Elsa a través de la ventana

► La proyección del documental 'Inolvidable océano', de Tarek Ode, reunió este jueves a un nutrido grupo de seguidores y seguidoras de Elsa López en la Casa de Colón
► «Yo soy muy de mujeres: mi abuela, mi madre, las mujeres canarias... mi trabajo se lo debo a esas mujeres también», afirma la poeta

Proyección de 'Inolvidable océano', de Elsa López

La proyección del documental Inolvidable océano, el filme de Tarek Ode sobre la vida y la obra de Elsa López, reunió este jueves a un nutrido grupo de seguidores y seguidoras de la poeta en la Casa de Colón. La cinta, que recrea los hitos más relevantes de la trayectoria vital y artística de la protagonista, desde su nacimiento en Fernando Poo hasta la actualidad, resulta en sí misma una creación de hondo tono poético, algo a lo que sin duda contribuyó la participación activa de la protagonista en la producción. En palabras del propio director: «Afortunadamente, no tiene nada que ver con la idea inicial. Ha funcionado porque Elsa lo ha codirigido desde el corazón. Al final, se ha dicho lo que ella quería decir». Ode desveló también que el documental contó con dos fases de posproducción: «La primera vez que lo vi, no quedé satisfecho. Trabajamos un año más en él».

Las presentaciones corrieron a cargo de Elena Acosta, directora de la Casa de Colón, y Oswaldo Guerra, director general de Cultura del Cabildo y profundo conocedor de la obra de López. Guerra advirtió al inicio que la cinta muestra «tres conceptos, que son símbolos para todo isleño, que son propios de nuestra idiosincrasia, y lo son también para Elsa: mar, isla y viaje, el viaje como símbolo de un trayecto vital que está presente de manera especial en su último libro».

Tras concluir el pase, una López visiblemente emocionada rompió el hielo tirando de efeméride: «Hoy es el Día de los Océanos y es importante resaltar lo que es el mar para las Islas. Yo soy de isla». Es de isla —nació en una isla, vivió su niñez en otra isla (La Palma) y vive en Madrid, «que para mí es una isla, también tiene sus océanos. Yo oigo el mar cuando estoy fuera.»—, pero es también de brega y sentimiento, de proyectos y de referencias: «Yo soy muy de mujeres. Mi mundo es un mundo de mujeres: mi abuela, mi madre, las mujeres canarias… mi trabajo se lo debo a esas mujeres también. No podría escribir todo lo que aprendí con ellas. Las Islas se nutren de las tradiciones orales».

La poeta confesó que, cada vez que ve el filme, descubre «una cosa nueva». «Hoy, viendo la película, me he sentido muy débil. Soy una persona que perdió sus raíces muy pronto», señaló la escritora, en referencia a su partida de Fernando Poo con apenas cuatro años, su traslado «medio dormida» de La Palma a un internado en Gran Canaria a los ocho y, ya por fin, su partida a Madrid con catorce. Y, como catalizador de todo ese desarraigo, una ventana. La ventana de su casa de niña en La Palma, en cuyo alféizar se sentaba a contemplar el mar. La misma ventana tras cuyos cristales vio a su abuela cuando se la llevaban a Gran Canaria. Esa ventana desde la que, quizá, lleva escribiendo toda su vida: «Me gusta mucho esa ventana».

Por último, López quiso destacar y agradecer el «profundo respeto» con que fue realizado el documental, centrado en su obra y no en su vida privada: «No hay nada sobre mí. Algunas cosas, pero son como destellos. La clave del documental es el silencio entre mi llegada a Madrid, a los catorce años, y mi entrada en el Ateneo. Es la obra lo que importa, el trabajo. Mi vida ha sido una lucha constante. El que vea el documental verá que he amado mucho», concluyó.

Entre los asistentes, rostros conocidos como los de Martín ChirinoRafael Monagas, Rosa KrausElisa Rodríguez Court, Josefa Molina, Ramón Betancor, María Isabel García Bolta, Adolfo García, Roberto Iglesias o Teresa Delgado Duque, entre otros.

Reportaje fotográfico: DRAGARIA

Puedes comentar este artículo en nuestra página de Facebook: