Día Mundial de la Libertad de Prensa: el mensaje de Camus

► «El escritor, por definición, no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren»

Albert Camus

Hoy se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa, una efeméride instaurada en 1993 por la Unesco con el objetivo de «fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática». Incluso abstrayéndonos de la concepción o no del periodismo como género literario, son tantas las concomitancias, las relaciones entre periodismo y literatura que en DRAGARIA hemos creído pertinente sumarnos a la celebración.

Es la palabra, la palabra escrita, lo que alimenta y generan periodistas y literatos. La materia prima de su creación. Y ambos, periodista y literato, participan en el mismo grado de la condición de escritor. Cualquier ataque a la libertad de prensa en un ataque a la libertad creativa, a la libertad de pensamiento, a la libertad de expresión. Tres libertades que son igualmente esenciales para la actividad literaria.

Por eso, hemos querido tomar prestado del blog de nuestro compañero Manuel M. Almeida esta reflexión del periodista y escritor Albert Camus, fragmento de su discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura que se le otorgó en 1957, para ilustrar este artículo. Un auténtico manifiesto acerca del papel del escritor, es decir del periodista, es decir del literato:

«El papel de escritor es inseparable de difíciles deberes. Por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren. (…) Las dos tareas que constituyen la grandeza de su oficio: el servicio a la verdad, y el servicio a la libertad. Y puesto que su vocación consiste en reunir al mayor número posible de hombres, no puede acomodarse a la mentira ni a la servidumbre porque, donde reinan, crece el aislamiento. Cualesquiera que sean nuestras flaquezas personales, la nobleza de nuestro oficio arraigará siempre en dos imperativos difíciles de mantener: la negativa a mentir respecto de lo que se sabe y la resistencia ante la opresión».

Hay efemérides que se instauraron para celebrar y efemérides que se instauraron para reivindicar. Sin duda, esta es de las segundas. Reivindicativo, pues, Día Mundial de la Libertad de Prensa.

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