Elia Barceló
Elia Barceló (Foto: Pau Sanclemente).

El color del silencio se ha convertido en una de las novelas más vendidas en el último mes en nuestro país. Publicada a primeros de mayo, está a las puertas de su cuarta edición. Elia Barceló es una de las escritoras españolas más reconocidas a escala internacional, traducida a 18 idiomas y con más de 500.000 ejemplares vendidos en el extranjero. Sin ser aun demasiado conocida ni reconocida en España, va camino de convertirse en la autora del año. Estará presente este lunes, a las 20.00 horas, en la Carpa Macondo de la XXIX Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria.

Resides hace años en Austria y eres profesora de Literatura Hispánica en la Universidad de Innsbruck. Te jubilas este año después de 36 años en las aulas. Esto me invita a hacerte dos preguntas: ¿por qué vives fuera de España? y ¿qué vas a hacer ahora que te jubilas tan joven, escribirás más?

Vivo en Austria desde hace treinta y seis años porque hace cuarenta y uno me enamoré de un austriaco y, después de cinco largos años de relación a distancia decidimos probar suerte. Como yo ya había terminado la carrera, me trasladé, encontré trabajo en la universidad, luego a él le pasó lo mismo, nos casamos, tuvimos dos hijos y hasta ahora. Seguimos juntos y seguimos pasándolo muy bien en una conversación que nunca se nos acaba. Lo de dejar la universidad es algo que llevo sopesando casi diez años sin decidirme, porque la verdad es que me gustan mucho mis clases y mis estudiantes, pero ya tengo una edad en la que el trabajo no se puede llevar igual que a los treinta, mi ocupación de escritora me exige cada vez más, y he decidido que con sesenta está bien dejar atrás esa fase de mi vida. Ahora me dedicaré a la escritura a tiempo completo, estaré más disponible para viajar y podré participar en más actividades. Me hace mucha ilusión comenzar esta nueva fase, a veces incluso me siento igual que a los dieciocho, cuando terminabas el instituto y te marchabas a estudiar a la universidad.

«es una novela realista sin más, híbrida de varios géneros»

¿Cómo podemos definir la novela?  ¿Novela negra, realismo social, trhiller psicológico, histórica?

Si hubiese que definir la novela (y yo, como no soy ni librera ni bibliotecaria y por tanto no tengo que colocarla en una sección concreta, no veo realmente la necesidad) diría que es una novela realista sin más, híbrida de varios géneros: un poco saga familiar, un poco historia reciente de nuestro país, un poco criminal tipo Cold Case (porque hay un asesinato antiguo que acaba resolviéndose) y quizá un poco de thriller, por su ritmo y la cantidad de cosas que pasan.

Trata de una mujer cercana a los 70 años de edad, pintora de profesión, que vive fuera de España y regresa a Madrid a la boda de su sobrina. Un asesinato sin resolver 50 años atrás, la aparición de personajes del pasado, de familiares casi desconocidos… me recuerda un poco el argumento de la película La caja de música, de Costa-Gavras. ¿De dónde te surge la idea?

Lo de La caja de música no se me había ocurrido, pero me parece una buena comparación; es una película que me gustó muchísimo. En mi caso, la novela surge del impulso que me proporcionó el libro de Ángel Viñas La conspiración del general Franco, unido a mi interés por el tema de los secretos familiares, de los errores del pasado de los que no se habla y que terminan pudriéndose dentro y rompiendo a las familias y a las personas. Me interesaba hablar de la recuperación de la memoria, tanto a nivel personal y familiar como a nivel nacional, de lo importante que es saber lo que sucedió, hablar sobre ello, pedir perdón si procede, limpiar las heridas para que no se infecten.

«El asesinato no prescribe, y el dolor se va arrastrando de generación en generación si no se hace nada por mitigarlo»

Aunque la excusa principal es la búsqueda del asesino de la hermana de la protagonista, Helena Guerrero, ¿el robo de niños o el franquismo son claves del argumento?

Por supuesto que esos temas a los que te refieres son fundamentales. Son de esas cosas de las que hablaba antes: horribles heridas, traumas que arrastra este país y de los que no se habla apenas con la excusa de que «de eso ya hace mucho tiempo». Pero el asesinato no prescribe, y el dolor se va arrastrando de generación en generación si no se hace nada por mitigarlo. Son temas de los que hay que hablar, pero en mi opinión es mejor hacerlo sin acritud, sin ánimo de venganza, simplemente como terapia, para estar en paz y poder mirar hacia el futuro.

El color del silencio salió  la venta a primeros de mayo y va camino de una cuarta edición, ¿a qué crees que se debe este éxito? ¿Es tu momento? Has escrito unas 24 novelas en diferentes idiomas y se han vendido más de 500.000 ejemplares fuera de nuestro país, aquí no eres muy conocida.

Es un fenómeno curioso, sí. Y no tengo ni idea de por qué ha sido así. Es posible que con esta novela haya tocado una fibra sensible, que haya aparecido en el momento adecuado, que haya tenido suerte, simplemente. Las novelas anteriores eran de igual calidad y también tenían historias muy interesantes que han gustado a miles de lectores en Centroeuropa; sin embargo en España alcanzaron un público muy limitado. Lo que es seguro es que Roca, mi editorial, ha trabajado mucho y muy bien para hacer que la novela se conozca, y cuando algo está muy a la vista hay más posibilidades de que se lea y, al leerlo, el público se dé cuenta de que valía la pena. Ahora, después de El color del silencio, Roca va a recuperar algunas de mis novelas anteriores que quizá, gracias a eso, vivirán una segunda juventud, tendrán otra oportunidad de llegar a más lectores.

