Fragmentos de un discurso amoroso

A propósito de 'Mi corazón es un cubo de Rubik desordenado', de Tina Suárez Rojas

Felipe Landin

Felipe García Landín es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Actualmente ejerce como catedrático de Lengua Castellana y Literatura en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Gran Canaria. Ha participado y dirigido proyectos de innovación educativa relacionados con la lectura y la escritura. Es autor de artículos sobre lectura, bibliotecas y críticas literarias de destacados escritores canarios.  Aparece como coautor en ‘Antología literaria, textos y comentarios’ (Cam-PDS, 2011)  y en ‘Toño Cuesta, pinturas’ (Gobierno de Canarias, 2007). Divulgador de la obra literaria de Pedro Lezcano, ha impartido conferencias y participado en diversos seminarios sobre el escritor. Autor del prólogo de ‘Romance de la paz condenada; El pescador’ (Gobierno de Canarias, 2003), de la introducción y notas de ‘La ruleta del sur’ (Cabildo  de Gran Canaria, 2016) y responsable de la edición ‘Narraciones de Pedro Lezcano’ (Cabildo  de Gran Canaria, 2017).

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A Roland Barthes le he cogido prestado el título de este artículo, pues creo que sintetiza la esencia del último poemario de Tina Suárez Rojas que, a mi parecer, coincide con el semiólogo francés en la consideración de que «el discurso amoroso es hoy de una extrema soledad». Es un discurso tal vez hablado por millones de personas, «pero al que nadie sostiene; está completamente abandonado por los lenguajes circundantes: o ignorado, o despreciado o escarnecido por ellos, separado no solamente del poder sino también de sus mecanismos (ciencias, conocimientos, artes)».  En este contexto, Mi corazón es un cubo de Rubik desordenado (Baile del Sol, 2017) es mucho más que un juguete difícil de armar.  El corazón descompuesto  de la poeta pone de manifiesto la trivialidad del hecho amoroso aunque se disfrace de literatura pero  también sobresale la radicalidad del amor. La literatura siempre ha visto el corazón como el órgano del deseo  y constata que «el corazón puede henchirse, desfallecer, etc., como el sexo». Para sor Juana Inés de la Cruz el corazón humano era un reloj, el centro de la vida, que marcaba las horas de la pasión amorosa. Todos los corazones son corazones rotos, según John Donne pues «¡Ay, qué insignificante el corazón, / si llega a caer en manos del amor!». El amor, ese sentimiento que procura reciprocidad en el deseo, es capaz de destruir todo lo que toca. Para Kate Millett, el amor ha sido el opio de las mujeres, como la religión el de las masas. «Mientras nosotras amábamos, los hombres gobernaban». Así la escritora estadounidense denunciaba el amor romántico como un instrumento de manipulación emocional de las mujeres.

La obra poética de Tina Suárez  no deja de ser una búsqueda del amor, visto este como un sentimiento transformador lleno de energía para convivir y crear; pero también su poesía supone una  autofirmación como mujer. Mi corazón es un cubo de Rubik desordenado está escrito para sentir y poetizar el sentimiento, el deseo… y reivindicar el corazón, tal vez porque para la poeta amar y escribir son partes de un proceso absolutamente vital y vivencial. Su poesía se enfrenta a la vida y a la literatura, que enmascara irónicamente la realidad, pues sus versos bailan con la cultura occidental ya que su lectura se convierte en una experiencia seductora y reveladora a lo que contribuye el uso de intensas y variadas imágenes poéticas que  dotan a toda su obra de una tensión emocional y verbal que nos cautiva y conmueve: «Mi poesía es una venta con forma de castillo, / la torre de marfil cayó en un bombardeo / y aún sigue la batalla de la que fui, de la que soy / y de la que nunca seré». En su obra hay voluntad de sobrevivir a un mundo hostil a los sentimientos y a lo femenino, también en Mi corazón… Así, ante el lector surgen versos, estrofas, poemas sin inhibiciones, en donde se juntan los deseos, las frustraciones, las pasiones, las fantasías…: «Y a las doce en punto de la mascarada / en medio de aquella multitud ebria / fuiste lúcida, tomaste conciencia, / no perdiste el zapato, pero se te cayó la venda: / ¿qué hago yo aquí de irrisoria pistolera?…».

«Hay en este libro pesimismo, cansancio, un fracaso más en su búsqueda de algo que diese sentido a la existencia»

Hay en este libro pesimismo, cansancio, un fracaso más en su búsqueda de algo que diese sentido a la existencia. La poeta se sabe llegada al final de su particular búsqueda atontada, tontorrona, tontarraca, tontorrosa. Pareciera una despedida  para siempre del amor: «Tonta entre poetantos, requetetonta de atar, / tonta que es justo olvidar, como a la muerte más tonta». Dolor, resentimiento, despecho, soledad, desesperanza que el humor socarrón ni la literatura  pueden disimular. Ese desasosiego casi constante es probablemente el resultado de una búsqueda de algo inalcanzable, de una armonía, un estar en el mundo, algo que se perdió no se sabe bien cuándo y que no se encuentra. En ese misterio indescifrable hay una avidez que nada puede saciar. Tristeza de amor, ausencia de amor…

La poesía de Tina Suárez se asemeja a una craza en el que se funden el yo poético al servicio del lirismo, el uso de un lenguaje fresco capaz de crear neologismos y combinar cultismos con palabras  de uso cotidiano, la metaliteratura, la reescritura de las leyendas populares y los mitos, además de la parodia y el humor  que  actúan como un horno para enmascarar el sufrimiento; aunque a veces se impone ese órgano muscular,  que actúa como impulsor de la sangre y que desprotegido de su cavidad torácica nos desvela la verdadera naturaleza de esas mujeres insólitas, raras y extrañas enamoradas de la lluvia y de la vida, delirantemente amarradas al presente y al futuro, «una mujer que quiso ser tu musa y es solo tu poeta». Loca como aquella poeta gallega menospreciada por su empeño en soñar «con la eterna primavera de la vida y de los campos» a pesar del tormento de una misteriosa negra sombra siempre acechante. Lo expresaba así Rosalía de Castro: «Yo no sé lo que busco eternamente / en la tierra, en el aire y en el cielo; / yo no sé lo que busco, pero es algo / que perdí no sé cuándo y que no encuentro, / aun cuando sueñe que invisible habita/en todo cuanto toco y cuanto veo». Tina Suárez Rojas conoce muy bien a esas mujeres insólitas: «Conozco a una mujer que viene de un poema / encabalgadamente llegada de un poema / una mujer oculta entre cesuras / que rima el corazón con la nostalgia / que tira de las bridas de sus versos / y pone a relinchar tordas metáforas / una mujer  herida  de silencios / que no es rumor siquiera ahí en tu boca / que rabia su codicia de nombrarte…».

Compromiso radical con la palabra, juego, experimentación con el lenguaje, humor, un cierto escepticismo, amor, pasión, sentimiento, sexo, fantasía, literatura…  conforman el personal estilo de una voz distinta y singular en el panorama de la poesía actual.

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