Lezcano y García Márquez buscan tema

Juan Ferrera Gil

Juan Ferrera Gil (Arucas, 1956) es licenciado en Filología Hispánica. Sus primeros relatos se publicaron en ‘El cartel de las letras y las artes’ del desaparecido ‘Diario de Las Palmas’. De 2005 a 2011 colabora con Arucas Digital. A partir de 2011, con infoNorte Digital, donde, además, tiene publicados dos libros digitales: ‘Relatos surrealistas en la Sala de Profesores’ y ‘El alcalde chino y otras narraciones’. También escribe en La Gaceta de Arucas y, ocasionalmente, en BienMeSabe. En distintos tiempos, Radio Arucas: ‘Cerca de las estrellas’, ‘Parque Chino’ y ‘La sorriba’. Y también editor ocasional en ‘Litteraria, Revista de literatura y opinión’.

en DRAGARIA

Leyendo a Pedro Lezcano en sus Narraciones, en edición del desinquieto profesor de Lengua y Literatura Felipe García Landín (Cabildo de Gran Canaria, 2016), descubro que el primer Lezcano publicó en SPES, revista del Instituto Pérez Galdós en los años 1937-38, una croniquilla cuyo asunto consistía en buscar tema para la misma. En ella, Pedro Lezcano habla de perderse entre la gente de la calle de Triana con el deseo de encontrar el argumento de su crónica. Y, desde un artículo en el que no falta el humor, busca la complicidad del paciente lector: al fin y al cabo todos llevamos una Triana dentro. 

Por otro lado, años después, Gabriel García Márquez, en abril de 1950, también se encuentra en la misma tesitura. Ansía un tema sobre el cual escribir y, en esta ocasión, deriva hacia los distintos titulares de los periódicos. En una crónica circular, y también con cierta sorna, desgrana el camino por el que avanza para poder elaborar una nota periodística.

Ya ven, en tiempos distintos, los dos eminentes autores escriben sobre el recurrente tema de no tener tema. En verdad lo que queremos señalar es cómo la memoria, después de la atenta lectura, nos lleva a un libro casi totalmente olvidado del Nobel de Literatura: Textos costeños. Obra periodística, Volumen I (Bruguera, Barcelona, 1981). Con la croniquilla de Lezcano ha sobrevenido el texto de García Márquez, y que durante un tiempo utilicé en mis clases de Lengua y Literatura con el fin de aumentar la capacidad lectora y crítica de aquellos alumnos de mis primeros años. Ha bastado recuperar a Pedro Lezcano para que la memoria me devuelva el otro texto, que aún sigue marcado mediante la hoja ligeramente doblada en su esquina y que responde al título de Tema para un tema. Y todo ello gracias a la extraordinaria labor recopilatoria del profesor Landín. Ya dije antes que es un hombre desinquieto. Y, seguramente, como los propios autores. 

«Son los escritores gente que mira de otra forma y que interpreta los hechos desde otros puntos de vista»

Son los escritores gente que mira de otra forma y que interpreta los hechos desde otros puntos de vista. Creo que a eso se le llama perspectiva. Que Pedro Lezcano se traslade a la calle de Triana en busca de tema es una propuesta que va mucho más allá de sus intenciones: Triana es un lugar emblemático, en el amplio sentido del término; siempre lo ha sido. Y literario también. En cambio, García Márquez se desplaza de otra manera: hojea un periódico y le saca la punta a diversos titulares: los platillos voladores, el yernísimo de Franco…

En ambos el humor está presente y la benevolencia del lector la tienen asegurada; al menos, de momento. Porque el avispado leyente lo que realmente desea es que los autores les ofrezcan sus particulares visiones, y versiones, de diferentes asuntos e indiquen el camino donde descubrir otras maneras de mirar y observar. Vale que en este artículo busquen tema para un tema. Están dispuestos los lectores a perdonarlos. Pero el siguiente ha de tener más enjundia. Sencillamente porque sus palabras, en tiempos tan distintos, nos son muy necesarias. Y las necesitamos para poder continuar. Los ávidos leedores, difíciles y críticos siempre, podemos permitir algún desliz, pero no siempre. Necesitamos las voces de Lezcano y Márquez en plenitud de facultades, aunque, como aquí, se encuentren en iniciales fases. Después, «muchos años después» diría García Márquez, efectivamente, tuvimos, y tenemos, ocasión de comprobar. Las miradas únicas de ambos nos han llevado por senderos donde la Literatura, la buena Literatura, ha encontrado el camino del que nos habla Antonio Machado. Por eso, a pesar de los años transcurridos, Pedro Lezcano y Gabriel García Márquez siguen caminando. Y, nosotros, modestos lectores, seguimos su estela, a pesar de los tiempos idos. Da igual: en Literatura el tiempo es circular. Y una entelequia también. Pues eso.

Puedes comentar este artículo en nuestra página de Facebook: