Carlos Álvarez
Carlos Álvarez, en su estudio (Foto: Chiqui García).

INT. ESTUDIO DE CARLOS ÁLVAREZ / PLAZA DE SANTA ANA – MEDIA TARDE

Al otro lado de la mesa de despacho, CARLOS (60) revisa algo en su ordenador. Me pide disculpas. Es sólo un momento. Hay que comprobar que el formato del EBOOK en el que trabaja se adapta bien a cualquier dispositivo. Examina la pantalla de un par de TABLETS que tiene desperdigadas sobre la mesa y sonríe. Todo va bien. Sin apenas darme tiempo a formular la frase de introducción a la ENTREVISTA que hemos concertado, se lanza a hablar. Afuera, la chiquillería se hace notar con bullicioso estrépito.

CARLOS
El guión es un elemento fundamental para contar cualquier historia, pero cobró una fuerza increíble en los tiempos en que hacer una película era muy caro. Los productores, los que ponen las perras para poder hacer una película, necesitaban unos papeles donde se dijera cómo era la historia y, a partir de esos papeles, se supiese cuánto iba a costar. Toda la industria audiovisual, no solo la cinematográfica, necesita un guión. Pero desde el momento en que irrumpe la evolución tecnológica, el mundo digital, resulta que el guión, de alguna manera, deja de tener tanta importancia. Me explico: para hacer una película, hace falta un guión; para hacer un cortometraje no hace falta un guión, no hace falta escribir un guión. La mayoría de los autores audiovisuales jóvenes de las Islas trabajan sin guión porque tienen una cámara, grabar hoy es muy barato y pueden ir rodando directamente, escribiendo directamente con la cámara. Por lo tanto, el guión pasar a ser un elemento de construcción de la idea, pero no es un elemento fundamental a la hora de hacer una película. Antes sí lo era porque en Producción lo exigían. Las nuevas tecnologías permiten que hoy, para muchos de los nuevos cineastas, el guión como tal, lo que se llamaba el guión literario, no sea tan importante. En ese sentido creo que es fundamental el cambio que ha habido en los últimos años. ¿El estado del guión en Canarias? Muy bien. No hay más que ver películas de David Pantaleón, Macu Machín, Alba González de Molina y muchos otros, que están haciendo cosas muy interesantes, y para ellos el guión es sólo una herramienta, mucho menos importante de lo que era hace unos años cuando el rodaje exigía una producción más cara.

MANUEL
¿Me estás diciendo que el guión cinematográfico tiene los días contados?

CARLOS
No, no, para nada. Seguirá siendo imprescindible un guión para producciones digamos potentes, pero no es imprescindible para hacer otro tipo de trabajos, trabajos audiovisuales igual de interesantes en los que el guión es el producto final. Se trabaja el guión durante el montaje, se rueda muchas veces buscando y teniendo una idea, Con la tecnología digital, el documental no necesita hoy tener un guión previo. Ese guión se va construyendo mientras se va rodando. Para hacer una película de ficción será muy necesario tener un guión previo, pero para otras formas de narrar no.

Me ofrece un café. Prefiero agua. Se ausenta y regresa con dos vasos. Sirve agua. Me aclaro la garganta, reseca por la calima.

MANUEL
Resulta razonable pensar que la pujanza de un género como el guión literario en las Islas es directamente proporcional a la de la producción cinematográfica. ¿Es así o no necesariamente van de la mano?

CARLOS
Hay más variedad de formatos audiovisuales. ¿Llamamos cine solamente al cine de ficción o una película documental también es cine? Hay películas que están pensadas exclusivamente para televisión, el formato televisivo ha cambiado completamente. Hoy los televisores son grandes, hoy una serie de televisión tiene una forma de narrar con un relato más cinematográfico que televisivo. Antes la pantalla era pequeñita y no tenía sentido hacer panorámicas o planos largos. Sin embargo, con las teles que hoy hay en las casas, muchas de las grandes series tienen un ritmo cinematográfico, tienen un planeamiento cinematográfico. Es distinto al relato audiovisual que se hace con un documental, que se puede hacer para la web, para la televisión, que se puede hacer para cine. ¿Un documental para cine es una película? Yo creo que sí. Sigue siendo una película. Sin embargo, ese documental hoy se podría realizar sin necesidad de tener un guión. Hace unos años eso era imposible.

MANUEL
En este sentido, el boom de producciones foráneas en las Islas, ¿ayuda o debilita la creación en Canarias?

CARLOS
En cuanto a creatividad, creo que no tienen excesiva o ninguna influencia. Tienen influencia desde un punto de vista industrial, las empresas de servicios dedicadas al audiovisual tienen una oportunidad de negocio importante. Por otro lado, los inversores canarios que pueden utilizar la RIC para estas inversiones también la han utilizado y además creo que con muy buenos resultados económicos. En ese sentido, sí. Ahora, no deja de ser que nuestro espacio es unas veces Marruecos, otras veces Filipinas, no son nuestras historias, no son historias de las Islas: no es la historia del ataque de Van der Does, no es la historia de Peraza en La Gomera… Está muy bien a otros niveles, pero a nivel creativo dejan muy poco en las Islas y lo ideal sería que con esos incentivos fiscales se pudiera crear una serie dedicada, pongamos, a los Peraza, sin ir más lejos, o al, período de preconquista o a la postconquista o las mil y una aventuras que han ocurrido en estas islas con todos los ataques piratas. Historias para contar tenemos muchísimas.

