‘Interregno’ – Roberto A. Cabrera

 
Título: Interregno. Pasión e instante en la vida de Humberto Laredo, fotógrafo

Autor:  Roberto A. Cabrera

Editorial: Trifolium

Género: Novela

ISBN: 978-84-945654-5-8

Lanzamiento: 2017

Precio: 16,35 €

 

La vida de un fotógrafo de prensa y sus avatares cotidianos son el hilo conductor de esta nueva novela de Roberto A. Cabrera, Interregno. Pasión e instante en la vida de Humberto Laredo, fotógrafo. Cabrera, que obtuvo críticas favorables con su novela anterior Bajo el sol de los muertos, editada en formato digital por ATKK Ediciones, ha despertado nuevamente el interés del público con esta novela corta de 120 páginas que se lee en un par de horas. El escritor, presente muchas veces en la novela, narra desde su perspectiva la situación cotidiana del fotógrafo Humberto Laredo, sin embargo es en ocasiones, cuando toma la iniciativa de mimetizarse con el personaje, cuando nos muestra sus pensamientos más íntimos, sacando a relucir en su narrativa el cuidado psicológico hacia los personajes que ya mostrara en sus trabajos anteriores. Escritor irreverente, destripa cómo es la vida en la redacción de un diario de provincias y cómo son las personas que trabajan en él.

«En la sección de Cierre trabajan tres subordinados bajo la fusta siempre presta y restallante del jefe de sección, de nombre Artistóbulo, de quien nos ocuparemos más abajo».

Roberto A. Cabrera domina el uso del diálogo con gran maestría para dejar que sea el propio lector el que se haga una idea de cómo es cada personaje. Utiliza el humor como pegamento que va uniendo la historia hasta el mismo final, en el que se produce un giro casi inesperado. Digo casi, porque es el fotógrafo Humberto Laredo quien va dejando pistas poco a poco del desenlace final sin que nos percatemos de ello, quizás haciendo un guiño a lo que sucede en la vida real. Laredo percibe señales, indicios de lo que puede pasarle y, sin embargo, no sabe interpretarlos. Esto es algo que nos puede pasar a cualquiera, sobre todo a quienes creemos en el destino y pensamos que las cosas no pasan por casualidad.

Un amor del pasado que dejó heridas sin cicatrizar, la relación con una pareja y su hija que de repente se van a vivir con él y cambian su vida, las hilarantes conversaciones con una niña de ocho años a la que apenas conoce y que se instala en el sofá de su salón:

«— Vaya. Yo tomaré un café. ¿A dónde dices que fue tu mamá?

— No sé. Ella va y viene. Es así. Es tonta.

 — ¿Una tonta falsa o una tonta verdadera?

— Ella es tonta a secas. ¿Tú no lo sabes?

— No me he dado cuenta.

— Porque eres tonto y no sabes nada».

El fotógrafo se pasa la vida haciendo las fotos que le encargan para el periódico, esas en las que ve «el mimo aire prostituido, la banalidad, el juego del veo, veo sin sorpresas». Sin embargo, en su tiempo libre hace fotografías artísticas, esas otras con las que sueña y que no son las que pagan las facturas, sino la del artista que habita dentro de él.

En una de ellas descubre:

«una luz extraña que no acertaba a identificar, como la propia de un sueño, una luz fantasmagórica ( y sin embargo no siniestra) una luz que ofrecía un enigma, una luz que transformaba lo ya visto, lo transfiguraba, una luz (y Humberto se desesperaba con las palabras) como venida de más lejos, como de otro lado…».

Cabrera consigue mantener al lector en vilo, creando una atmósfera de tensión sin dejar de lado el constante uso de la ironía. El autor nos adentra en los mensajes que transmiten los personajes haciéndonos reflexionar sobre nuestras propias vidas, la cotidianidad, el trabajo, la familia, la brevedad del tiempo, la búsqueda de la felicidad y la realización personal.

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