Daniel Bellón: «Un poema es lo contrario a ‘social marketing»

Daniel Bellón

Entrevista exprés

Heredero del movimiento ciberpunk, este poeta asegura que siempre está en continúa búsqueda, no solo de sí mismo, sino del mundo que le rodea. Siempre enfrascado en proyectos que tienen que ver con la literatura y la cultura, se reconoce «casi como un poeta más latinoamericano que otra cosa». Forma parte del equipo de Cartonera Island, iniciativa sin ánimo de lucro que propone la publicación de textos, principalmente de poesía, mediante libros producidos de forma manual y artesana a partir de cartón proveniente de los procesos de reciclaje y reutilización. Con una extensa obra a sus espaldas, fue pionero en el ámbito de los blogs hispanos con Islas en la Red, blog que creó en 2003 y que aún mantiene «como una forma personal de resistencia contra los tiempos de la centralización en las redes sociales y de laminación de la Internet libre que alguna vez existió». 

Tres claves de tu último trabajo

Mi último trabajo terminado se llama Febril y cierra de algún modo un ciclo que bajo el título de Trilogía del temblor espero que se publique a lo largo de este año. Los poemas de Febril giran alrededor de la tensión que nos atenaza al afrontar las distintas formas del conflicto social de estos tiempos (político, económico, íntimo… caras diferentes del mismo poliedro), que tal vez no sean tan distintos, para bien o para mal, a tiempos anteriores, pero sí más acelerados. Esa misma aceleración ya nos tiene en un estado de desazón permanente, al que hay que unir el bombardeo de palabras e imágenes al que estamos sometidos, como no lo estuvo ninguna sociedad antes. Esta sobreexposición a mensajes y a supuestos hechos que pueden o no ser ciertos, y la velocidad a la que se produce, hace que nos resulte muy difícil discernir lo cierto de lo falso, lo importante de lo estúpido y nuestra posición real en el mapa de los conflictos que nos atraviesan. Aquí la cuestión es que un poema por su propia naturaleza es casi lo contrario a velocidad y a social marketing. Un poema requiere detenerse, acompasar la respiración al verso, a las palabras, tanto cuando se lee como cuando se le escucha, y precisamente ese parar, esa detención que el poema exige, puede ser su gran aportación entre tanto discurso de usar y tirar y tanta mentira precocinada.

¿Qué autor o autora te inspira?

Ufff…. Vaya tela. Hace poco leí un comentario de Ana Pérez Cañamares diciendo que sus poemas son mucho más listos que ella, porque ellos recuerdan todo lo que ha leído. Me parece una reflexión genial. Uno es consciente de ciertas influencias, pero hay mucho más detrás de lo que tal vez para uno no lo sea tanto. Parándonos en las influencias conscientes, yo me reconozco casi como un poeta más latinoamericano que otra cosa, muy marcado por autores como Ernesto Cardenal, Antonio Cisneros, Juarroz, RojasGelman… y, claro está, la gran sombra de Vallejo. Hay poetas isleños que también me tocan muy de cerca: el primer García Cabrera, Luis Feria, Félix Francisco Casanova, Manuel Padorno. Y después están mis contemporáneos, puf…  aquí me da miedo listar, pero actualmente hay poetas muy interesantes en las muchas orillas del español, y trato de seguirlos y seguirlas en la medida que puedo.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: uno para cada día de la semana al menos, ¿no? Hoy, por poner un día, le va a tocar a Análisis tardío, de Pier Paolo Pasolini. Si me preguntas mañana, será otro.

— Una novela: te digo lo mismo, la última que  he leído y que me ha divertido mucho ha sido Synco, del autor chileno postciberpunk Jorge Baradit, ambientada en un Chile alternativo donde el golpe de Septiembre del 73 fracasó y trata de implantarse una protorred electrónica para gestionar una economía socialista (y más cosas).

— Un cuento: jo, esto es terrible. A ver… Cualquiera de los que aparecen en Historia universal de la infamia, de Borges.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: de sopetón: Un dios salvaje, de Yasmina Reza.

— Un guion: no tengo, la verdad, práctica en la lectura de guiones cinematográficos. Así que mejor, una peli: pongamos la argentina Relatos salvajes, de Damián Szifron, o Paterson, de Jarmusch.

Proyectos

A corto, la publicación a lo largo de este año (cruzo dedos) de la Trilogía del temblor, mantener con vida mi blog. A medio, seguir colaborando en la medida de lo posible en el proyecto colectivo que es Cartonera island que no sólo supone, desde mi punto de vista, una visión alternativa respecto a lo que es la edición, sino también una manera de estar y hacer comunidad desde la creación literaria, sea esta poesía, narrativa, ensayo o cualquier mezcla y gamberrada que dé vida a la imaginación. A largo, vaya usted a saber. Estar vivo no es mal ni poco ambicioso proyecto. En lo que a la escritura de poesía se refiere, es tópico pero cierto: cada vez que das por cerrado un libro de poemas, no puedes evitar pensar que tal vez sea el último. Tampoco pasaría nada, de hecho tengo la sensación de que se escribe y se publica demasiado, en general.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Uno discreto y dado a esconderse de las miradas y a disfrutar del sol. Una lisa o un perenquén, algún lagarto.


'Islas en la Red', de Daniel Bellón
Portada de ‘Islas en la Red’, de Daniel Bellón.

Daniel Bellón (Cádiz, 1963) vive en Canarias desde los catorce años. Junto con los poetas Carlos Bruno y Ernesto Suárez ha desarrollado diferentes iniciativas editoriales, como La Calle de la Costa, Cartonera Island y la revista online La Casa Transparente. Blogger de la primera hornada, su blog Islas en la Red, dedicado a la poesía, lleva activo desde 2003, y fue incluido en la Gran Guía de los Blogs, de Ediciones El Cobre 2008. Poemas suyos han sido recogidos en antologías en España y Latinoamérica, destacando Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, Baile del Sol, 2007) y Disidentes. Antología de poetas críticos españoles, 1990-2014 (La oveja roja, 2015). Sus últimos libros publicados son Cerval (matraquilla nerviosa) (Baile del Sol, Tenerife, 2009), Coltán (El Arte de las Cosas, Bilbao, 2011], Ruido o luz, obra conjunta con Carlos Bruno y Ernesto Súarez (Amargord, Madrid, 2013), Tecno pop (Cartonera Island, La Laguna, 2014), y recientemente, sólo online, La balada (fragmentada) de los drones (Islas en la Red, 2017). En el ámbito del ensayo: Islas en la red. Anotaciones sobre poesía en el mundo digital (Ediciones Idea, Tenerife, 2008) y El poeta en la ciudad digital (La Casa Transparente, Tenerife, 2010, segunda edición ampliada Cartonera Island, La Laguna 2016).

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