MANUEL
Parece que ha existido un cierto apoyo institucional a la formación y desarrollo de guionistas: cursos, talleres, encuentros, laboratorios… ¿Te parece suficiente?

CARLOS
Suficiente no, pero me parece que se está haciendo por parte de las instituciones bastante trabajo. Sin embargo, creo que sigue habiendo un déficit increíble en la enseñanza. Hace ya unos quince años presenté una idea a la Consejería de Educación en la que planteaba que en las aulas se sigue explicando a los alumnos la métrica de la poesía del Siglo de Oro, que es muy importante, pero no se está enseñando ni a leer imágenes ni a escribir con imágenes. Y tengo la impresión de que en las casas de esos alumnos hay más televisores que libros de poesía. En un alto porcentaje, esos jóvenes reciben la información por la vía audiovisual y nadie les está enseñando a ver imágenes ni a escribir imágenes. Es una asignatura pendiente.

MANUEL
¿Hay una industria editorial de relieve tras el guión literario?

CARLOS
Sí, sí hay y cada vez mas. También de teoría. Uno de los géneros más divertidos hace años era Cómo escribir un guión. Casi siempre referidos a escritura de ficción y siguiendo los cánones de la narrativa hollywoodiense, que es la mayoritaria en las producciones de cine de ficción. Sin embargo, eso en los últimos años también se ha roto. Tenemos acceso a una narrativa oriental, una narrativa africana nueva, que ya no es hollywoodiense ni europea, y para eso ya no sirven ninguno de los teóricos que hasta ahora creaban los cánones de escritura cinematográfica.

MANUEL
La Fundación SGAE dedicaba un ciclo el pasado año a directores y guionistas canarios, bajo esta premisa: «Si aceptamos que el territorio marca a los creadores, es fácil entender el impacto que tiene la geografía canaria sobre sus autores: siete islas pequeñas, de terreno abrupto y montañoso, a la vez separadas y comunicadas por el mar, un territorio que les influye incluso cuando lo dejan» ¿Detectas alguna peculiaridad común en el estilo de los guionistas canarios?

CARLOS
No te sabría decir. Creo que es un lenguaje universal. Aquí hay una escritura muy plural. Sabroso, Mateo Gil… y con los nuevos creadores me pasa lo mismo: tienen un lenguaje personal. Lo que no veo es que lo insular sea para ellos un hándicap. Tampoco creo que haya rasgos estilísticos en la literatura canaria en general. Quizá la temática. Lo insular está presente, el mar…, es una cuestión geográfica, pero no se diferencia en nada de la historia que puede contar el de Valladolid que tiene a su lado un secarral. No veo en ese sentido escrituras diferenciadas. Cada uno está creando un lenguaje propio.

MANUEL
¿Qué itinerario formativo le recomendarías a quien quiera iniciarse en el mundo del guión literario?

CARLOS
En las Islas no hay cursos permanentes, que yo sepa. Ver mucho cine y leer muchos guiones. Ver pelis con el guión en mano. Si la peli está basada en un novela, leer también la novela, ver cómo la novela se pasa al cine, a imágenes. Lo que sí veo como un hándicap en mucho de los nuevos creadores de imágenes es que tienen un escaso conocimiento de la tradición literaria insular. A veces, en algunos talleres que he dado, me dicen: “Estoy escribiendo una historia sobre la epidemia aquella del cólera, que transcurre…” Y le digo: «Mira, hay una novela magnífica de Claudio de la Torre, el Verano de Juan ‘el Chino’, que cuenta eso. ¿Por qué no te la lees y luego…?». Es decir, se conoce poco la literatura insular por parte del mundo audiovisual.

Detengo la grabadora. Nos relajamos. Me pregunta por la presentación de la revista. Será en abril. Que haya wifi es fundamental, me recuerda. La gente, con sus móviles, que la vaya viendo en directo. Nos despedimos. Caigo en la cuenta de que la chiquillería también se ha retirado. Echo a andar por la plaza. Fundido a… Bueno, fundido a texto.

THE END


Carlos Álvarez (Navaleno, Soria, 1957) es escritor y guionista. Ha publicado Negra hora menos (Premio de Narrativa Santa Cruz de Tenerife 1991); La pluma del arcángel (Premio de Novela Benito Pérez Armas 1998); Si le digo le engaño. 100 kilos a la deriva para salir de la crisis (2011) y La Señora Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro (2012). Ha sido coguionista de Mararía (Antonio J. Betancor, 1998 ) y guionista y codirector, junto a Sigfrid Monleón e Imanol Uribe, del documental Ciudadano Negrín (2010). Dirige Hora Antes Editorial.

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