Matilde Magdalena Coello: «Tuve una infancia llena de palabras»

Matilde Magdalena Coello
Entrevista exprés

 

Diplomada en Magisterio y narradora oral, publicó hace unos años Villablanca, dos calles que dan al mar (Aguere-Idea, 2016), un libro de relatos con La Gomera como excusa. «Tuve una niñez llena de palabras», señala. Hija de emigrantes gomeros en Tenerife, creció escuchando los relatos de la isla que había dejado atrás. «Una auténtica letanía de la nostalgia. Mi madre no me contaba cuentos, me contaba personas. Aquella niña que se emocionaba imaginando un mundo, aquella niña ya entonces escribía Villablanca», asegura.

Tres claves de tu último trabajo

En Villablanca, dos calles que dan al mar van de la mano mi labor como escritora y mi faceta como narradora oral. Este conjunto de relatos ambientado en La Gomera de posguerra nació para ser narrado y en él se da voz a las fuentes orales y a las tradiciones que nos definen. Me afané en recatar la memoria de los que nos precedieron e inmortalizar la epopeya de sus vidas. Bastó con invocar el espíritu del realismo mágico para que la verdad acontecida tomara vuelo hacia la ficción, armada con una poesía y una magia de la que no sospechaba ser capaz. Tal es mi identificación con la obra alumbrada, que puedo afirmar que me fundó como escritora. En ella están las bases de mi universo creativo.  Villablanca es una manera de contar y es un espacio físico y mítico donde cifrar el pasado reciente de las islas. Es una forma de hacer tradición. Una tradición ciertamente necesaria en estos tiempos de olvido y desarraigo. Villablanca es una razón de vida. Esas razones se encuentran o no se encuentran, yo la encontré. Por eso Villablanca no termina en la última página de este libro. La saga de personajes continuará describiendo los acontecimientos históricos y sociales a través de sus propias vidas. Un universo cotidiano que huele a sal. Un álbum de retratos, gentes e historias entre casas de piedras montañas y barrancos. Olores y sabores casi tropicales. Cantos sencillos a coro. Una quietud serena que ni se sabe. Villablanca es un puertito de mar en una isla, vecina de otras islas.

¿Qué autor o autora te inspira?

Gabriel García Márquez y su realismo mágico me despertaron un mundo, una voz que aguardaba callada en mi alma, esperando ser descubierta; Paul Auster y su manera de fotografiar los entresijos de la creación literaria; Dulce Chacón con su recreación de nuestro gran acontecimiento del siglo XX, la Guerra Civil y la posguerra, espacio histórico-social tan traído y llevado y, sin embargo, aún con tanto potencial literario; Federico García Lorca poesía en la poesía, poesía en el teatro, poeta de lo cotidiano, magia y raíz, poesía y magia; Rafael Arozarena con su Mararía, que conocí muy jovencita y, probablemente, recondujo mi mirada hacia nuestra idiosincrasia canaria como un material hermoso y sugerente.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: Poema 20, de Neruda. Uno de los grandes poemas de amor.

— Una novela: Don Quijote de la Mancha. La novela por excelencia. El gran viaje del héroe. La escuela de todo escritor.

— Un cuento: El ahogado más hermoso del mundo, de Gabriel García Márquez. Magistral construcción de un mito en cuatro páginas.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: La casa de Bernarda Alba, de Lorca. Inmortal drama andaluz y, sin embargo, universal. Los signos recurrentes de su teatro dibujados con el lenguaje lorquiano más estilizado. Paradigma para cualquier amante o practicante del teatro. 

— Un guion: La vida es bella, de Roberto Benigni. Sorprendente drama aterciopelado por la fantasía y la ternura hasta límites insospechados.

Proyectos

Este verano 2018 terminé una novela en la que llevaba años trabajando. Actualmente en espera de resolución de certamen internacional. El próximo año retomaré el trabajo de un conjunto de relatos y de una nueva novela, ambos ambientados en la isla de La Gomera, espacio físico y mítico recurrente en mi universo creativo. Sin embargo, siempre procuraré instantes para prestar mi voz y mi palabra a algún rincón lejano que me conmueva, porque soy de Canarias pero mirando el mundo.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

La aguadora del bosque de laurisilva. Viviría en el bosque. En un cuenco de barro recogería gota a gota el agua que destilan los árboles. Escucharía los sonidos y susurros del bosque.  Más tarde, repartiría el agua en el pueblo,  mientras cuento con palabras los secretos del mundo vegetal.


'Villablanca, dos calles que dan al mar', de Matilde Magdalena Coello
Portada de ‘Villablanca, dos calles que dan al mar’, de Matilde Magdalena Coello.

Matilde Magdalena Coello (La Laguna, 1967) es diplomada en Magisterio, licenciada en Geografía e Historia y experta en Teatro y Artes Escénicas por la Universidad de La Laguna.Estudió Interpretación Teatral y un máster de Escritura de Guiones de Cine y TV en Barcelona. Comienza su andadura por el mundo creativo en el teatro universitario con la compañía Troysteatro, recorriendo diversos escenarios de las Islas, la Península e internacionales (Hungría, Túnez y Colombia). Posee una amplia trayectoria como narradora oral desde 1991 y participa en diversos eventos de narración internacionales en ciudades de Colombia (Bogotá, Cali, Manizales y Medellín). En 2002 obtiene el Primer Premio en el Certamen de Cuentos para Niños de Cajacanarias con El paraguas de colores. En 1997 escribe el conjunto de relatos Villablanca, dos calles que dan al mar para narración oral. Se estrena en Barcelona y comienza una andadura por distintos escenarios nacionales e internacionales. En 2016 la obra es publicada por Ediciones Idea-Aguere. En 2003 recibe el Primer Accésit en el Certamen de Relatos de Mujeres del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con Dona Terezinha. Ha publicado en las revistas Cuadernos del Ateneo y Tantágora (Barcelona). Es autora del libro J de juegos (Intermón).