Ángel Sánchez
Ángel Sánchez, durante un recital (Foto: Augusto Vives).

Este viernes, 14 de julio, a las 19.00 horas, tendrá lugar en el Salón de Actos de la Biblioteca Pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria la ceremonia de ingreso en la Academia Canaria de la Lengua de Ángel Sánchez Rivero, que se incorporará como académico numerario de la sección segunda, conformada por reconocidos escritores y estudiosos relevantes de la literatura de las Islas.

Inmerso en la renovación creadora de los años 60 y 70, siempre muy independiente, su poesía destaca por su fuerza experimental y por dejar atrás tradiciones y tópicos. Si en el dominio de la poesía canaria puede mirar hacia la época de los conquistadores o hacia Bartolomé Cairasco de Figueroa, el poeta canario del Siglo de Oro, su escritura opta con frecuencia por el mestizaje y la mestura. A partir de una voz que transita por las inquietudes fundacionales de la poesía contemporánea bajo la conciencia de un yo tardío, en la línea de un Gottfried Benn, Ángel Sánchez se aleja de toda melancolía para no privarse de nada: referencias cruzadas e intertextuales, alusiones a escritores americanos, franceses o alemanes, roqueros radicales de su generación como Jimi Hendrix o referencias cinematográficas, entre otras.

Su poesía, además, alcanza una proyección visual en su deseo de romper con el orden que impone el lenguaje verbal. En esto se encuentra cercano a los concretos brasileños. Con Décio Pignatari puede decirse que de sus palabras e imágenes emerge «un No-Jefe, Anarco, en lucha permanente contra el Jerarca, el jefe-sagrado». Su poesía ha estado inmersa en la interpretación de una naturaleza insular, aunque se aleja de las tradiciones más retóricas y tópicas. La mezcla de diversos registros expresivos le sitúa siempre al margen de cualquier visión monolítica de la creación poética. Hermético, popular, insumiso, desmesurado a veces y conciso otras, ecologista y libertario, Ángel Sánchez es un poeta que nos pone de golpe ante un tiempo postmoderno: lleno de voces y de intereses que vienen de aquí y de allá, de Shakespeare o de las costas africanas, de USA o del interior mismo de las islas, de la poesía experimental o del video-arte.

El avatar criollo

En narrativa, menos experimental, hace suyas tradiciones diversas, populares o universales, reinterpreta textos antiguos o funda historias que hablan de la compleja diversidad de lo canario. En Cuchillo criollo indaga en una saga canaria que se dispersa a un lado y otro del Atlántico, con miembros en Cuba, Venezuela, Nueva York o en las islas Canarias. En su último relato, Calibán, vuelve al personaje shakespeariano de La tempestad, tan tratado en el Caribe y América. A diferencia de un Aimé Césaire, sin embargo, no revisa el paradigma del colonizado que empapa el personaje sino que atrae a este lado del Atlántico el avatar criollo de Calibán, de Miranda y su mundo.

La obra ensayística e investigadora de Ángel Sánchez, aunque posee numerosos títulos inéditos, resulta fundamental para comprender el espacio cultural de las islas Canarias. Destacamos La casa vestida, un libro donde muestra la sensibilidad de un poeta visual con formación de antropólogo y su capacidad para sistematizar el programa ornamental de las fachadas de viviendas de Gran Canaria. El libro, nos dice en su balance fenomenológico, «es una inmersión controlada en las aguas de un modelo de civilización propio, el que nos hemos dado los canarios».

Ángel Sánchez Rivero (Gáldar, Gran Canaria, 1943) es poeta, narrador, ensayista y antropólogo. Cursó sus estudios de Educación Primaria y Secundaria en Gáldar y en Las Palmas de Gran Canaria; también de alemán en la Deutsche Schule y de francés en la Alliance Française de dicha ciudad. Posteriormente, se especializó en Filología y Antropología en la Universidad de La Laguna, Universidad de Salamanca, Université de Grenoble, Université Paris-Vincennes y Universität Göttigen. Todo ello contribuye a su formación intelectual y al desarrollo de sus diversas inquietudes intelectuales y creadoras. Si en Canarias tiene como compañeros de universidad a Eugenio Padorno, Jorge Rodríguez Padrón y Alberto Pizarro, en Salamanca coincide con los poetas Aníbal Núñez y José Miguel Ullán, de orientación más experimental. En París, donde se halla en 1968, sigue cursos y conferencias en la Sorbonne, escucha a Claude Lévi-Strauss, a Jean-Paul Sartre o a figuras como Dénis Roche, animador de la revista Tel Quel y profesor suyo en Vincennes. En Alemania profundiza en el conocimiento de escritores como Georg Trakl, Gottfried Benn, Ingeborg Bachmann o Hans Magnus Enzensberger, a los que traduce para la revista canaria Fablas o para otras publicaciones. Se interesa, además, por los caminos de la poesía visual, sobre todo por la obra del suizo Eugen Gomringer, por la poesía concreta alemana y la actividad de los brasileños del grupo Noigandres. Su obra visual es considerable y muy reconocida. Ha ejercido su actividad docente en la Universidad Laboral de Las Palmas de Gran Canaria.

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