Esther María Hernández Hernández: «Sería como la princesa Jasmín»

Esther María Hernández Hernández

Entrevista exprés

Esther Hernández reconoce que su pasión es la poesía y, aunque tardó en publicar su primer poemario, en él hace un recorrido por «sentimientos, dudas, confianza, realidad, amor, desamor, nostalgia». Admite que tiene una gran ilusión por estudiar, conocer, vivir y disfrutar: «Quiero plasmar todas las experiencias vitales en poemas, poemas que lleguen al corazón, y que las personas se identifiquen con ellas», afirma. Actualmente trabaja en su primera novela y un segundo poemario. Entre sus proyectos también está publicar un libro con todas aquellas entrevistas a personalidades de la cultura que ha realizado en el diario en el que colabora.

Tres claves de tu último trabajo

Amor, emoción y sorpresa.

¿Qué autor o autora te inspira?

Como una amante de la poesía que soy, mi referente es Antonio Machado. El poeta que escribía con sentimiento, melancolía, tristeza… Siempre llevo conmigo uno de los versos más conocidos de Machado y que Serrat grabó magistralmente en uno de sus discos: «Nunca perseguí la gloria / ni dejar en la memoria / de los hombres mi canción; / yo amo los mundos sutiles, / ingrávidos y gentiles / como pompas de jabón”.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: Nanas de la cebolla, de Miguel Hernández.  Un poema que me marcó desde niña. Miguel Hernández se lo dedicó con pena a su mujer y su hijo, sabiendo que se alimentaban con cebolla. Un poema muy triste, que me dejó huella para siempre.

— Una novela: el Quijote, de Miguel de Cervantes. «En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre, no quiero acordarme…». Es normal que me apasione la que se considera la obra más importante de la historia de la literatura. La historia de don Alonso Quijano, obsesionado por los libros de caballerías, los cuales le hacen perder la cabeza y se imagina que es un caballero andante y lo hace realidad partiendo con su caballo Rocinante, acompañado de su fiel escudero Sancho Panza.

— Un cuento: Los tres cerditos. Curioso y divertido cómo narra el trabajo que realizan tres cerditos para construir sus casitas y uno de ellos es el único que la conserva construyéndola de ladrillo, mientras que sus otros dos amigos las construyen de paja y de madera. La moraleja que saqué de este cuento es que, si te esfuerzas y trabajas duro, consigues tus objetivos, al igual que una casa se mantiene en pie gracias a unos buenos cimientos, tus sueños se verán recompensados trabajando para hacerlos realidad.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: El último tranvía, de Manuel Baz, una comedia musical protagonizada por la querida y recordada Lina Morgan, una gran actriz y cómica que te hacía reír a carcajadas, cuando sobre todo te sientes mal, ella conseguía sacarte una sonrisa.

— Un guion: Historias de Filadelfia, de George Cukor. Es para mí una de las mejores películas que ha hecho Katharine Hepburn. Admiro a Katharine porque fue una mujer adelantada a su tiempo, pensó e hizo lo que siempre le dio la gana. Mujer de carácter y segura de sí misma y de su talento.

Proyectos

Terminar mi primera novela, cuyo título es Amor prohibido, publicar mi segundo libro de poemas y uno de los proyectos que más ilusión me hace es publicar las entrevistas que he realizado en un libro. Este claro está, es un proyecto a largo plazo.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Sería como la princesa Yasmin, que no es solo una princesa, es una mujer guerrera, le gusta sentirse realizada. Ama lo posible y le trae lo imposible. Es única y sabe que brilla entre todas las estrellas del cielo.


'La poesía en mi vida', de Esther María Hernández Hernández
Portada de ‘La poesía en mi vida’, de Esther María Hernández Hernández.

Esther María Hernández Hernández (La Laguna, 1977) es experta en cine, literatura y ciencia ficción. Ha publicado La poesía en mi vida (Libros Mablaz, 2014). Ha colaborado con la revista digital Minatura y el periódico digital La Voz de La Palma.

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