Laura Restrepo

La escritora colombiana Laura Restrepo aseguró la mañana de este viernes, durante el encuentro que mantuvo con alumnas y alumnos del Colegio Claret de Las Palmas de Gran Canaria en la Casa Museo Pérez Galdós, que habla en sueños con sus personajes: «Me hacen revelaciones. Yo me levanto tan temprano porque me entra ansiedad por escribir».

La autora, que presenta este domingo en la XXIX Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria su novela Pecado, señaló sin embargo que su literatura y su discurso están fuertemente adheridos a la realidad y a la necesidad de «construir una ética civil que nos permita convivir sin lastimarnos, a nosotros mismos y a los demás».

«Los eventos del señor Trump retirándose de los acuerdos de París [contra el cambio climático] me parecen propicios para recalcar lo necesario de un debate ético. Yo personalmente le agradezco muchísimo al presidente de los Estados Unidos sus rudísimas e ignorantes palabras de ayer porque permite ir delimitando caminos y parece haber despertado en el resto de la humanidad una sensación de compromiso con la preservación y la posibilidad de supervivencia de la raza humana», agregó Restrepo, considerada una de las grandes voces de la literatura latinoamericana contemporánea.

La escritora cree que «estamos sufriendo una sobredimensión tremenda del ego. Parece que el único parámetro que se está imponiendo es la egolatría. Esperemos que sea una época que podamos llamar pasada. Sería una época marcada por los apetitos del yo, y para el yo no hay tú que valga»

Restrepo —que estuvo acompañada en el acto por Victoria Galván, directora de la Casa Museo Pérez Galdós; Marina Díaz Peralta, directora de Comunicación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC); y María del Carmen Martín Marichal, directora de la Biblioteca de la ULPGC— avanzó que hablará el domingo de los protagonistas de su libro: Las Susanas, tres altivas y vanidosas hermanas en un paraíso asediado por la tentación carnal; el incesto, como consumación de un ansiado reencuentro entre un padre y una hija que apenas se conocen; un adolescente de barrio marginal que se hace llamar Arcángel sólo para derramar sangre ajena; un virtuoso ejecutivo que prueba las agridulces mieles del adulterio al filo de la vejez; un metódico sicario que vive como un monje, cuyo apodo, La Viuda, le viene de su afilada herramienta de trabajo; El Siriaco, un santo anacoreta encaramado en la columna de su propia soberbia, y Emma, una descuartizadora que purga condena sin conocer la redención ni el arrepentimiento.

 

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