La esperanza me mantiene

Eduardo García Rojas
Dibujo original: Eduardo González.

Eduardo García Rojas ha sido coordinador de suplemento cultural ‘2C’ de ‘La Opinión de Tenerife’ y en la actualidad ejerce las mismas funciones en ‘El Perseguidor’ de ‘Diario de Avisos’. Es también responsable del blog El Escobillón.com y ha sido redactor de la sección de Cultura de ‘La Gaceta de Canarias’, ‘El Día’ y ‘Diario de Avisos’, donde ocupó también la jefatura de Sociedad y Cultura. Es autor del libro ‘La caja tonta’, que compila sus comentarios sobre televisión en ‘Diario de Avisos’ y ‘La Opinión de Tenerife’, y ha colaborado con varias entradas en la Enciclopedia Canaria y en la Enciclopedia del cine español, luso e iberoamericano así como en la revista de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión; ‘Letras Libres’ (Méjico); ‘Primera Línea’ y ‘Rusia Hoy’.

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La leyenda cuenta que Canarias es tierra de poetas, pero desde finales del siglo XX y las dos primeras décadas del XXI la realidad demuestra otra cosa. Canarias hoy es tierra de narradores, alguno de ellos poetas que escriben, o al menos escribían, con acento de aquí mientras recuperaban espacios urbanos que, hasta entonces, ni se conocían en la literatura de aquí.

Es llamativo comprobar que de un tiempo a esta parte la literatura que se escribe en las islas ya no se ubica solo en los estantes de libros canarios, sino que nutre los que están dedicados a géneros tan diversos como el fantástico, la ciencia ficción y el negro y criminal…

Las editoriales que publican estas obras ya no son necesariamente canarias, sino que aparecen en sellos de la Península o sudamericanos, señales que ponen de manifiesto el interés que despiertan algunos de los narradores canarios, muchos de los cuales ya compiten en otros espacios, muy alejados de su realidad insular.

Las escritoras y escritores canarios inician intensas campañas de promoción, que incluyen entrevistas y firmas de libros que festejan en las redes sociales. Muchos de estos actos son locales, pero no importa si de lo que se trata es de vender más libros.

Es tanto el tesón de algunos, que incluso obtienen reconocimientos que los proyectan a una aventura en la que juegan fuera de casa y todo hace pensar que la cosa marcha. ¿Marcha?, marcha porque a muchos de estos narradores se les reconoce como escritores.

Ignoro si se leen, pero unos pocos han logrado despertar el interés y que aún suene la llamada que explica que hoy, si levantas una piedra, aparezcan tantos narradores como antes aparecían poetas.

«Hoy, si levantas una piedra, aparecen tantos narradores como antes aparecían poetas»

Así que, efectivamente, algo está pasando, o pasó, en la narrativa que hoy se escribe en Canarias.

Es de imaginar, por justicia, que al final los que se tomaron en serio este trabajo permanecerán con independencia de vivir de lo que vive que es de lo que escribe. Otros, los que se lo tomaron más que como una profesión un pasatiempo pese al horario espartano que se exigen para escribir, quedarán pero no creo que con la fuerza de los primeros.

Pero todo sea escribir. Todo sea porque no se deje de escribir.

Son ellos, a fin de cuentas, los que hacen mover la marea narrativa que se escribe en Canarias. Una marea en la que se arrastran voces de antes y de ahora, y espero que de mañana.

Puestas así las cosas, la esperanza me mantiene.

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