José María Espinar

José María Espinar es, junto a Carlos Ortega Vilas, uno de los dos finalistas vinculados a Canarias —de origen granadino, vive en el municipio de La Orotava, Tenerife— en el Premio Memorial Silverio Cañada 2017 de la Semana Negra de Gijón a la mejor primera novela de género. Los paralelismos entre Ortega Vilas y Espinar no acaban ahí. Para ambos, las obras nominadas no son solo su primera novela negra, sino simplemente su primera novela. Ambos han recibido el aplauso entusiasta de crítica y público, y ambos han sido reconocidos con premios o nominaciones en distintos certámenes noir. El peso del alma (Edaf, 2016), la obra que ha situado a Espinar en el mapa de la literatura profesional española, se alzó con el Premio Ciudad de Getafe en 2016 y ahora compite con El santo el cielo por un puesto de honor en el palmarés del prestigioso festival asturiano. Hemos querido acercarnos a la vida y obra de este poeta convencido —que, sin embargo, ha encontrado en la prosa la clave del éxito— a través de esta charla urgente.

⇒ Y de pronto, dos personas vinculadas a Canarias, resultan finalistas en unos de los premios de narrativa más relevantes del panorama estatal. ¿Cómo recibiste la noticia de tu nominación?

Me enteré por un tuit de la revista especializada en género negro Fiat Lux. Al poco me llamaron mis idolatradas Esperanza e Isabel, de la editorial Edaf, para comunicármelo también. Estoy extraordinariamente feliz. Es un honor, un match point increíble. Les dije a mis alumnos de universidad: «Señores, mañana empezamos media hora más tarde, que esta noche voy a regar una alegría».

«Somos enanos a hombros de gigantes»

El peso del alma ha cosechado ya un importante premio y críticas muy favorables. Hay quien la define como «descomunal: novela negra, pero también poesía y filosofía en estado puro». ¿Cómo la definirías tú?

Una buena novela negra bien escrita. Continente y contenido, fondo y forma. Fruto de mucha lectura. Soy de la vieja escuela. No se puede ser escritor sin ser lector antes y durante. Somos enanos a hombros de gigantes. El peso del alma representa un ejercicio de exorcismo íntimo que combina el suspense y la reflexión en un desequilibrio muy equilibrado. Un argumento original, unos personajes magnéticos, dos rodajas de imaginación, tres hielos (violencia, sexo y codicia) y todo sacudido en la coctelera del estilo personal.

⇒ ¿Quién es Milton Vértebra y por qué crees que engancha tanto a los lectores?

Milton es la piedra angular de la novela. Su personalidad arrolla como un tren, su carácter quema, su fuerza vital es la de un león. Le puse el nombre de mi suegro, al que quiero mucho. A pesar de los pesares en esta época descafeinada, edulcorada con tanto buenismo, Milton representa una faceta oscura y canalla que todo hombre y toda mujer desea. Hace poco, en un encuentro literario, un imbécil me dijo que Milton se parecía a Torrente pero en guapo. Es más bien una mezcla de Holmes, Spade y Marlowe. Muy cinematográfico, muy Antonio Banderas. No deja indiferente.

«Escribí El Peso del alma aquí en Tenerife, no digo nada y lo digo todo en lo que respecta al ambiente creativo que regala Canarias»

⇒ ¿Qué hace un granadino en La Orotava? ¿Canarias es un espacio propicio para la creación?

Tengo el privilegio de estar casado con una mujer extraordinaria. Es músico de la Sinfónica de Tenerife. Vivo en la isla por ella y porque me he reproducido tres veces. Tengo tres hijos como tres cortijos, que decimos en Granada. Miguel Ángel, Julia Isabel y Nicolás Sherlock (sí, lo sé. Me vine arriba con el nombre del último, pero es que coincidió con el premio de Getafe). Canarias es un enclave geográfico excepcional. Su naturaleza llena de contrastes abruma. Yo estoy aquí de paso. Soy más bien un peregrino. He de volver a mi Granada, aunque camino muuuuuy lento. Hasta que mi mujer se jubile o el último crío se destete económicamente seguiré por estos lares disfrutando sobre todo de unos bosques mágicos (todos los domingos subo a Aguamansa a caminar por la montaña para buscar esa felicidad que se va perdiendo a lo largo de la semana). Escribí El Peso del alma aquí en Tenerife, no digo nada y lo digo todo en lo que respecta al ambiente creativo que regala Canarias.

⇒ ¿Cómo valoras el hecho de que un canario y un residente en las Islas confluyan en la final de un premio nacional?

El azar es el destino sin ropa. Carlos Ortega Vilas es un magnífico escritor. Tiene garra y eso es impagable. Su trayectoria es larga y sólida. Encaja perfectamente en las palabras de Cervantes: «El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho». Espero brindar con él en Gijón. No puedo decir que gane el mejor porque entonces gana él seguro.

«Seguiré un rato más escribiendo en negro. Y cuando nadie me mire buscaré versos»

⇒ Has publicado varios poemarios, tu obra ha sido recogida en diversas antologías e incluso has publicado una novela por entregas. ¿El salto a la novela negra es definitivo o solo parte de un proceso de diversificación?

Como dice mi maestro Antonio Enrique, soy mal poeta, pero poeta hasta la médula. El peso del alma me ha abierto la puerta al mundo profesional de la literatura. Que me haya fichado la agencia internacional de representación literaria IMC es un privilegio que no pienso desaprovechar. Seguiré un rato más escribiendo en negro. Y cuando nadie me mire buscaré versos. Yo, que vengo de los desiertos de la autoedición, estoy viviendo esto como un sueño y les confieso que no tengo ningunas ganas de despertarme.

⇒ Cuéntanos tus proyectos a corto o medio plazo.

Mi próxima novela, Long Weekend, que será la puesta de largo de Daniel Perrino (un nuevo crack), está ya terminada. Por cierto se la he dedicado a un pintor canario inmenso, a Pedro Paricio, al que quiero con locura y admiro sin límites. Ahora mismo ando con Siete niños gitanos, mi siguiente proyecto literario. Estoy entregado. Me tienen que sacar a rastras del despacho.


José María Espinar Mesa-Moles (Granada, 1974) es licenciado en Derecho, máster oficial en Relaciones Internacionales Iberoamericanas y profesor en la Universidad Rey Juan Carlos. Vive a caballo entre La Orotava y Madrid (cuatro noches aquí y tres allí cada semana). Compagina sus obligaciones docentes con la literatura y la magia (pertenece a la Asociación de Magos Internacionales). Su novela El peso del alma fue ganadora del XX Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Getafe. Es autor de seis poemarios. De él ha dicho Lorenzo Silva que «su narración tiene pulso, audacia y originalidad».

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