‘El retorno de las musas’: ficción, reflexión y museos a través de los ojos de 60 creadoras

► Más de medio centenar de mujeres vinculadas a los museos de Canarias participan en un libro colectivo «sin filtro ni condición»
► La obra se presenta este martes, 12 de junio, en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Tenerife

Autroas de 'El retorno de las musas'

El salón de actos del Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife acoge este martes, 13 de junio, la presentación del libro El retorno de las musas. Ficciones y reflexiones desde el museo, una publicación en la que han participado más de sesenta trabajadoras de los museos de Canarias o vinculadas a ellos.

La idea surgió en 2012, cuando un grupo de seis trabajadoras de diferentes centros museísticos de las Islas decidieron emprender una colaboración creativa que uniera ficción, reflexión y museos, un proyecto al que luego se sumaron muchas más voces.

El perfil de las participantes es muy variado, desde conservadoras a trabajadoras de diferentes áreas de administración, así como abogadas, recepcionistas, ilustradoras, limpiadoras, restauradoras, administrativas, becarias, voluntarias, periodistas o fotógrafas, entre otras.

Al final, más de 60 contribuciones han dado forma a este libro, que será presentado por la consejera delegada en Museos del Cabildo de Tenerife, Amaya Conde, y el responsable de Mercurio Editorial, Jorge Liria.

Según las promotoras del proyecto, El retorno de las musas. Ficciones y reflexiones desde el museo es el resultado de la ilusión «por querer disolver las fronteras que separan la creación literaria de la producción académica o la expresión artística».

«Un grupo de compañeras trabajadoras de museos nos sorprendimos al caer en la cuenta de que teníamos la misma afición por inventar y escribir historias. A partir de ahí, sólo fue cuestión de tiempo el que la propuesta de unir ficción, reflexión y museos apareciera como el denominador común que abría la posibilidad de una colaboración creativa e interesante, y lo fue, pero pronto surgió también la idea de invitar a quienes desearan participar en lo que se iba fraguando como un proyecto más ambicioso, pues la preocupación por los cortocircuitos entre las diferentes áreas y funciones de los museos era importante, y conocer a sus protagonistas, sus opiniones, sus otros yoes fuera de la mesa de escritorio y de los horarios de ocho a tres, podría ser la posibilidad de abordar los problemas, pero sobre todo las soluciones, de una forma más cercana y sensible», indican.

Las autoras afirman que en el proyecto «no se asocia la formación académica, los cargos que se desempeñan o la profesión a los nombres de nuestras compañeras. Cada aportación ciertamente tiene una autoría, pero no creemos necesaria acompañarla de su profesión o dedicación, porque simplemente pensamos que es una manera de rasar el terreno de las desigualdades» y advierten que «las contribuciones se han aceptado sin filtros ni condición, pues siendo voluntarias y sin límites de ningún tipo, entendimos que cada cual lo haría con todo el esfuerzo e ilusión de que eran capaces».

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