«Conozco a muchas mujeres estupendas con mucho que ofrecer que se niegan a ser invisibilizadas, que se resisten a hacer de ‘dulce abuelita’»

Hablas de mujeres,  a veces comparas la escritura y la pintura hablas de las actividades artísticas hecha por mujeres,¿te has sentido en algún momento discriminada por ser mujer?

Me parece importante hablar de mujeres, y particularmente de mujeres que ya no son jovencitas, ni siquiera jóvenes; mujeres que tienen muchas décadas de experiencia de vida, que se han ganado su lugar en el mundo, que siguen siendo fuertes, activas, guapas… y que sin embargo son sistemáticamente apartadas por los hombres en cuanto cumplen los cincuenta. Conozco a muchas mujeres estupendas con mucho que ofrecer que se niegan a ser invisibilizadas, que se resisten a hacer de dulce abuelita. Me gusta la idea de que sean protagonistas de novelas, de películas, de sus propias vidas. Yo no me he sentido nunca personalmente marginada por ser mujer, pero siempre que veo listas de recomendaciones de lecturas, por ejemplo, me doy cuenta de que de cada diez, ocho al menos son libros escritos por hombres, y si miramos listas de premios importantes, empezando por el Nobel, la presencia de mujeres es ridícula, por no hablar del Premio Nacional de Narrativa, que es realmente sangrante. Y en el campo de las artes plásticas es lo mismo. Las mejores artistas mujeres ganan hasta el cuarenta por ciento menos que sus equivalentes masculinos, y han tenido que pasar doscientos años para que el Museo del Prado haya dedicado una exposición a una artista mujer. Aún nos queda mucho que hacer para conseguir la equidad.

¿Eres una escritora que sabe de antemano a dónde va? ¿Es decir, eres de mapa o de brújula?

Yo soy claramente de brújula, lo que no quiere decir que no sea organizada o que no sepa a dónde voy. Lo que pasa es que me aburriría hacer un guion detallado o una escaleta y saber con toda exactitud lo que voy a tener que escribir la próxima vez que me siente. Cuando estoy lista para empezar una novela, sé dónde tengo que empezar y sé a dónde quiero ir; sé también que quiero pasar por unas determinadas escenas que tengo muy claras en la cabeza, pero hay muchas otras cosas que aún no están decididas, que van evolucionando durante la escritura y que me proporcionan maravillosas sorpresas. Yo trabajo orgánicamente, por así decirlo. 

«Yo escribo lo que a mí me gustaría leer y entonces en ocasiones me desdoblo»

Hablas de África, de la retrocesión de Sidi Ifni en 1969, de Marruecos y las relaciones comerciales y políticas. Las Islas siempre han sido un enclave muy importante. ¿Qué papel juega Canarias en esta novela?

Canarias juega un papel importante en la parte histórica de la novela porque fue ahí donde se produjo el detonante definitivo para el golpe de 1936 que desencadenó la Guerra Civil, pero si ahora cuento mucho más en esta respuesta le estropeo ciertas sorpresas al posible lector, y prefiero que sea él o ella quien descubra a lo largo de la historia por qué Canarias es importante.

Amor, mentiras, traiciones… ¿Cómo sostienes la tensión hasta el final, qué recursos utilizas para describir además tantos personajes sin que los lectores nos perdamos en la historia?

Puede que suene raro si contesto que no lo sé, pero es la verdad. Yo escribo lo que a mí me gustaría leer y entonces en ocasiones me desdoblo, me pongo en la otra posición y escribo para sorprenderme, para querer seguir leyendo un capítulo más, aunque sea ya muy tarde y mañana se madrugue. Los personajes no me causan problemas, los conozco mucho mejor que a mis amigos o a mi familia, sé quiénes son, qué piensan, qué ocultan, y  por tanto, puedo presentarlos al lector con seguridad, con confianza, como si le estuviera presentando a mis parientes en una gran fiesta familiar. A mí me gusta cambiar de registro, de género, de narradores, de temas… Tengo dos líneas básicas: una es la fantástica (donde se engloba la ciencia ficción, el fantástico general y el terror) y otra la realista, con novelas como esta. Ahora tengo empezada una fantástica destinada a público juvenil y estoy empezando a reunir los materiales para otra novela del mismo corte que El color del silencio, Las largas sombras o Disfraces terribles pero será una historia larga y compleja, y aún necesito tiempo para que todo se vaya coagulando y ajustando.


Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) es una autora con varios best sellers internacionales en su haber. El secreto del orfebre ha sido traducido a once idiomas. El vuelo del Hipogrifo, Disfraces terribles y Las largas sombras —también éxitos en el extranjero— combinan elementos de la novela de misterio y del género negro con historias realistas. Esta mezcla de géneros, combinada con un exquisito trabajo de ambientación histórica y creación de personajes, es su marca de fábrica. Considerada una de las escritoras contemporáneas más versátiles en lengua española, se la ha llegado a llamar la dama de los mil mundos. Se doctoró con una tesis sobre los arquetipos del terror en los relatos de Julio Cortázar, publicada con el título de La inquietante familiaridad. Es considerada una de las tres autoras de ciencia ficción más importantes en lengua española. Su audiencia en el mundo entero ronda ya el millón de lectores. Desde 1997 también ha ido publicando novelas para jóvenes adultos como El caso del artista cruel (premio Edebé 1997), El almacén de las palabras terribles (2003), Cordeluna (premio Edebé 2006) y la más reciente Por ti daré mi vida (2015). Ha obtenido varios prestigiosos premios literarios. El más reciente, el Premio de la Crítica Literaria Valenciana, en 2016 por su libro La Maga y otros cuentos crueles. (Blog)

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