Silvia Elena Machado: «Aprendí, aprendí y aprendí»

Silvia Elena Machado

Entrevista exprés

Lectora desde antes de ir a la escuela, esta argentina que lleva unos años viviendo en Gran Canaria recuerda que sus «dificultades con la comunicación eran muy importantes», por eso eso se aferró a la música y comenzó, «en un momento oscuro» de su vida, a escribir poesía: «De la mano de Diana Bellessi, aprendí, aprendí y aprendí», señala. Actualmente estudia a autores canarios y africanos: «Mujeres especialmente, aunque mi construcción es americana y como tal tengo una mirada que nos identifica», afirma. Junto a los clásicos griegos, Aristófanes en particular, lee a los hispanoamericanos constantemente. Le gusta la narrativa del cine porque le da ideas, y siente que «Canarias es una fuente de tranquilidad, de armonía»: «Permite que mi locura erasmiana camine por las escaleras de Las Palmas».

Tres claves de tu último trabajo

Mujer, escritora, maquillaje de la historia.

¿Qué autor o autora te inspira?

En este caso es muy difícil adjudicarle a una sola persona tal responsabilidad. Corro el riesgo de que sienta una profunda decepción. A pesar de ello, sin duda la autora que en poesía me inspira es Diana Bellessi. Y en cuanto a narrativa, hay varios autores y autoras sudamericanos que me influyen, y para ser exacta, en este presente que compartimos, me inspira Gabriel García Márquez. 

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: es injusto seleccionar un solo poema, y como todo se negocia, pues La familia, de Luis Cernuda. Lo leo y lo releo y siempre me conmueve. Son versos que parecen salidos de mi sentir, de mi experiencia, la que ambos, él y yo, compartimos. Y siempre los tiempos son difíciles en la familia que describe como férrea, patriarcal, producto de normas no escritas, que son más duras aún. No obstante, no puedo dejar de citar a Catulo, que es uno de mis poetas favoritos.

— Una novela: hay una autora que me gusta más como poeta. Leo y releo La mujer habitada, de Gioconda Belli. Tiene una estructura muy interesante, me gusta cómo desarrolla los personajes, hasta el tuétano. Hay novelas que me gustan mucho más que esta, pero el protagonismo de las mujeres es lo que me impacta, y además cómo los hombres de esa novela van revisando su accionar machista. Llegué a esa novela por la más reciente, pero no última, que es El país de las mujeres. 

— Un cuento: aunque es un relato escrito en episodios, lo cual ya es interesante, escojo Cuca, de Alfonsina Storni. El personaje, la trama, el final, la imaginación de la autora en 1926 es sorprendente. O mejor dicho, no es sorprendente, es una injusticia más en el desequilibrio de la crítica literaria y la historia de la cultura, con respecto a las obras escritas por mujeres. Si el mismo Borges se refirió a la obra de Alfonsina Storni como «chillonerías de comadrita», una expresión despectiva, por mujer, por inmigrante aunque nacionalizada, y degradante de su obra.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: me gusta muchísimo el teatro lorquiano. Me encanta Ibsen. El teatro del absurdo también, Pero si hay que elegir una obra, pues La asamblea de las mujeres, de Aristófanes.

— Un guion: en lengua no española elijo sin dudar Sonata de otoño, de guion y dirección de Ingmar Bergman. En cuanto a un guion en español, elijo la La estrategia del caracol, de Humberto Dorado. Estudio mucho a los autores colombianos, me permiten volver a bucear en las aguas de la literatura oral. Aunque la película coreana Poetry, con guion y dirección de Lee Chang-dong, es de una narrativa maravillosa a mi parecer.

Proyectos

Estoy en tres: uno de ellos es un decir a modo de ensayo, no académico, pero absolutamente documentado. En él se trata el maquillaje con que la historia y la crítica han posicionado la obra de tres escritoras sudamericanas: Alfonsina Storni, Delmira Agustini y Teresa Wilms Montt. La historia travistió su obra con dos palabras claves: neurastenia y poetisa. Luego, estamos intentando hacer un trabajo en conjunto, en poesía con un poeta amigo salvadoreño, Danilo Vázquez. Y el tercer trabajo que va marchando y me brinda muchas satisfacciones es una serie de microrrelatos con características con las que pretendo algunos objetivos, los cuales no puedo aún mencionar.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Probablemente sería una mazorca que sale del mar como Neptuno en las playas de Telde. El maíz, con sus dientes americanos regulares de colores y sus hojas abiertas mostrándolos, y la barba del choclo (piña) a merced de la brisa de las olas. El mar con su fuerza, con sus colores también, que a veces es exactamente como el de los ojos de mi nono, el inmigrante que llegó a Argentina solo con catorce años. Muchas veces miro el cielo, el mar y, efectivamente, en una intersección está el maíz, y alguna montaña que me traje con su olor a menta, a peperina, a mistol, y el saber que hay rocas más pesadas y gris claro.


'Yo no fui', de varios autores
‘Yo no fui’, de varios autores

Silvia Elena Machado (Córdoba, Argentina) estudió en el Conservatorio Provincial de Música Córdoba, Educación y Educación Musical en la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba, Sociología en la Universidad de Buenos Aires y Psicología Spocial en la Universidad de las Madres de la Plaza de Mayo. Ha participado en una serie de dos anatlogías titulada Yo no fui. Ha escrito Liebe Frida (Zorra Poesía) y publicado en distintas revistas especializadas. Participa en talleres de escritura creativa y recitales poéticos.

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