Pedro Lezcano y la cultura de paz

Felipe Landin

Felipe García Landín es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Actualmente ejerce como catedrático de Lengua Castellana y Literatura en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria. Ha participado y dirigido proyectos de innovación educativa relacionados con la lectura y la escritura. Es autor de artículos sobre lectura, bibliotecas y críticas literarias de destacados escritores canarios.  Aparece como coautor en ‘Antología literaria, textos y comentarios’ (Cam-PDS, 2011)  y en ‘Toño Cuesta, pinturas’ (Gobierno de Canarias, 2007). Divulgador de la obra literaria de Pedro Lezcano, ha impartido conferencias y participado en diversos seminarios sobre el escritor. Autor del prólogo de ‘Romance de la paz condenada; El pescador’ (Gobierno de Canarias, 2003), de la introducción y notas de ‘La ruleta del sur’ (Cabildo  de Gran Canaria, 2016) y responsable de la edición ‘Narraciones de Pedro Lezcano’ (Cabildo  de Gran Canaria, 2017).

Facebooken DRAGARIA

 

La crisis de los rohingyas en Birmania y Bangladesh; Yemen con ocho millones de personas al borde de la hambruna, un millón de casos declarados de cólera y más de tres millones de desplazados; Afganistán, Siria… Y cientos de conflictos armados que se están desarrollando ahora mismo y que no son siquiera noticia… Ante esta realidad, el Memorial Pedro Lezcano se plantea para este curso celebrar la paz y los derechos humanos, ya que gran parte de la obra de nuestro escritor versa sobre la paz, vista esta como un espacio para la convivencia en el que se comparten las diferencias de sexo, raza, religión o cultura. La paz en la poesía de Pedro Lezcano va asociada a los principios de libertad, justicia, igualdad y solidaridad entre todos los seres humanos. También va unida al medio ambiente, pues es necesaria para mantener el equilibrio de los recursos naturales del planeta tal como se aborda en su cuento literario La rebelión de los vegetales. La identidad canaria, la aspiración a la amistad entre los pueblos, el respeto a la cultura universal y la no violencia son temas que ocupan su poesía. Durante la década de los años 80 del siglo pasado fue un ardiente defensor de la no permanencia de España en la OTAN, recorriendo toda la geografía de las islas donde no faltaban los centros escolares. En Canarias, al igual que en Cataluña, Euskadi y Navarra, la respuesta mayoritaria al Referéndum de 1986 fue el NO. En este triunfo destacaban las plataformas ciudadanas pacifistas y los grupos antimilitaristas que reivindicaban, y aún siguen haciéndolo, la neutralidad de Canarias. En este contexto la voz del poeta siempre se escuchó entregada, apasionada y racional. Esta entrega a la causa de la Paz, lo llevaría a dar su apoyo al movimiento de jóvenes insumisos que defendían el derecho a no cumplir el servicio militar ni ningún otro servicio sustitutorio. Fue esta una lucha que el poeta la vivió en primera persona pues su propio hijo abrazó la causa de la insumisión. Lezcano siempre se posicionó con la sociedad canaria que había manifestado claramente su no injerencia en conflictos y aventuras militares y el rechazo a la posibilidad de ser plataforma de agresión a los pueblos del continente africano. Un claro testimonio lo representa el monólogo de La maleta, un poema claramente militante. El poeta hizo de la paz su patria: «Mi patria es cualquier sitio / donde la paz se asoma a la ventana. / Y no donde los hombres y los buitres/ viven de la carroña y la guadaña, / donde los carniceros de la guerra/ venden a bajo precio las entrañas».

«la defensa de la paz conlleva un no rotundo a la guerra ya que en la guerra se incumplen sistemáticamente todos los derechos humanos»

En 1987 la Universidad Politécnica de Canarias celebra en Las Palmas de Gran Canaria la I Semana Internacional de Científicos por la Paz. Pedro Lezcano es invitado a participar como un reconocido intelectual antibelicista. La comunicación que defiende se centra en analizar los estamentos que están directamente implicados en la guerra: el financiero, militar y político. El grueso de su disertación se centra en el estamento político, al que responsabiliza directamente del quebrantamiento de la paz, porque es la clase dirigente que el pueblo ha elegido en las urnas la que tiene el deber de salvaguardar la convivencia, de no ceder a otras presiones que las que emanan de la soberanía popular. Así, «si los políticos únicos delegados de la voluntad pública se dejaran sobornar por financieros o intimidar por militares, estarían haciendo dejación de su única y trascendental competencia: la de servir a sus representados, la de servir a la paz». Por tanto, la defensa de la paz conlleva un no rotundo a la guerra ya que en la guerra se incumplen sistemáticamente todos los derechos humanos. 

El XI Memorial Pedro Lezcano pretende celebrar a finales de año un encuentro internacional de poetas por la paz que suponga conectar con un amplio sector de lectores y, en particular, con los docentes y  la comunidad escolar pues es en las familias y en los centros de enseñanza  donde verdaderamente se educa para la paz. Cuando en la actualidad redoblan tambores de guerra en el mundo  que provocan migraciones masivas de personas que huyen de la muerte y del hambre; cuando vemos países que se autodenominan del primer mundo —rico, democrático y libre— pero niegan el asilo o la mínima ayuda humanitaria… Cuando todo esto sucede a nuestro alrededor resuena con energía renovada la voz del poeta reclamando la paz: «La paz es todo el hombre. / Todo el abrazo es paz, todo el abrigo, /  Todo está comprendido en ese nombre: / El pan, el sueño, el hijo y el amigo».

Puedes comentar este artículo en nuestra página de Facebook: