Montserrat Armas traduce ‘El día eterno’, de Georg Heym, una obra «inmerecidamente olvidada»

► La librería Canaima acoge este viernes la presentación del poemario del escritor alemán, con la presencia de Armas y Noel Olivares
► «La traducción en Canarias es un trabajo de solitarios, cada traductor está muy metido en su burbuja y raramente contacta con otros traductores»

Se trata de la primera obra «y la única que el poeta vio publicada en vida», aclara Montserrat Armas, traductora al español del poemario El día eterno (Trotta, 2018) del poeta alemán Georg Heym, que ella misma se encargará de presentar este viernes, 14 de diciembre, a las 20.00 horas, en la librería Canaima de la capital grancanaria, junto al escritor Noel Olivares.

Enmarcada dentro del expresionismo alemán, señala Armas, este libro es un ejemplo de la creación literaria «de antes de la Primera Guerra Mundial, cuando los jóvenes escritores estaban muy vinculados a círculos y grupos literarios que se reunían en torno a conocidos cafés berlineses». Se trata de una obra dedicada a la gran metrópolis del momento, Berlín, y está considerada una de las obras más importantes de la literatura alemana. «Es una alegría que gracias a mi traducción los lectores en lengua castellana puedan disfrutar de su lectura y valorar la calidad de la obra poética de Heym, inmerecidamente olvidada», señala la intérprete literaria.

El proceso de traducción no le resultó fácil, ya que «la poesía no halaga al traductor, sino que lo acosa y lo pone en dificultades», advierte Armas. «En el caso de Heym todo es mucho más complicado porque estamos ante un poeta visionario lleno de sueños y premoniciones que complican las imágenes creadas con un lenguaje —adjetivos y verbos— que recrea una atmósfera amenazadora, la expresión de lo demoníaco», afirma.

Lenguaje personal

La traductora resalta que se trata de un lenguaje personal que intenta dar la espalda a la creación poética tal y como la entendían los impresionistas o los naturalistas: «La traducción poética de El día eterno está llena de momentos difíciles, no solo para buscar la palabra exacta que nos permita expresar una imagen, sino también para lograr la contención del lenguaje y el ritmo interno de los poemas, porque no sólo hay que traducir las palabras, sino que también hay que recrear los sonidos. El idioma alemán, tan alejado del castellano en su estructura, no nos permite mantener la métrica, ni el ritmo. Y si se desea mantener la rima, la labor de traducción se complica aún más».

Armas asegura que siempre he desestimado traducir conservando la métrica y la rima de los poemas originales: «Primero por mi incapacidad para lograrlo y, segundo, porque creo que el traductor se ve obligado a elegir conceptos o a realizar giros demasiado osados, que inevitablemente fuerzan el lenguaje y el sentido de los versos. Es como si obligáramos a cada verso o poema a tenderse en el lecho de Procusto».

«Los grandes olvidados»

Los traductores suelen ser los grandes olvidados de la literatura y, sin embargo, su trabajo es imprescindible para que lleguen a las librerías textos que quizás jamás leeríamos. En el caso de Armas, su trayectoria como traductora es relativamente corta, tan solo lleva unos ocho o nueve años traduciendo. «Pero este corto periodo ha sido muy variado y muy intenso porque he traducido textos de filosofía, prosa narrativa y poesía. De todos modos, la importancia del traductor cada vez es mayor y su invisibilidad cada vez menor ya que las editoriales han ido haciendo más visibles a sus traductores: han pasado de ignorarlos completamente a aparecer en la página de créditos, en la portada y hasta en la cubierta».

El enfoque metodológico que ha aplicado Armas a este texto es el que suele usar en todas sus obras: «Conocer bien al autor y sus circunstancias, cuidar el idioma del que traduzco y leer buena literatura para aprender a escribir de los grandes autores, sin descuidar tampoco el ejercicio de la escritura. Escribir bien es una tarea tan importante como llegar a conocer a la perfección el idioma de partida».

La intérprete señala que la traducción en Canarias es un trabajo «de solitarios, cada traductor está muy metido en su burbuja y raramente contacta con otros traductores». Este aislamiento, en su opinión, ocurre sobre todo en Canarias «donde raramente se celebran encuentros de traductores, como sí ocurre en el resto de España, donde los traductores organizan encuentros, congresos y reflexionan sobre la traducción».