En esta tarde de invierno

Poema de Irina-Roxana Georgescu traducido del francés por José Marrero y Castro, de la obra poética 'Intervalle ouvert' (París, L’Harmattan, 2017, colección Poètes des cinq continents)

José Marrero y Castro

José Marrero y Castro (Santa Cruz de Tenerife, 1959). Entre sus obras se encuentran: ‘Prefacio’ (1979); ‘La transmisión del silencio’ (1981), ‘Homenaje a Pedro García Cabrera’ (1981); ‘Poemas para lo descompuesto’ (1981); ‘Los poemas de amor de Prefacio’ (1982), ‘Así se hicieron a la mar’, ‘El Telémaco’ (1982); ‘Poemas y collages’ (1998),  ‘Poemas y mascotas’ (1998); ‘Poema del ignorante’ (expuesta en la Bienal de Miniaturas de Bajamar, en La Laguna, 1999) y el poema ‘La edad a ciegas’, en la revista ‘Al-harafish’ (2007). Ha dirigido las colecciones Cuadernos Insulares de Poesía, Narrativas Insulares y Documentos Alternativos, de las que ha sido editor. También ha sido colaborador de la revista ‘Puentepalo’ (Las Palmas de Gran Canaria) y coordinador de la página literaria ‘Renglón seguido – Arte y Literatura’ en el hoy desaparecido periódico ‘La Tarde’, de Santa Cruz de Tenerife.

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Acerca de Irina-Roxana Georgescu

 

En esta tarde de invierno en la que
la gente olvida que está viva
el agua brilla como un telón de fiesta
igual que un paraíso cristalino que mana a través del tiempo,
a pesar del tiempo,
mis tozudos dedos manosean mi pelo, yo cierro los ojos
como en otro tiempo,
en que el aroma a madera quemada llenaba
esta habitación fría que olía a vida
de gran sol que nunca muere que penetra con calma
en la tarde
en busca de su libertad
//la pérdida de coraje / la pérdida de palabras //
que adivina los olores sin poder nombrarlos

Los colores y los aromas desnudan
cualquier música del tiempo que pasa // de vida que huye
de una muerte que se anuncia como un reloj detenido
a la misma hora

La gente olvida que vive
a la sombra de sus vidas,
en una paradoja que tiembla y azota y maúlla
de vez en cuando como una marioneta
Esta tarde de invierno en que
las grullas se disipan en el horizonte
y se iluminan tus ojos de ceniza // siento bajo mis pies
las ramas gélidas de la muerte / el ruido aplastante
de esta tarde
el vuelco de este silencio incomprendido que nos azota y
que nos embrutece,
que hiere todo intento de escapar

En esta tarde de invierno cuando
el sol se sienta entre las esquinas feroces del agua que chorrea
en las ventanas diáfanas tu cara estalla
en mil emociones

En esta tarde de enero en la que
toda descripción es una nota discordante
con la apariencia de porcelana
de tu ser,
y una prótesis ortopédica se cruza curiosamente con
las líneas de tu destino,
el demonio de la distancia decretó
que hay un tiempo para olvidar y un tiempo para recordar
un tiempo para lanzar los estallidos, los gritos,
las vanidades, los miedos,
que desfigura la muerte misma
al extraviar el curso de esta confesión
en esta tarde que adquiere a esbozo la dimensión
de un monstruo de dinastía de leyenda
de un pasaje de época explosiva

Los días están excavando nuestro destino

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