Introducción a la narrativa 2.0: hipertextual, hipermedia, transmedia…

► El abanico de alternativas creativas derivadas de la revolución tecnológica es amplio y variado, unas más cercanas al concepto tradicional de literatura y otras en sus antípodas

Hablábamos en nuestro primer artículo sobre ciberliteratura de los distintos géneros que se desarrollan al calor de Internet y las nuevas tecnologías. Entre ellos, citábamos las narrativas hipertextual, hipermedia y transmedia, tres de las tendencias de mayor pujanza, no solo en el ámbito de la literatura y el arte, sino —especialmente las dos últimas— en el ámbito de la publicidad y el marketing comercial. Hoy vamos a conocerlas un poco más de cerca.

Narrativa hipertextual

Comenzamos por la narración hipertextual, aunque quizá debiéramos hablar de literatura hipertextual, pues no solo es de los nuevos géneros el más apegado al concepto tradicional de literatura, sino que su característica primordial, el uso del hipertexto, es compartido, tanto por las nuevas tendencias narrativas, como poéticas, dramáticas o ensayísticas.

Literatura hipertextual

¿Qué se entiende por hipertextual? Cualquier obra que integre hipertexto (hipervínculos y stretchtexts: enlaces). Este artículo, por ejemplo, es hipertextual, porque en él se incluyen enlaces. Es la gran aportación de la informática y, sobre todo de Internet, así como la principal diferencia entre el texto digital y el texto analógico, aquel que se publica en papel.

Así pues, literatura hipertextual es aquel texto literario que se produce en el ámbito digital e incluye enlaces; solo que, a diferencia del hipertexto que acompaña a los artículos de carácter periodístico (medios online, wikipedias, blogs…), cuyo uso es eminentemente informativo, el hipertexto literario tiene un uso creativo.

Este uso creativo dependerá de la intención del autor, y puede ir desde la concatenación de textos relacionados (por ejemplo, redordenar los capítulos de una novela: hiperficción explorativa) hasta la expansión del contenido y la dimensión del mensaje insertando referencias a textos de terceros, pasando por la posibilidad de establecer relaciones colaborativas entre distintos autores o de éstos con los lectores (hiperficción constructiva), por citar solo algunos ejemplos.

Cortázar y Borges serían hoy apasionados hiperliteratos

Seguro que todo esto te recuerda algo. Efectivamente, obras como Rayuela, de Julio Cortázar, o El jardín de los senderos que se bifurcan, de Jorge Luis Borges, indagaron, desde la posibilidades que ofrecía el papel, en esta línea de creación. Hoy serían sin duda apasionados hiperliteratos.

En mis composiciones Arde la tarde y O tal vez María tienes dos ejemplos prácticos del uso creativo del hipertexto. También puedes ver Sinferidad, de Benjamín Escalonilla Godayol; Como el cielo de los ojos, de Edith Checa; o Condicones extremas, de Juan B. Gutiérrez.

Narrativa hipermedia

La narrativa hipermedia supone un paso más allá de la hipertextual y un grado de separación aun más evidente de lo que conocemos como literatura (palabra escrita y poder evocador de imágenes de la palabra per se). Es narrativa hipertextual, porque trabaja con el hipertexto, pero a diferencia de ésta, no se limita al elemento palabra, sino que incluye también recursos multimedia: audio, fotografía e imágenes en movimiento conectados entre sí por enlaces.

Narrativa hipermedia

Antecesores de la narrativa hipermedia pudieron haber sido los libros ilustrados, la novela gráfica, el audiolibro o la poesía visual. Sin embargo, la característica fundamental de este nuevo género, además del rasgo multimedia que tienen en común con sus antecesores, es la interactividad, la posibilidad de participación activa que se brinda al lector en el desarrollo del relato, interactuando con los elementos tipográficos, visuales o sonoros que se le ofrecen.

La narrativa hipermedia está hoy presente en numerosos sitios web, blogs, apps, DVD interactivos, videojuegos y libros electrónicos, y constituyó la primera fase de la revolución 2.0 del marketing comercial. Como ejemplo paradigmático del género suele citarse la obra Gabriela infinita, de Jaime Alejandro Rodríguez y Carlos Roberto Torres.

Narrativa transmedia

Entramos de lleno en el género más ecléctico, global y más alejado del concepto tradicional de literatura. En realidad, aquí la literatura se reduce a la idea de relato como marco de referencia, el storytelling, en una aventura que se propaga por múltiples cauces y plataformas.

La narrativa transmedia es una narrativa que propone, y propone en múltiples niveles

El desarrollo de la narrativa transmedia está muy relacionado con el desarrollo, a su vez, del marketing comercial. De hecho, los orígenes del término (Marsha Kinder, 1991 – Henry Jenkins, 2003) se sitúan en diversos ensayos académicos centrados en la evolución del consumo y de las técnicas de promoción de marcas y productos. Sin embargo, aquí nos centraremos en exclusiva en las oportunidades que ofrece este nuevo género para escritores y escritoras, así como de las técnicas empleadas y algunas experiencias concretas que ilustren la exposición.

El vídeo que abre el artículo (también imbuido de un espíritu comercial que podemos obviar fácilmente y aplicarlo a lo que realmente nos interesa) muestra a la perfección de qué hablamos cuando hablamos de narrativa transmedia, echando mano incluso de uno de los relatos más populares de la literatura clásica: la Cenicienta.

Narrativa transmedia

Para un escritor, la narrativa transmedia presenta una serie de posibilidades que van desde la promoción a la expansión multiplataforma de su obra, pasando por la experimentación en aspectos como la interacción con el lector o la generación de nuevas ideas.

La narrativa transmedia es una narrativa que propone, y propone en múltiples niveles (medios), cuya trama se desarrolla en múltiples espacios (con especial relevancia de las redes sociales) que a su vez generan nuevas tramas, personajes, giros… en los que la participación activa de lector resulta imprescindible y cuyo desenlace puede ser cerrado (planeado de antemano) o abierto (según dicte el propio desarrollo de la multitrama).

Ejemplos de narrativa transmedia de base literaria podemos encontrarla en obras como Hotel Minotauro, de Doménico Chiappe; 5000 palabras, de Isaías Herrero; Yerba mate, de Eugenio Tisselli o Pop-pins, de Luisa Miñana.

Crossmedia

Dejamos para el final esta modalidad que no constituye en sí misma un género, sino una variedad editorial que consiste en lanzar un mismo producto a través de diferentes plataformas. Por ejemplo, cuando un lanzamiento editorial va acompañado de versión cinematográfica, audiolibro y videojuego. Un mismo producto en diferentes formatos, como podemos ver en Harry Potter o El Señor de los Anillos, por citar solo dos de los más populares.

Como ves, el abanico de alternativas creativas derivadas de la revolución tecnológica es amplio y variado, unas más cercanas al concepto tradicional de literatura y otras prácticamente en sus antípodas. Pero todas constituyen fértiles campos para la experimentación e indagación en nuevos territorios narrativos, una tarea que al escritor o escritora nunca le viene mal, ya sea para diversificar sus recursos técnicos o para explorar nuevas fuentes de inspiración.

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