‘La espiral del silencio’, en el Club La Provincia

Presentación de 'La espiral del silencio', de Mayte Martín

Periodismo, periodismo y periodismo. Periodismo por todos lo poros es lo que se pudo respirar el pasado jueves, 15 de noviembre, en la presentación de La espiral del silencio (Aguere-Idea, 2018) la primera novela de la periodista y escritora Mayte Martín, en el Club La Provincia de Las Palmas de Gran Canaria. Y no podía ser de otra forma, teniendo en cuenta que la obra rinde tributo al periodismo con mayúsculas, a la labor de aquellos periodistas que, más allá de empresas, pesebres y cabeceras, mantienen la convicción de que el compromiso fundamental del informador es con la sociedad, con la búsquedad de la verdad y con una honestidad a prueba de lisonjas y corruptelas, que en esta profesión, y no solo en la política o las finanzas, haberlas también las hay. Es decir, en una sociedad como la actual, periodismo de alto riesgo.

Fue Emilio González Déniz el encargado de centrar el debate con una exposición a caballo entre una revisión histórica de la profesión y una reflexión sobre las libertades inherentes a la misma, básicamente las de expresión e información: «Muchas voces han sido acalladas, y en estos tiempos son demasiado frecuentes los asesinatos de periodistas en lugares como México, o más cerca, en Rusia, y ahí al lado, en Malta, dentro de la UE, por no hablar de los muertos en misiones informativas en lugares en conflicto, de triste memoria para todos. Y es que, cuando se mezcla la política, el crimen organizado y el dinero, el periodismo estorba», apuntó el escritor durante su intervención.

Sobre si la novela de Martín podía ser incluida en el género negro, González Déniz vino a decir que cualquier novela actual que aborde un tema real ha de ser negra por fuerza, como negra es la sociedad en la que nos hallamos inmersos: «Por desgracia, a las novelas negras hoy habría que llamarlas realistas. Así de tremendo es el problema que a todos nos atañe. La libertad de expresión y por lo tanto la libertad de prensa acaba cuando choca con intereses políticos, económicos o de la propia empresa en la que se trabaja, por no hablar de otras organizaciones indeseables que por desgracia meten sus garras en todas las actividades humanas e inhumanas que dan dinero».

Y así, ante una concurrida audiencia, los ponentes —Ánghel Morales (editor) y Begoña Vera (periodista), además de González Déniz y la propia autora— mantuvieron un interesante debate que se vio enriquecido con las preguntas y las reflexiones del público presente en la sala. Un aperitivo perfecto para la lectura de un texto que rebosa pasión y denuncia, que es ficción, pero también realidad. La realidad que padecen cada día miles de informadores en todo el planeta.

Reportaje fotográfico: Paco González y Ángel Sarmiento

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