Ramiro Rosón: «Me quedé casi sin versos inéditos»

Ramiro Rosón

Entrevista exprés

Este joven tinerfeño se siente «ciudadano del mundo» y considera que cualquier punto de la tierra donde se encuentre a gusto puede convertirse en su patria. Le asombra y entristece «el deterioro político y social, como un barco asaltado por una banda de corsarios mientras sus pasajeros duermen profundamente». De su isla natal, Tenerife, le gusta sobre todo el mar, «esa líquida llanura de azul intenso, y el sol que envuelve todas las cosas como un tesoro intangible». Le gusta disfrutar de los amigos y «de la conversación sosegada», pero sobre todo, confiesa que ama «el trato con los perros, siguiendo la vieja opinión atribuida a diversos autores: cuanto más conozco a los hombres, más admiro a los perros».

Tres claves de tu último trabajo

Mi último trabajo, el poemario Ruinas del paraíso (Fundación Mapfre Guanarteme, 2017), ofrece una mirada agridulce, con algunos visos de esperanza, sobre el mundo convulso y desigual donde vivimos. Como claves que definen este trabajo poético, señalaría el equilibrio entre novedad y tradición, la denuncia social y la afirmación de la esperanza como necesidad para la vida humana.

¿Qué autor o autora te inspira?

No resulta nada fácil elaborar un catálogo de influencias, pues uno, siendo lector antes que escritor, recibe tantas que su memoria no alcanzaría a enumerarlas todas, pero en todo caso creo que deberían aceptarse sin miedo ni angustia, como una parte esencial de ese aprendizaje infinito en el que la escritura consiste. Hacia los dieciséis años, me inicié en la poesía leyendo fervorosamente a los autores del Siglo de Oro español, hasta el punto de que me aprendí de memoria algunos de sus sonetos más famosos. Más tarde ensanché mis lecturas con los grandes poetas universales desde el primer romanticismo hasta el surrealismo, incluyendo buena parte de la poesía española del siglo XX. En cuanto a la narrativa, me gusta leer desde el realismo del siglo XIX hasta la actualidad, sobre todo literatura francesa, rusa y latinoamericana, y grandes narradores como Joseph Conrad o Stefan Zweig, cuya genialidad sobrepasa todas las fronteras. Por último, me interesa el teatro de todas las épocas y estilos, desde Eurípides hasta Juan Mayorga.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: El Archipiélago, de Hölderlin. Su visión panteísta de la naturaleza y de la historia, en la que todos los sucesos forman parte de un gran ciclo cósmico, ha ejercido una poderosa influencia sobre mi poesía.

— Una novela: Ampliación del campo de batalla, de Houellebecq. La crudeza con la que esta novela describe el mundo actual del trabajo y el nihilismo de su protagonista me parecen indispensables para entender la Europa contemporánea.

— Un cuento: Las ruinas circulares, de Borges. Pocas historias me parecen más singulares y fascinantes que la de ese asceta oriental que pretende crear a su discípulo perfecto a través de sus propios sueños, creyendo con absoluta sinceridad que sus visiones oníricas pueden cobrar la forma de un hombre de carne y hueso.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: Las meninas, de Antonio Buero Vallejo. El dramaturgo castellano plasmó en este drama histórico el conflicto entre el compromiso con la verdad intelectual, representada en la personalidad y en el arte de Velázquez, y el cinismo del poder, encarnado en la figura de José Nieto, aposentador de la corte de Felipe IV, que intenta conseguir la caída en desgracia de Velázquez por haber pintado la Venus del espejo, acusándole de crear un cuadro inmoral y pecaminoso.

— Un guion: Sacrificio, de Tarkovski. Se trata de una película de inquietante lentitud, que explora el mundo de la enfermedad mental y el temor a un holocausto nuclear en los años de la Guerra Fría, a través de un padre de familia abocado a convivir con sus monstruos interiores en una apacible casa de campo.

Proyectos

Después de haber presentado en 2017 dos poemarios, La simiente del fuego y Ruinas del paraíso, me quedé casi sin versos inéditos, pero sigo escribiendo poesía de forma irregular, en cualquier momento en que una imagen poética me visita y se traduce en algunas palabras iniciales que, después de un trabajo continuo y esforzado, cristalizan en un poema. Por otro lado, en los últimos años he comenzado a trabajar la narrativa de forma paralela a la poesía y, en la actualidad, me encuentro finalizando una novela que conjuga la crítica social con el género de aventuras.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Un eterno extranjero, que observa el mundo desde sus límites y que se siente extrañado hasta en su isla originaria, pero que a veces sale de su extrañamiento para sentirse acogido en Quito, en Madrid o en Tenerife, dondequiera que sus circunstancias biográficas lo lleven como residente o como viajero.


'Tratado de la luz', de Ramiro Rosón
Portada de ‘Tratado de la luz’, de Ramiro Rosón.

Ramiro Rosón Mesa (Santa Cruz de Tenerife, 1989) es licenciado en Derecho y tiene un máster en Uso y Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de La Laguna. Escribe poesía lírica, teatro, narrativa y crítica literaria y ha traducido literatura italiana (Vittorio Alfieri, Danilo Breschi y Giuseppe Parini) e inglesa (George Herbert y John Wilmot). Ha publicado los libros La desgracia de Orfeo y el desdén de Colombina (Idea, 2007), Tratado de la luz (Idea, 2008), La simiente del fuego (Idea-Aguere, 2016) y Ruinas del paraíso (Fundación Mapfre Guanarteme, 2017). Sus poemas, textos críticos y traducciones han aparecido en diversas revistas (Círculo de Poesía, Clarín, Fábula, Fogal, Nexo, La Galla Ciencia, Piedra y Cielo). Algunos de sus poemas se han incluido en la antología virtual de poesía Las afinidades electivas y en la antología de poesía hispánica contemporánea traducida al griego por Ati Solerti y publicada por la editorial Vaxkikon.gr. Ha colaborado con el escultor Román Hernández en sus proyectos artísticos Armario de luces y sombras, acompañado de testamento ológrafo y otros enigmas (2011) y Cuestiones ineludibles: una poética del silencio (2015). En 2014 obtuvo el XXVIII Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo por La simiente del fuego. (Blog).

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