‘Y tú serás el río’- Cecilia Domínguez Luis

 

Vivencia, memoria, invención

Nilo Palenzuela

Nilo Palenzuela (Los Realejos, 1958) es escritor y catedrático de literatura en la Universidad de La Laguna. Entre sus libros de creación literaria destacan ‘Oráculo de arácnido’ (Tenerife, 1983), ‘Parada para salir al campo’ (El Rosario, 2004), ‘Hendiduras sin nombre’ (Mérida, 2008), ‘La cámara oscura’ (Gran Canaria, 2009), ‘Pasajes y partidas’ (Tenerife, 2011), ‘La hoja seca’ (Madrid, 2014) o ‘Animales impuros’ (Zaragoza, 2017). Entre sus ensayos y estudios sobre arte, ‘El espectador y los signos’ (Málaga, 1989), ‘Visiones de ‘Gaceta de Arte’ (Gran Canaria, 1999), ‘Moradas del intérprete’ (México, 2007), ‘El arte de la conjunción. Palabras e imágenes de Vicente Rojo’ (México, 2013) o ‘De cómo se ahuyentaba el silencio. Escritos de Arte’ (CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 2018). Entre sus libros de investigación. ‘Los hijos de Nemrod: Babel y los escritores del Siglo de Oro’ (Madrid, 2000), ‘El Hijo Pródigo’ y los exiliados españoles’ (Madrid, 2001), ‘En torno al casticismo: los exiliados españoles’ (Madrid, 2003) y ‘Desde otro mar. Escritores ecuatorianos contemporáneos’ (Madrid, 1916).

en Dialneten DRAGARIA

 

Y tú serás el río, el título de la novela de Cecilia Domínguez, no es sólo un verso que se toma de la obra de Pedro García Cabrera para dar cuenta de una situación especial y que se ajusta a cierta alteridad. Cecilia Domínguez lo cita justamente para sugerir que detrás de un tú puede haber una vida, un amor, un sueño truncado y una situación que deja a un personaje detenido, suspendido. «Y yo seré una estatua / y tú serás el río que la mira bajar por la corriente» son los versos del poeta. Cecilia Domínguez cuenta también con el otro, con el que sostiene el discurso, y con esa “voz a ti debida” que siempre se halla en los ejercicios del deseo y del amor. Es una naturaleza a veces de raíz romántica, qué duda cabe: el tú de Bécquer late bajo el discurso de García Cabrera, pero también está bajo las voces de la literatura clásica española. García Cabrera lo sabía, como lo sabe Cecilia Domínguez.

Pero es también la fuente que corre y fluye entre los días más cotidianos. Los personajes de Y tú serás el río perciben los hechizos de ese tú. Conocen la esperanza, el sueño de un absoluto, el deseo que busca consumirse de forma plena y compartida. También sienten que este sueño se rompe en contacto con la historia y con la barbarie que los hombres llevamos dentro. Si elige las palabras de Pedro García Cabrera es porque también quiere evocar una historia precisa: la historia de una frustración utópica que se entrelaza con las vidas de algunos personajes, de Julia, de Ernesto. García Cabrera escribe Gráfica de un herido, el poema de Entre la guerra y tú, en medio la contratación civil.

Los personajes importantes de la novela, Ernesto y Julia, o Maruja, la destinataria de las cartas, pertenecen a la misma generación que Pedro García Cabrera, también a la de Lucio Illada. Debemos añadir: Lucio Illada es el tío-abuelo de Cecilia que vivió aquellos acontecimientos desde la ladera de la izquierda republicana y, enseguida, bajo el golpe de la represión militar. Uno y otro son trasunto de ellos. Domínguez conoció bien a Pedro García Cabrera durante los años setenta, en la época en que DanielleSotto, amiga de nuestra novelista, le dedicaba un amplio estudio. Con el hermano de Lucio, Jesús Illada, además, mantuvo innumerable conversaciones. No importa por ahora; trasunto o no, lo relevante es que los personajes crecen a través de las páginas de la novela.

El personaje que ocupa la primera mitad de la novela es Julia. La mirada de esta mujer proyecta un paisaje vivencial que ocupa los años diez, veinte y treinta del pasado siglo, y que parten de un lugar preciso: el Valle de la Orotava o la Villa, como se decía entonces. A su través surgen las relaciones con otras mujeres, la solidaridad con las criadas o las medianeras, la situación del aprendizaje cultural y la defensa de la lectura frente al analfabetismo, el peso de las responsabilidadesque siempre doble para una adolescente cuando una madre desaparece, la enseñanza de controlar afectos y expresar emociones propia de las clases medias. También a través de Julia, aunque distante de la militancia política, los acontecimientos del siglo XX se muestran en su repercusión en las islas: la pobreza que trajo el aislamiento durante la Gran Guerra, la visita del rey Alfonso XIII a la Orotava, la dictadura de Primo de Rivera, la llegada de la Segunda República. Todo sucede al paso de la historia, aunque lo que muestra Julia es su dimensión interior, su influencia en la familia, las emociones interiores de una mujer, sus miedos y esperanzas, los reveses con que la golpean las circunstancias. Julia, además, prolongará su presencia al otro lado de la novela, en la ocupada por su hermano Ernesto.

