María Jesús Alvarado: «Solo pretendo aprender, descubrir y pasarlo bien»

María Jesús Alvarado (Foto: Eduardo Akins).

Entrevista exprés

María Jesús Alvarado se mostró desde muy joven inquieta por el arte y la literatura. Autora de prosa y poesía, es además guionista y cineasta. Junto a Ana Cristina Herreros ha rescatado cuentos de la tradición oral en varios centros escolares de las Islas. Activista incansable en el ámbito de las letras, formó parte del equipo responsable de la revista Puentepalo y dirige la editorial de mismo nombre. Tras el éxito obtenido con Sanmao. La vida es el viaje —la historia de la escritora taiwanesa Chen Ping, que residió en Canarias y cuya obra estaba muy ligada al Archipiélago—, trabaja en varios proyectos, entre ellos un nuevo poemario y un corto.

Tres claves de tu último trabajo

Mi último trabajo literario, aún inédito, es un poemario titulado Habitación 241, una aproximación a la experiencia dolorosa que supone la despedida definitiva de un ser querido, algo que siempre nos coge desprevenidos y nos descoloca las emociones. Me ha servido también para reflexionar sobre la propia muerte y sobre la muerte en general. ¿Tres claves de este trabajo?: directo, profundo y liberador. Así ha sido para mí, espero que para los lectores también.

¿Qué autor o autora te inspira?

Leo autores de distintos estilos y temáticas y todos me alimentan, pero la verdad es que en general los libros no son los que me sirven de inspiración. Me inspira la vida que me envuelve, las personas reales, las historias de la gente que se cruza en mi camino y me sorprende, me conmueve o me hace reflexionar sobre el ser humano. En general lo que escribo, especialmente cuando se trata de poesía, siempre surge de este tipo de emociones.

Un poema, una novela, un cuento

— Un poema: por lo que contiene de sabiduría y cómo con la edad adquiere para mí cada vez mayor significado, elegiría Ítaca, de Constantino Cavafis. Necesitamos muchas Ítacas para seguir en el camino.

— Una novela: no puedo quedarme con una como principal, pero si me remito a las primeras novelas que me influyeron positivamente como lectora descubro ahora que fueron historias escritas por mujeres (seguramente porque ya me gustaba mucho escribir y me resultaba inspirador leerlas). Entre ellas, La buena tierra, de Pearl S. Buck; Cumbres Borrascosas, de Emily Bronte; y todas las de Agatha Christie, que las devoré en mi época adolescente.

— Un cuento: de los cuentos infantiles, fueron especiales dos de Andersen: La pequeña vendedora de fósforos y El soldadito de plomo. Ahora me parecen tristes, pero creo que me enseñaron a ser sensible con los niños que tenían menos suerte que yo, y a no sufrir tanto cuando me sentía diferente.  De cuentos para adultos, un relato genial de Juan R. Tramunt titulado La cofradía de vagos y maleantes.

Una obra de teatro, un guion cinematográfico

— Una obra de teatro: mi primer acercamiento al teatro, antes de verlo representado en un teatro de verdad, fueron las obras televisadas del programa Estudio 1. De ellas, Doce hombres sin piedad, de Reginald Rose. Sería muy útil pasarla de nuevo para que nuestra sociedad actual reflexione sobre los prejuicios y la necesidad de buen criterio en nuestras opiniones y actuaciones.

— Un guion: es muy complicado hacer un buen guión a partir de una novela, ya que exige un cambio de lenguaje para contar una misma historia y eso no es nada fácil hacerlo sin que pierda algo, a veces mucho. En ese sentido, El padrino, por ejemplo, me parece muy buena adaptación. Y en general, cualquier película de Kubrick me parece una obra de arte.

Proyectos

No puedo evitar trabajar siempre en varios proyectos a la vez, porque tengo siempre muchas ideas queriendo salir a la luz y me impaciento haciendo una sola cosa. Actualmente estoy a medias con una novela, un poemario y un proyecto de cine.  Voy de uno a otro, no sé cuál saldrá primero, no tengo prisa, y es posible que en el camino se me cruce algo que termine antes que cualquiera de éstos. En cualquier caso, yo solo pretendo aprender, descubrir y pasarlo bien mientras tanto. Una vez pasan a formar parte de la realidad exterior se quedan ahí para quien le parezca interesante acercarse a ellos, y yo me zambullo en un proyecto nuevo.

¿Qué personaje de DRAGARIA serías?

Si DRAGARIA puede concederme un deseo, poder volar y poder viajar hacia atrás en el tiempo son dos cosas con las que sueño literalmente desde siempre (de hecho, algunas veces cuando niña dudaba si podía hacerlo o no de verdad). Y, a falta de varita mágica, la literatura y el arte me sirven muy bien para ambas cosas.


'El principieto ha vuelto', de María Jesús Alvarado
Portada de ‘El principito ha vuelto’, de María Jesús Alvarado.

María Jesús Alvarado Benítez (Las Palmas de G.C., 1960) es escritora, editora y cineasta. Es autora de Suerte Mulana (2002), Extraña estancia (2006), Geografía accidental (2010), Al sur de Zagora (2010), Isla Truk (2011), Sorimba (2012), Grietas (2012) y El principito ha vuelto (2014), además de estar incluida en diversas antologías y publicaciones colectivas. Codirige la Editorial Puentepalo, en la que dirige la colección de Poesía, con especial interés en la publicación de autores africanos. Entre sus obras como guionista y directora de documentales se encuentran La puerta del Sahara (2006) Premio a la mejor Aportación Historiográfica en Memorimage-07 de Reus, La carta de Chadad (2006), Bailando en el tiempo (2009), Pilar Rey, pasión por el teatro (2013), La Ñ viste de negro (2014), Cuando llegue (2015) y San Mao, la vida es el viaje (2016). Fue cofundadora y directora de la compañía de teatro La Fanfarlo. Ha sido secretaria de la ACAE, Asociación Canaria de Escritores, y secretaria de redacción de su revista, Insularia. Forma parte del Proyecto Bubisher-Escritores por el Sahara y es miembro de la Asociación de Mujeres Cineastas (CIMA) y la Asociación de Mujeres Artistas Visuales (MAV).

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