Guadalupe Martin Santana

Salvo en el caso de las grandes figuras, son pocos los espectadores de las películas los que saben quién está al frente de estas producciones. Conocen muy bien la trama o los actores, pero en muy contadas ocasiones saben quién la dirigió o produjo. Lo mismo ocurre con los libros; salvo en el caso de las macroeditoriales, pocos saben quién está detrás de los sellos pequeños. Y si la editorial es digital, apaga y vámonos. Por esa razón quedé con Guadalupe Martín Santana, una mujer polifacética: licenciada en Derecho, empleada en la administración de un colegio trilingüe, deliciosa conversadora, autora del blog Tokio Azul, agente literaria y editora de ATTK Ediciones.

⇒ ¿Qué hace que una persona se atreva hoy a fundar una editorial, y más aún, una editorial digital?

Todo empezó, podríamos decir, cuando tenía siete años. Es cuando recuerdo que pusieron un libro en mis manos, empecé a leer, a leer, a leer, y no he parado hasta ahora. Es decir, lo que me llevó a fundar ATTK fue la pasión y el amor por la lectura; una pasión casi enfermiza, porque desde muy niña, lo único que pedía como regalo, fuera cual fuera la ocasión, era un libro. Hasta llegaba a comer con un libro en las manos. Con el tiempo, cualquier persona que lea con esa devoción siente la tentación de escribir. Un día cayó en mis manos un folleto del taller de escritura que impartía Santiago Gil. Allí no solo me di cuenta de lo mucho que me quedaba por leer a pesar de lo que ya había leído, sino que además, empecé a relacionarme con muchos escritores. Todos me transmitían el vacío que había en el mundo editorial canario, que muchas obras se quedaban inéditas. Que hacía falta una mirada y una mente más abierta, alguien que viniera de fuera, vaya. Yo había vivido en Japón, donde las librerías son edificios como El Corte Inglés de grandes, con plantas y plantas solo de libros, allí empezó la moda de crear relatos con mensajes de móvil, de manera que uno creaba una parte, se la enviaba a otro, este continuaba la historia y la enviaba a un tercero, y así, esa historia digital se convertía luego en un libro. A raíz de eso surgió la idea de ser agente y crear una editorial.

«Todos me transmitían el vacío que había en el mundo editorial canario, que muchas obras se quedaban inéditas»

⇒ ¿Y siempre tuviste claro que sería una editorial digital?

No. De hecho, al principio iba a ser una editorial clásica, en papel. Pero luego, con la crisis del mercado editorial, no podía afrontar todo lo que eso conllevaba y veía que, al final, se me iban a quedar muchísimos ejemplares en los almacenes. Entonces empecé a investigar el mundo digital. Mis padres tenían un eBook desde hacía bastantes años. Yo era reacia al eBook al principio, pero tras estudiar muchísimo el mercado de la edición en digital, vi que ese sistema de editar, comprar y leer sorteaba perfectamente los costes de una edición clásica más los añadidos por la insularidad, claro. Además de que, con un solo clik podías vender o comprar cualquier libro en cualquier parte del mundo. No te olvides de que, aquí, en Canarias, hay miles de libros que jamás nos llegan porque son ediciones cortas, por la lejanía o por cualquier otra razón y que, estando en digital, ese problema desaparece.

⇒ Entonces, en una editorial digital se puede publicar sin ningún problema…

Yo no lo plantearía tanto como problemas, sino como requisitos. No es que publicar en digital carezca de costes. Estos existen, claro. Y mucho trabajo. Por eso, para hacerlo, hay que pasar por los mismos requisitos que en una editorial en papel, es decir, no todo vale. La obra que se edite requiere unos requisitos de calidad literaria, de revisiones…

«nos da igual el autor. Puede ser conocido o totalmente desconocido»

⇒ ¿Qué requisitos exige ATTK para ser un autor de su catálogo, es decir, quién puede ser un escritor de ATTK?

Cualquiera. Cualquiera que envíe una obra original. Excepto poesía, porque es cierto que la poesía, en una pantalla electrónica, pierde algo de frescura. Pero si es una novela, un libro de ensayo o de relatos, nos da igual el autor. Puede ser conocido o totalmente desconocido. Todos los conocidos fueron desconocidos en alguna ocasión. Lo único que exigimos es que la obra tenga calidad.

