Algunos libros que nos habría gustado reseñar

► Una recopilación, inevitablemente incompleta, pero necesaria, de algunas de las obras literarias de sello canario más destacadas de los últimos meses

Libros apilados

Cuando se inicia una aventura como DRAGARIA, por muy maravillosa e ilusionante que sea —y DRAGARIA lo es—, siempre queda la magua de aquel libro que salió no hace mucho pero que te gustaría recomendar o dar a conocer; pero que, por razones obvias, quedaban ya muy distanciados para poder incluirlos en nuestra sección de reseñas de novedades editoriales. Es la razón por la que consideramos que este artículo era imprescindible. Un texto que no pretende ser una lista exhaustiva o excluyente, sino orientativa. Es decir, sabemos que no son solo las que aquí mentamos, pero que las que aquí mentamos sí que lo son: eso, lecturas muy recomendables.

Hablamos de libros como La mujer de lava y otros poemas (Ediciones de la Discreta), de José Miguel Junco Ezquerra, un poemario simplemente exquisito, complemento de El hombre de salitre y otros poemas (Huerga & Fierro). O Entrelazamientos, (Ediciones de la Discreta), de Luis Junco Ezquerra, una novela innovadora que nos deja con ganas de haber destacado más en ciencias. A los que seamos de letras, digo. Sería casi un pecado si dejáramos fuera El santo al cielo (Editorial Dos Bigotes), de Carlos Ortega Vilas, una novela impactante, escrita con un estilo vibrante, que atrapa al lector desde el primer párrafo hasta el punto final de la obra. Tampoco podemos olvidarnos de Reflexiones en Blanco y Negro (Beginbook), de Mayte Martín, un libro de relatos donde la lujuria, el deseo y la melancolía van de la mano. Hay que hacer una mención especial a Puro Cuento (Baile del Sol), de Yolanda Delgado Batista, un libro exquisito que, relato tras relato, saca al lector de la realidad gris para llevarlo en volandas al disfrute de la lectura, pero en mayúsculas. Salir Rana (Editorial Renacimiento), de Pedro Flores, es otro de estos libros recomendables: una recopilación de poemas del autor con la que da el salto a la publicación a nivel nacional. Pedro Flores es, sin duda, una de las mejores voces en la poesía canaria. Imposible dejar en el olvido a La costa de los ausentes (Mercurio), de Santiago Gil, una novela que lleva de la mano al lector por sendas de amor, dolor y emociones desatadas, situaciones en las que todos nos sentimos identificados. Las dos últimas entregas de Alexis RaveloLa otra vida de Ned Blackbird y Los milagros prohibidos (Siruela), ocupan también un lugar de honor.

Junto a ellos, otros que nos han hecho disfrutar, reflexionar y soñar en estos últimos meses. Títulos como Isla sombrero, de Juan Carlos de Sancho; Viaje a la nada, de Elsa López; Africanos en Madrid, de Nicolás MeliniEl tren delantero, de Emilio González Déniz; Anturios en el salón, de Juan Ramón Tramunt; Ábreme y te muerdo, de Martina Villar; Cartas imaginarias, de Bernardo Chevilly; Los cimientos de Gomorra, de Agustín Gajate Barahona; Asamblea ordinaria, de Julio Fajardo Herrero; Tal vez Dakar, de Pablo Martín Carbajal; Sangre vieja, de Jonathan AllenEl letargo, de Rafael-José Díaz; Delirium, de Teresa Iturriaga; Quimeras de sal, de Inma Flores; o El diablo se esconde en los detalles, de Yurena González Herrera —y muchos otros que a buen seguro se nos quedan en el teclado—, bien merecen el reconocimiento de este artículo que trata de enmendar, en la medida de lo posible y desde una posición inevitablemente subjetiva, pero honesta, este desencuentro temporal. Y bregar de algún modo contra el corto período de vida, esa terrible e injusta fugacidad, al que cada vez se encuentra más sometida la obra literaria.

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