En efecto, a partir de la mitad de la novela es Ernesto quien aparece y ofrece la otra visión de secuencias vivenciales de las que se ha ocupado Julia, que es testigo de una intrahistoria que de difícil modo se cuenta en la narrativa insular. La historia, que conocemos y que puede seguirse en los diarios o en fuentes historiográficas dedicadas al primer tercio de siglo, se acentúa aquí. Cecilia Domínguez no hurta sus fuentes: las publicaciones periódicas de la época, Decimos, La Gaceta de Tenerife, El Progreso, o estudios específicos. La novela en esta parte muestra la visión de abogado y comprometido socialista que se implica por completo en las causas obreras y en las vindicaciones políticas de la Dictadura de Primo de Rivera, en las luchas obreras y campesinas, hasta llegara la instauración del orden republicano que sigue al 14 de abril de 1931. Su experiencia, puede decir así, es eminentemente política. Ernesto está en el centro del acontecer histórico. Es el sujeto cuya intimidad está cercada por las circunstancias de una época.

A través de Ernesto, como aconteció a comienzos de los años treintacon las novelasImán, de Ramón J. Sender, o El blocao, de José Díaz Fernández, Cecilia Domínguez aborda el tema de la guerra de Marruecos y sus consecuencias. La novelistahabla de los acontecimientos, de los lugares enque estuvieron las tropas españolas, de los ataques y contiendas con los rifeños. Ernesto está en diversas batallas, pero acaba por desertar. Ahí están las referencias a Millán-Astray, el fundador de la Legión, o al desastre de Annual. El personaje se mueve en los campos y ciudades de Marruecos, por Tistutin, Zeluán, en las cercanía del monte Arruit. El personaje relata su visión:

Abd-el-Krim, el líder militar de los rifeños, era un gran estratega, y la vanguardia de las fuerzas españolas había ido cayendo ante el ataque de sus tropas, cuyos componentes, invisibles detrás de cualquier colina, duna o matojo, atacaban de improviso.

Aun así, teníamos órdenes de avanzar. Sabíamos que se habían perdido Xahuén y Alhucemas, y nos pedían que intentáramos defender lo poco que quedaba.

Tras un ligero paso por la isla se encamina hacia el exilio en Cuba. Allí encuentra algún familiar, testimonio de la presencia de tanto canarios en la antigua colonia. La descripción de La Habana es muy precisa, también destacan las relaciones de hombres y mujeres que se mueven con suma libertad. Luego llega el tiempo del regreso, los encuentros políticos en Gran Canaria con intelectuales y militantes socialistas, y la llegada de la República. Activista durante años, colaborador de publicaciones de izquierda, a la altura del año 34 Ernesto comienza a comprender que el sueño de transformación utópica, la España igualitaria del futuro, tardaría en llegar. Las resistencias caciquiles, la represión obrera en Asturias o en las islas, el ascenso de la derecha con la fundación de la Confederación Española de Derechas Autónomas, la CEDA, la presión de los diarios conservadoreso de la iglesia, todo ello obstaculizó rápidamente el desarrollo de un país moderno.

La experiencia histórica y a la vez personal, no obstante, se desvela en la elección de una nueva forma de narrar. Toda la segunda parte está constituida en forma epistolar. Se trata de cartas que Ernesto dirige a una mujer con la que coincide en Las Palmas en el ambiente intelectual y de compromiso político. Las cartas se suceden en torno al tú, a Maruja, la voz a ti debida,y en ellas se narra la difícil vida del abogado y del político. Como en otras obras de Cecilia Domínguez, las cartas ocupan cada uno de los meses del año, en esta ocasión,los meses sucesivos que van de octubre del año 30 hasta finales de 1931; es el momento del despertar de la utopíay, en seguida, desde abril, el momento dela proclamación de la Segunda República. A medida que la sombra y los compromisos políticosse incrementan el ritmo epistolar desaparece. Solo se suceden desde entonces cartas dispersas. La última es de 1935 y está escrita en Fuerteventura, donde había sido desterrado. Es la época en que las palabras de Pedro García Cabrera reaparecen en una de las misivas, ahora transformadas: “tú serás siempre el río que me lleve”.