⇒ ¿Y cuál es el procedimiento para que ATTK decida publicarla?

Pues, recibirla, el primero. Luego la obra la leo yo en primera instancia. Si me parece lo suficientemente buena, la paso a un comité de lectura externo que no conoce quién escribe esa obra, es decir, la leen siendo el autor una incógnita para ellos. De esa manera recibo la opinión de varias personas con diferentes perfiles y, si la obra está bien después de este paso, se corrige si es preciso y se publica. Por cierto, todo el mundo me pregunta que cuánto cobro por publicarles: absolutamente nada.

«los trabajos de revisión y maquetación los hago yo misma a coste cero»

⇒ Entonces me dices que, al autor, publicar en ATTK no le supone ningún coste. ¿Ni el de revisión o maquetación?

Exacto: nada de nada. Los trabajos de revisión y maquetación los hago yo misma a coste cero para el autor, aunque en la revisión me gusta hacerlo con el autor, y no pese al autor. Es decir, lo hacemos juntos el autor y yo, y así este siempre tiene el control sobre su obra. Porque aunque la editemos en ATTK, siempre será su obra.

⇒ ¿Y no te planteas sacar algún título en papel, no sé, los más vendidos, por ejemplo?

De hecho, eso ya lo estamos haciendo. Con El tanatorio, de Pepe Correa, hemos realizado una edición especial bajo demanda. Y en esa edición también hice la maquetación yo misma a coste cero para el autor. Es decir, nadie quiere perder dinero con lo que hace, pero mi principal obsesión no es tanto ganar dinero como la de facilitar la publicación de buena literatura.

⇒ Entonces ATTK no es, según te entiendo, el negocio del siglo…

No. Bueno, depende. Si lo miras solo desde el punto de vista de la economía, no. Si lo miras desde el punto de vista de trabajar en lo que realmente te gusta, desde luego que sí.

⇒ Entonces, más que representante o editora, lo que tú eres es una mecenas o esto es un hobby…

(Risas) No. A ver, no es un medio de vida porque hoy, de la literatura, nadie o casi nadie puede vivir. Tal vez los cinco o seis más grandes, tanto en las editoriales, como entre los escritores. Pero no me lo tomo como hobby, sino como una profesión que amo. Y lo de mecenas, bueno… (Nuevas risas).

«cuando lees, más pronto o más tarde te nace la necesidad de escribir»

⇒ He comprobado que muchos editores, al cabo de un cierto tiempo, acaban publicando su propio libro. Jorge Liria, Santiago Navas, entre otros y por nombrarte solo los dos primeros que me vienen a la memoria. ¿Dentro de cada editor hay un escritor en potencia o un escritor frustrado?

¡Ufff, qué pregunta más difícil! Dentro de cada editor, al menos dentro de mí, hay una persona que ama profundamente la lectura. Es lo que hace que te lances a la arena de este negocio: el gusto irreprimible por leer. Luego, como te comenté, cuando lees, más pronto o más tarde te nace la necesidad de escribir. Aunque eso no signifique que te conviertas en escritor. Para mí, hay gente que escribe y pública uno o varios libros y luego hay escritores. Yo, por ejemplo, desde pequeña quise ser editora…

⇒ ¿En serio?

En serio. Ya sé que suena raro, pero es verdad. Luego quise ser escritora…y acabé como abogada, aunque no ejerzo como tal. Pero vamos, puedo decir que cumplí mi gran sueño de niña.

⇒ ¿Y cumplirás el segundo? Es decir, ¿escribirás tu propio libro y lo publicarás? 

Bueno, tú sabes que yo escribo algo. Tengo mi blog, Tokio azul, pero no sé si algún día escribiré un libro. Desde luego, si llega a darse ese caso, cosa que dudo muchísimo, jamás lo publicaría en ATTK.

⇒ ¿Y eso por qué?

Por higiene. Porque no sería creíble. ¿Cómo voy a someter a mi propio criterio la calidad de mi obra?

⇒ ¿Qué argumento le darías a un escritor de los que se quedaron anclados en el siglo XX, es decir, de los que no tienen un blog, desconfían de las redes sociales y de todo lo que, aparentemente, no pueden controlar para que publiquen en digital?

En realidad eso ya casi lo tienen aceptado, porque son las editoriales las que le exigen los derechos en digital también. Además, publicar en un sistema, papel o digital, no es excluyente del otro. De hecho se complementan muy bien y cada vez son más las editoriales que apuestan por los dos sistemas simultáneamente.

⇒ ¿Y el lector clásico, el que ya acumula algunos años, se adapta bien a los eBooks?

Verás, en la presentación de La Costa de los Ausentes, de Santiago Gil, delante de mi había dos señoras que ya los setenta no los volvían a cumplir. Una de ellas le comentó a la otra: «Qué pena, en cuanto salga el libro en digital me lo compro, porque yo ya solo leo en mi eBook. Es súper cómodo, no me pesa nada y la letra la hago tan grande como quiero». Yo me quedé totalmente sorprendida. No daba crédito porque lo que habitualmente oigo es lo contrario: lo de si no está en papel no lo leo, lo del romanticismo del papel, lo del olor… Mira, yo soy muy drástica con esto: no me lo creo. No me creo ya ese romanticismo del papel. Es más una cerrazón que romanticismo, porque si hay un libro que, por la razón que sea, ha salido en digital y te dicen que es buenísimo, y tú contestas: «No, es que yo me niego a leer en digital, porque el papel…», entonces es que no tienes el mínimo interés en leerlo. Al menos prueba, lee un par de libros en el dispositivo adecuado, y verás como no hay diferencias prácticas. Y si las hay, son en beneficio del eBook. Hay libros que yo ya no recuerdo si he leído en un formato o en otro, de la calidad y comodidad que tienen los eBooks actuales. Si quieres leer da igual en el formato que leas. Lo importante es leer. Esta cerrazón es la misma que la que vivieron en su momento el cine frente al teatro, el CD frente al vinilo, o el portátil frente a la máquina de escribir. Lo importante, más que el medio, es  o debe ser lo que se transmite en él.

«las grandes editoriales quieren seguir teniendo el control sobre el sector»

⇒ Entonces, ¿quién está interesado en que prevalezca el papel por delante del libro digital? Incluso en los libros de texto, una verdadera fortuna que los padres desembolsan, con dificultad muchas veces, curso tras curso.

Buena pregunta. Sobre todo son las grandes editoriales, que quieren seguir teniendo el control sobre el sector. También es cierto que la piratería hace muchísimos daño. Pero antes la gente también fotocopiaba los libros y los compartían de esa manera. La piratería existe desde siempre, pero el error de las grandes editoriales es sacar el libro en papel y en digital prácticamente al mismo precio cuando en este último formato se ahorran los gastos de papel, imprenta, encuadernación, distribución… Y claro, la gente se enfada porque sigue entendiendo que el coste real, el trabajo real, es el papel y no el formato digital, y este último lleva mucho trabajo aunque eso no se sepa. No se puede regalar, no se debe piratear, pero sí que es cierto que debería tener un precio sensiblemente más económico que la versión en papel y esto, muchas veces, no es así. Por eso la gente no da el paso de cambiar de formato a pesar de las enormes ventajas que el eBook tiene. Por ejemplo: la pantalla de los eBooks están creadas para que no dañe la visión, la tipografía de la letra la puedes cambiar, su tamaño, la inmediatez a la hora de adquirir un libro, desde donde y a la hora que sea, como si es en pijama desde tu propio dormitorio un domingo de madrugada, son algunas de las numerosas ventajas de este sistema.

⇒ ¿No corres el riesgo, publicando a autores desconocidos, que cuando estos alcancen fama se vayan a otra editorial mayor?

Estando en la feria de Guadalajara, México, sentada en una mesa con varios editores digitales en lengua  castellana, uno de ellos comentaba que le sentaba fatal que las grandes editoriales se lleven a un autor cuando ellos han sido los que lo han posicionado. Para mí, sin embargo, sería la mayor de las satisfacciones. ¿Qué mejor reconocimiento a tu labor que un autor desconocido hasta que tú decidiste apostar por él sea, después, una estrella. Aunque sea en otro sello editorial.

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