‘Mientras mueres’ – Javier Hernández-Velázquez

 

Título: Mientras mueres

Autor: Javier Hernández-Velázquez

Editorial: Alrevés

Género: Novela

ISBN:  978-84-16328-92-5

Lanzamiento:2017

Precio: 17 €

 

Ya cantaban Los Coquillos aquello de Báñate en Las Canteras antes de que sea marroquí… En esta novela, Canarias es un protectorado de Marruecos, pero aunque llame la atención, no es en sí su temática. Hernández-Velázquez emplea este recurso de relleno para escribir una obra inspirada en el cine de Sergio Leone, como él mismo reconoce. Una influencia cinéfila y musical siempre presente en sus obras.

«Thomas hizo una última reflexión antes de subir al avión: jamás se gana del todo, siempre hay que volver a empezar y seguir luchando».

La novela nos destripa la historia tan peculiar de un jugador de fútbol alemán, una vieja gloria retirada y además enferma que se dedica al periodismo, mientras tiene otra profesión oculta: matar gente. Se ve obligado a retomar las armas para rescatar a su hija a la que jamás conoció, tras el asesinato de su mujer de la que llevaba años separado y sin contacto alguno.

Islamistas, alemanes, turcos, marroquíes, canarios insurgentes, gente sin identidad propia, víctimas, traidores y traicionados. Mientras mueres es un thriller con un ritmo frenético que hace que el lector disfrute de una acción continua, donde a veces las reflexiones de los protagonistas nos llegan casi como un respiro. El reguero de cadáveres que van dejando por el camino, las diferentes formas de acabar con una vida humana, las motivaciones, los prejuicios, el poder, la sensación de ahogo de un personaje que está muy enfermo y necesita urgentemente ser operado y que sin embargo se ve obligado a posponer su cita con el quirófano para jugarse la vida, perseguidores, perseguidos… trepidante:

«No hay nada más peligroso que alguien que decide ser decente en el último minuto».

Hay tiempo también para el amor y el sexo, con su compañera de reparto, Aysel, otra asesina a sueldo. Hay espacio para que los malos parezcan que no son tan malos, para la amistad, la lealtad y el cinismo que en momentos recuerda al Rick Blaine de Casablanca, en la figura de Willi Ferrell, un personaje que sale casi al final, pero ocupa un espacio importante en la trama.

El libro consta de prólogo, cuatro partes y un epílogo en menos de 300 páginas, algo que para los amantes de la novela negra no es un problema, pues nos la leemos en una abrir y cerrar de ojos. Hay momentos de dosis poética: «Clavos de lluvia pinchaban un asfalto brillante» o «La noche chirriaba de insectos». O reflexiones como «El tiempo es un buen narcótico para el dolor, tanto si este desaparece como si se aprende a vivir con él».

Hernández tiene la habilidad de describir cómo huele la sangre, cómo humea un arma, un desayuno, la catedral de Colonia, una sesión de tortura como si nada le inmutara. Novela apta para emociones fuertes, planteamientos éticos, miedos absurdos, globalización. Hernández hace uso de su responsabilidad social reflejando el abandono de las Islas. Tenerife se llama Zbel Beyda, tras una ocupación de derecho consentida por el Reino de España y las Naciones Unidas. Critica el entramado de los intereses financieros, la venganza, el dolor, esa muerte que nos persigue a todos, y el valor que se saca en los momentos en que uno cree necesario. «Decidir cómo quiere uno vivir o morir». Una novela donde todos los personajes saben que están a las puertas de la muerte, incluida la niña de 8 años que ve cómo asesinan a su madre mientras se hace pis.

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