habré leído, al principio arropado por el humo de la pipa de kif. Y cuando no sé qué escribir en la columna semanal que publico en La Opinión, tiro de algunos poetas que me resultan cercanos (Ángel González, Gil de Biedman, Lorca, Cernuda, sor Juana Inés de la Cruz), reviso a Umbral, para coger el ritmo y la chulería, o releo a Ferlosio, que es un autor inmenso y escribe colocado, como casi todos.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: Ajedrez, de Borges. Lo releo una y otra vez y siempre me parece que ahí está el misterio del vacío, el origen del mundo y la sospecha del infinito.

— Una novela: Cien años de soledad, de García Márquez.

— Un cuento: cualquiera de Borges, de los que componen Ficciones o El libro de arena.

Una obra de teatro, un guión cinematográfico

— Una obra de teatro: hubo una época en que me fascinaba el teatro que se denominó del absurdo, especialmente Esperando a Godot, de Samuel Beckett. Ahora diría que, Luces de bohemia, de Valle-Inclán, que es al mismo tiempo clásicismo y vanguardia.

— Un guión: El padrino, de Ford  Coppola.

Proyectos

Después de trabajar toda la vida en la universidad, como profesor e investigador, tratando de compaginarlo con la literatura que no me exigía una dedicación exclusiva —periodismo y relatos cortos— la jubilación me va a permitir hacer lo que quiero. Estoy haciendo una selección de los artículos que he publicado en prensa, intentaré reunir una serie de relatos en un solo volumen y, sobre todo, me dedicaré a terminar tres novelas, que están ahí y llevan tiempo cocinándose a fuego lento. La primera se llama La conspiración de Laros, y aunque parezca una fantasmada, pretende ser la historia del mundo, pero resumida, no en estilo tocho, como está de moda. La segunda es una especie de autobiografía, que comencé cuando tenía dieciséis años —ya ha llovido—, y que ahora, gracias al tiempo recuperado, será una mezcla de memoria y sueños. Y la tercera, podría ser una novela negra con todos los condicionantes del género, canónica. Si llego, claro.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Un nigromante literario, un escritor ocultista que cada noche se inventase los sucesos que ocurrirían en DRAGARIA al día siguiente.


'El canto de la raposa', de Rafael Alonso Solís
Portada de ‘El canto de la raposa’, de Rafael Alonso Solís.

Rafael Alonso Solís (Madrid, 1947) es catedrático de Fisiología en la Universidad de La Laguna, donde ha sido vicerrector, director del Departamento de Fisiología y, en la actualidad, director del Instituto Universitario de Tecnologías Biomédicas. Se licenció en Medicina en la Universidad Complutense, hizo el doctorado en la de La Laguna y trabajó como investigador postdoctoral durante cuatro años en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ha sido presidente de la Sociedad Española de Ciencias Fisiológicas. Como escritor, ha publicado artículos de opinión, reportajes y ensayos en Triunfo, Mundo Obrero, El País y Claves de Razón Práctica. Desde hace más de veinte años publica columnas semanales, antes en La Gaceta de Canarias y Diario de Avisos, y actualmente en La Opinión de Tenerife y en el blog Escaparate Ignorado. Recibió el premio de relatos del diario La Tarde con Algunas consideraciones en torno a Zaj; el Premio Ciudad de Santa Cruz con Milton Perkins y otras historias similares; y el Premio Julio Cortázar de relato breve convocado por la Universidad de La Laguna con Noches de Yugoslavia. El canto de la raposa es su primera novela.

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