Solo quiero que me des tiempo para decírtelo

Del libro inédito 'Condena y júbilo del poeta Caín'

Juan Ramón Tramunt
Foto: Chiqui García.

 

Juan Ramón Tramunt Rubió (Las Palmas de Gran Canaria, 1955) es hijo de emigrantes catalanes que echaron raíces en el archipiélago canario durante la Segunda Guerra Mundial. Es escritor y psicólogo clínico, actividades que sigue ejerciendo y desarrollando en la actualidad. Profesor de Lengua Española y Literatura, impartió docencia desde 1984 a 2015 en enseñanzas Primaria y Secundaria, así como Orientación psicopedagógica. Como escritor ha cultivado casi todos los géneros. En poesía: ‘Libreta en blanco’ (2001), ‘Caligrafía’ (2012), ‘Condena y júbilo del poeta Caín’ (2017, en prensa). En narrativa breve: ‘La vida posible’ (2002), ‘La ceniza que avanza’ (2008). Novelas: ‘La hembra del centauro’ (2004), ‘La piel de la lefaa’ (2012), ‘La Virgen de Sola’ (2014) y ‘Anturios en el salón’ (2016). En teatro es autor de ‘Las palabras y el cuchillo’ (2003), ‘Menos bulto, más claridad (2004), ‘La vida sobre fondo blanco’ (2005), ‘Papas y piedras’ (2005), ‘Nanas en la oscuridad’ (2011) y ‘La valla’ (2014). En el ámbito literario, fue cofundador de Puentepalo, revista de literatura y artes, en 1980 y es director de la Editorial Puentepalo desde 2000. Junto a María Jesús Alvarado Benítez funda en 2006 la compañía de teatro La Fanfarlo, con la que se representaron varias de sus obras. Fue director de Insularia, Revista de la Asociación Canaria de Escritores.

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Solo quiero que me des tiempo para decírtelo.
Solo quiero que el miedo no me atenace
la garganta otra vez,
otra vez de tantas y tantas en que intenté hablarte.

Sólo quiero que me des tiempo para decírtelo.
que amordaces tus manos por un rato,
que amarres tu boca ese tiempo.

No necesito un pliego de papel que diga
que tienes que estar a mil mundos de mí,
ni robustos guardaespaldas a mis flancos,
ni fieros mastines de collares claveteados.

Ni quiero que te consumas en la mazmorra
más umbrosa, porque no quiero querer nada
que te incluya en cualquier rincón de una frase
desafortunada que exprese mis deseos.

Todo eso son méritos tuyos: son el ajuar de tu alma,
el aliño de tu plato de sangre, tus credenciales:
todo eso eres tú.

Yo sólo quiero que me des tiempo para decírtelo
porque aprendí a vivir en el atril de los sueños.
Quiero que me devuelvas la juventud impulsiva
que se fijó en ti, aquel corazón de aire que se olvidaba
de palpitar, diluyéndose en el horizonte
cuando estaba a tu lado.

Quédate con todo lo que te hace ser como eres,
pero devuélveme el carmesí de mis labios,
la sonrisa húmeda y nerviosa de cuando quise gustarte.
Mi blusa blanca, los afeites, mis sueños.

Quiero creerme que hay algo más
que lobos furiosos en mi vida.
Y necesito todo este tiempo de ahora,
ni un segundo más, ni una lágrima más,
para decírtelo y seguir.

 

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