Sin duda, Cecilia Domínguez habla de la voz a ti debida, de Maruja, de la alteridad y del amor. Pero no deja de ser abrupto el corte en la última carta de 1935. La historia, no obstante, es conocida. A comienzos del año 36 se celebran las elecciones para designar al presidente de la República. Algunos socialistas canarios marcharan en primavera como compromisarios para votar por Manuel Azaña. Entonces suenan ya las alarmas de una confrontación militar. A la vuelta, Pedro García Cabrera, compañero socialista de Lucio Illada o de Felo Monzón, inicia la redacción de Entre la guerra y tú: «Por la derecha de la voz del sueño de la estatua / pasa un río de pájaros». Todavía el sueño de la creación y de la vida es posible. Pero pronto se oculta. Sabemos lo que aconteció: los destinos de Illada, de Francisco Sosa, de Pedro García Cabrera, la cárcel, la deportación al campo de Villa Cisneros en el Sahara,el asesinato.

Pedro García Cabrera escribe Gráfica de un herido en el hospital, donde había sido llevado como herido en el frente andaluz. En el hospital de Jaén conocerá a Matilde Torres Marchal, con la que Cecilia Domínguez compartirá muchos más tarde algunas veladas en el piso que comparte con su marido García Cabrera. La experiencia de los sueños y las esperanzas utópicas han cambiado en ese poema. El río todo lo lleva. Los personajes imaginarios o reales enseñan que las expectativas queel tiempo abre hacia la constitución de una sociedad justa han de refugiarsemás cerca, en el domino del amor, entre cuatro paredes. Cecilia Domínguez corta violentamente el relato. Los sueños que siguen son las pesadillas que conocemos. A partir de julio de 1936 se seccionan vidas y relatos, también se detiene en seco el despliegue de una Segunda República que no tuvo tiempo de fundar un espacio compartido. Esa historia que sigue a 1935, no obstante, es objeto de otra novela de Cecilia Domínguez, recientemente reeditada por Diego Pun Ediciones. Me refiero a Mientras maduran las naranjas, donde aparecen personajes del entorno de Ernesto y Julia; y donde también acompaña poéticamente la voz de Pedro García Cabrera.

Vuelvo sobre la novela, vuelvo sobre las palabras de Cecilia Domínguez. Releo algunas palabras del momento en que Ernesto recibe un pasaporte falsificado después de desertar en África y proyectar la huida de Tenerife:

–¡Aquí están todos los papeles! –me dijo. Desde ahora te llamas Lucio Illada Quintero. Lo de los apellidos, ya sabes, es por si te preguntan lo del trabajo o lo del lugar de residencia, que puedas tener un apellido que te vincule con los primos.

El nombre inventado parece real. Cecilia Domínguez reconstruye una historia que es la suya y la de su familia, pero también la de algunos de los protagonistas del republicanismo de izquierdas de la Segunda República. Sabemos que Lucio, Manuel, Jesús y Julia (Cecilia) eran hermanos y que tenían los apellidos Illada Quintero, y sabemos que Julia era la abuela de Cecilia Domínguez. El relato de Pedro García Cabrera en Romancero cautivo, escrito a escondidas en la campo de prisioneros de Sahara, habla de aquella penosa experiencia, donde los prisioneros llegaron a evadirse en un barco que los condujo a Senegal. Es la experiencia que contó José Rialen aquella misma época. Lucio Illada Quintero fue uno de los artífices de la evasión. Pero tuvo peor suerte que Pedro García Cabrera. Fue detenido y fusilado en 1940. Lo sorprendente es que Cecilia Domínguez haya mantenido también en estado novelesco la presencia de Maruja Monzón y de su hermano Felo. El pintor conocido pintor Felo Monzón había estado en la Orotava, como uno de los sobresalientes artistas, en la exposición de la Escuela Luján Pérez de Gran Canaria en 1930. Pedro García Cabrera escribió entonces para ellos “El hombre en función del paisaje”. Luego, detenida la novela y la historia de Lucio Illada, sabemos que Maruja Monzón no pudo reencontrarse con “Ernesto”. Felo Monzón resistió, como lo hizo García Cabrera o Jesús Illada. El primero, aún en los años setenta, recibiría telegramas de solidaridad de Willy Brandt, el canciller y premio nobel alemán, cuando se hallaba en una cárcel franquista. García Cabrera acudía actos en la universidad y se comprometía con los más jóvenes, con Esteban Amado, con otros jóvenes, en sus batallas contra la dictadura. Cecilia Domínguez lo conoció desde entonces.

Y tú serás el río es una novela en la que se entrelaza la memoria y la historia, y también en la que surge la personalidad siempre vindicativa de la mujer Cecilia Domínguez, independiente de dogmatismos, comprometida, como su Julia, con la defensa de la lectura, y con el arte de narrar y de escribir.

Lee también las reseñas de: