Círculo Némirovsky: lecturas compartidas «con voz de mujer»

► El club, vinculado a la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife, lleva funcionando desde 2010 bajo una óptica «de género»

Círculo de Lectura Irène Némirovsky-Librería de Mujeres

El Círculo de Lectura Irène Némirovsky nace en 2010 vinculado a la Librería de Mujeres de Canarias ubicada en Santa Cruz de Tenerife. Varias amigas y usuarias del establecimiento se plantearon su creación con el objetivo de compartir textos de forma conjunta «con voz de mujer y ampliar la mirada, a través de estas lecturas, básicamente», afirma su actual coordinadora, Isabel Rojas.

Muchas de las autoras estudiadas son auténticas desconocidas. Es el caso de la propia Némirovsky,  novelista de origen ucraniano, detenida y deportada a Auschwitz donde moriría debido a su origen judío. Se escogió su nombre, a propuesta de Rojas, «porque fue una de mis primeras lecturas y, en ese momento, me impactó». Paz Barreiro realizó el logo «y nos hizo un emblema maravilloso».

«Leemos, sentimos, aprendemos, compartimos»

La intención del círculo, abierto a todo público «que desee compartir su experiencia con la lectura y no tenga prejuicios para adentrarse en la perspectiva de género», es nutrirse «tertulia a tertulia»: «Leemos, sentimos, aprendemos, compartimos», asegura Rojas.

Se trata de un club abierto, en el que no hay obligaciones, «salvo leer la obra, claro, aunque si en algún momento alguien no puede, puede ir a nutrirse de la lectura y los comentarios in situ del resto», aclara la coordinadora. Esto quiere decir que se puede venir un miércoles y al siguiente no, «cada cual según sus circunstancias y motivaciones. Ese cierto aire de libertad, digamos, puede que sea un punto diferenciador de nuestro círculo. Nos gusta que la sistematización no abarque todo el funcionamiento de las tertulias, en las que hay las habituales figuras: moderadora, alguien que se encarga de traer la biografía de la autora».

Un club abierto

Logo del Círculo de Lectura Irène Némirovsky-Librería de Mujeres
Logo del Círculo de Lectura Irène Némirovsky-Librería de Mujeres realizado por Paz Barreiro.

El club acoge, por tanto, a toda persona que desee incorporarse, «sin importar sexo ni ninguna otra característica». En este lo componen unas nueve mujeres que acuden sin falta cada mes y, luego, personas que van y vienen, «según su disponibilidad».

El círculo no está configurado como asociación, ni cuenta con estatutos, aunque sí posee una guía de funcionamiento, que ha ido variando: «Hemos leído por temas, por biografías —que nos gustan mucho—, por editoriales… En este momento, funcionamos de la siguiente forma: se proponen tres lecturas, se elige una y ponemos fecha. Procuramos ir por delante, por temas de distribución, y tener programados dos meses por adelantado. Leemos, eso sí, con perspectiva de género, analizando el papel de hombres y mujeres en la narrativa», afirma su coordinadora.

Tres han sido las responsables del club hasta la fecha. La primera coordinadora, Gara Rodríguez, tuvo que irse a Senegal por motivos laborales. Fue sustituida por Paz Barreiro durante un año y, desde 2012 hasta hoy, es Rojas la encargada de la organización. «Para mí fue muy enriquecedor porque, hasta el momento, mis lecturas habían sido eminentemente masculinas, salvo alguna excepción, y, ahora, unos seis años después, puedo decir que mi conocimiento de la literatura con nombre de mujer es mucho más amplio. Llevaba tiempo buscando autoras potentes, digamos, y puedo decir que aquí es donde las encontré».

Sus funciones, además de coordinar el trabajo de lectura, es el envío de correos informativos a los integrantes, reseñas, actualizaciones del blog y la página en Facebook

Feminismo y literatura

De las fundadoras, algunas continúan. Montse González de Lugo, por ejemplo, es una de ellas. Forma parte del grupo desde la reunión fundacional en la que leyeron, como primera lectura propuesta por una contertulia, El tiempo entre costuras, de María Dueñas, recalando seguidamente en El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. González de Lugo se declara abiertamente feminista, «aunque no todas las contertulias se definen así, de la forma abierta y convencida como lo hacen también Ana Jiménez o Ana Hardisson, o yo misma», señala Rojas.

«Son varios los perfiles académicos de las personas que forman el club»

Son varios los perfiles académicos de las personas que forman el club, procedentes de disciplinas tan diversas como el arte, la literatura, la medicina, educación, traducción… «todas somos lectoras voraces».

Normalmente se reúnen el segundo y cuarto miércoles de cada mes. «El ritmo de lectura siempre ha sido de dos lecturas mensuales, un ritmo que no aguanta cualquier club de lectura». Esta sistematización responde  tal y como nos informa su coordinadora «a una mejor organización interna y para facilitar un mejor seguimiento por parte de las personas que siguen el círculo, dado que éste tiene una proyección externa».

Opinan las protagonistas

Círculo de Lectura Irène Némirovsky-Librería de Mujeres

Montse González de Lugo: «Es el descubrimiento del mundo con ojos de mujeres. Leer textos de mujeres y leerlos en clave feminista es muy enriquecedor».

Magdalena Miquel González: «Es importante el encuentro con las amigas y compartir opiniones sobre una misma lectura».

Ana Jiménez: «Para mí fue descubrir y reutilizar términos como feminismo, igualdad, patriarcado, dependencia emocional, lucha, diversidad sexual. En nuestro Círculo somos mujeres libres, feminista, luchadoras y, para mí, un foro donde expresar mis ideas y sentimientos en libertad, es un refugio, y es un apoyo para seguir en la lucha feminista. Animo a las chicas jóvenes, a las mujeres jóvenes de la isla, a que se acerquen y formen parte de nuestro círculo».

«En general, hay un vínculo afectivo o de simpatía entre todas las personas asistentes»

Ana Hardisson: «Leer libros y comentarlos entre todas es muy enriquecedor. Yo confío mucho en la conversación y el intercambio de ideas. He descubierto muchas autoras sugerentes».

Tere Bote: «Es un espacio de intercambio de opiniones».

Elísabeth Perdomo: «Es muy satisfactorio encontrarse con otras personas que, en la diferencia, comparten algo común».

Jacqueline Cruz: «Es un entorno de enriquecimiento e intercambio. En las tertulias leímos mi novela, que también fue reseñada, y creo que es uno de los más certeros en cuanto a análisis de la obra».

«En general, hay un vínculo afectivo o de simpatía entre todas las personas asistentes», afirma Rojas, «como alimento intelectual, como espacio de intercambio, opinión y contraste». En opinión de la coordinadora, «la librería, como canal, como espacio, como vía, cobra un papel fundamental para todas, siendo, además, un espacio abierto a todas las edades. Queremos reivindicar el papel de la librería».

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