Día de las Escritoras 2017

Magela Gracia

Magela GraciaMagela Gracia (Las Palmas de Gran Canaria, 1979) trabaja como enfermera para el Servicio Canario de Salud desde el año 2000. En 2005 se especializó en literatura erótica, aunque antes había tocado otros géneros. En 2011 abrió su propio blog.
 Perversa y morbosa de nacimiento, acuñó la frase «La autora erótica que nadie reconoce leer». Autoeditó sus primeras novelas: ‘Una mancha en la cama’ (2014), ‘De enfermeras y pacientes’ (2015), ‘Diegoformas’ (2015) —su única novela infantil publicada hasta la fecha y bajo el pseudónimo de Elga Gracia— y su saga ‘Su hermano’ (2016) —finalista en el concurso de Novela Indie de Amazon de ese año—. También lanzó desde su web el relato ‘Coto de caza’ (2016). Su saga ‘La Otra’ salió publicada de la mano de la Editorial Planeta (Sello Zafiro): ‘Historia de la amante’ (2016), ‘Ya no soy la amante’ (2016) y ‘Nunca más seré la amante’ (2017). Ha participado en tres antologías: ‘Sweet love’ (2016), ‘Trece destinos en una maleta’ (2017) y ‘Una hora menos’ (2017).

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⇒ ¿Cómo valorarías el lugar que ocupa la mujer en la literatura canaria actual?

Pues desde hace unos años se ha visto una clara mejoría en nuestra incursión en la literatura. Era un mundo mayoritariamente masculino, en el que las editoriales no apostaban por las mujeres. Si ya era complicado publicar siendo isleño, por la lejanía que en principio parece que nos separaba de los lectores, si eras mujer estabas vendida. ¿Por qué no se nos ha tomado en serio? ¿Importa? Lo interesante es que por fin somos visibles. Pertenezco a un grupo de autoras canarias, las RomantiCanarias, y somos todas mujeres. Hemos aprendido a hacer ruido y estamos orgullosas de ir haciéndonos un hueco en la literatura de las Islas.

⇒ Históricamente ha habido grandes escritoras en las Islas: Pino Ojeda, Mercedes Pinto, María Rosa Alonso, Josefina de la Torre, Chona Madera, Pino Betancor, Josefina Pla… Sin embargo, todas ellas actuaron como francotiradoras en un mundo literario dominado por los hombres. Hoy día asistimos a una explosión de firmas femeninas. ¿Es esto un indicio, una prueba, de que algo está cambiado o de que ha cambiado definitivamente?

Por supuesto que sí. Desgraciadamente estos nombres apenas se escuchan fuera de las Islas pero cada vez nuestra visibilidad es más grande. Las redes sociales e internet nos ayudan a ser más visibles, y la autopublicaciónnos ha abierto un mundo de oportunidades a esas mujeres que no encontraban su hueco en las editoriales pequeñas de las Islas. En nuestro grupo de RomántiCanarias somos de momento veintiséis, y casi todas tenemos algún libro autopublicado. Incluso, ahora tenemos editoriales canarias dirigidas por mujeres, como Besos de papel de Ángela Gutiérrez. Si antes no nos daban credibilidad porque nos costaba un mundo, ahora no agachamos la cabeza si no nos publican. ¡Lo hacemos nosotras! Y a través de las redes sociales difundimos nuestra obra. Ya no estamos tan lejos, tan aisladas.

⇒ ¿Crees que la mujer debe adoptar un papel reivindicativo en cuanto a la consideración de la literatura femenina respecto a la masculina?

Creo que no. La mejor forma de reivindicar nuestro puesto en la literatura es hacerlo bien, despertar emociones intensas en los lectores, igual o mejor que un escritor masculino. Los lectores se aburren de las rencillas. Lo importante es convertirse en un referente. Cuando lo eres y te preguntan que si hay que ser reivindicativo… puedes decir que ya lo eres, porque te has esforzado en destacar sin pisar a nadie. Tu trabajo ha de ser la mejor carta de presentación a la hora de igualar la balanza. El lector no es tonto y sabe valorar el esfuerzo y el buen hacer. Para mí, es la mejor forma de reivindicación.

⇒ ¿Qué opinas de la instauración del Día de las Escritoras? ¿Crees que ayuda en algo?

Opino que ojalá dejen de necesitarse. Las desigualdades no hacen bien a nadie así que cualquier ayuda para ser visible es buena. Aunque creo que probablemente lo de tener un día sólo para las escritoras sólo hace ver que nos sentimos discriminadas… y me enseñaron a no mostrar mis debilidades. Es broma.

⇒ ¿Cuál es el principal impedimento para el ejercicio de la literatura por parte de la mujer?

Pues creo que, obviamente, es la falta de recursos económicos. Un escritor, a no ser que sea consagrado y con mucho renombre, no va a vivir nunca de lo que gana vendiendo libros. Por lo tanto, le hará falta una segunda, o más bien primera, entrada de dinero. Si a eso le unimos que la mujer ya tiene el papel de ama de casa, trabaja fuera en unas condiciones peores que los hombres, y que después suelen ser las encargadas de criar a los hijos, o sobre las que recaen más responsabilidades como progenitora… Bueno, sencillamente faltan horas al día para que una mujer pueda desarrollar su creatividad. Por suerte siempre nos quedará el insomnio y el café, aunque eso después nos produzca irritabilidad y nos haga escribir terror en vez de erótica.

⇒ ¿Observas algún elemento distintivo en la literatura femenina canaria respecto a la de otras latitudes?

Creo que se nota que estamos orgullosas de nuestras islas. Además de nuestro vocabulario propio, que se usa con asiduidad, nos resulta fácil recrear nuestras historias en los paisajes que conocemos y que suelen resultar tan paradisíacos para la mayoría de los mortales. Vale, para nosotras también lo son, pero como las tenemos bastante vistas… Somos pasionales, quizá por eso la literatura romántica y erótica ha calado bien entre las autoras de Canarias. ¿Más cosas? Llevamos la fiesta y el buen clima en el corazón. Podremos escribir sobre temas tristes y más serios… pero no se nos seca el alma al hacerlo. Siempre nos quedarán ganas de sacar una sonrisa al lector en el siguiente libro.

Me mudé hace trece años a una calle que lleva el nombre de una autora canaria. En ese momento, ni la conocía ni sabía que yo me convertiría en una, y que soñaría con que se relacionara mi pseudónimo con el nombre de ella al meternos en el saco de la literatura canaria. Las autoras canarias de hoy en día no queremos calles a nuestro nombre, queremos ser leídas, una oportunidad con una editorial que nos valore y nos aprecie como buenas trabajadoras. Quiero que alguien se excite con mis palabras… no que se acuerde de que existí porque un día le pusieron una multa de aparcamiento al dejar mal estacionado el coche en mi calle.

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